En el follaje de la selva un día
Hallé una flor de esencia deliciosa,
Y en sus pistilos una mariposa
Que su amor con la vida le ofrecía.
“Yo te adoro, mi bien, le repetía......
Nada temas: la estrella luminosa
Que ora brilla en el cielo misteriosa,
Es quien tu suerte con mi suerte guía.”
La bella flor con lánguida ternura,
Trémula de pasión y de embeleso,
Doblando al suelo su corola pura,
“Te adoro,” dijo con febril exceso......
Y en ese instante de sin par ventura,
Confundieron sus almas en un beso.