La Partitura Poética
Poéticas de la ejecución
¿Cuándo termina de existir un poema?
La partitura viva → Sesenta poemas de la casa escritos en pentagrama a partir de su voz y ejecutados en vivo: como notas en la partitura, como letras cayendo sobre un teclado, o las dos a la vez. Cinco timbres, tres escalas, partitura descargable. Lo que sigue en esta página es la sala completa: un poema en sus nueve existencias.
Antes de ser página fue voz. El metro, el ritmo, el acento, la rima, la cesura no son adornos: son el instrumental con que la poesía organizó el sonido en el tiempo durante milenios, mucho antes de que hubiera imprenta que lo fijara. La página guarda el poema, pero guarda solo una de sus formas. Lo escrito es una manera de conservar algo que, en su origen, sucede.
Esta sala mira el poema como lo mira un músico: como una partitura que alguien tiene que ejecutar. Un mismo texto puede existir manuscrito, impreso, leído en voz baja, declamado, dicho por su autor, cantado, puesto en música, anotado en pentagrama, dibujado como ritmo, vuelto a decir por otros. Aquí reunimos esas existencias una junto a otra, para verlas de una vez.
Un poema no termina de existir cuando se escribe. También tiene que suceder.Todo poema es una partitura incompleta
Stéphane Mallarmé · Un coup de dés jamais n'abolira le hasard · París, 1897
« Les “blancs,” en effet, assument l'importance, frappent d'abord ; la versification en exigea, comme silence alentour […] Ajouter que de cet emploi à nu de la pensée avec retraits, prolongements, fuites, ou son dessin même, résulte, pour qui veut lire à haute voix, une partition. La différence des caractères d'imprimerie entre le motif prépondérant, un secondaire et d'adjacents, dicte son importance à l'émission orale et la portée, moyenne, en haut, en bas de page, notera que monte ou descend l'intonation. »
«Los “blancos”, en efecto, asumen la importancia, golpean primero; la versificación los exigía, como silencio alrededor […] Añádase que de este empleo desnudo del pensamiento, con retrocesos, prolongaciones, fugas, o su dibujo mismo, resulta, para quien quiera leer en voz alta, una partitura. La diferencia de los caracteres de imprenta entre el motivo preponderante, uno secundario y los adyacentes dicta su importancia a la emisión oral, y la posición —media, arriba, abajo de la página— anotará que la entonación sube o baja.»
Nota preliminar del poema en la revista Cosmopolis, mayo de 1897. Traducción de la casa. El texto francés está en Wikisource; la ficha del poema, en nuestra Poesía visual.
Primera ficha de la sala. Ocho versos y nueve existencias: las que hay, y las que faltan se declaran vacías, con su razón.
Existe, pero no lo podemos mostrar todavía. Bécquer copió sus rimas en 1868 en un cuaderno que tituló Libro de los gorriones, después de que el original se perdiera en el saqueo de su casa durante la revolución de septiembre. El cuaderno se conserva en la Biblioteca Nacional de España (Mss/13216) y está digitalizado en su Biblioteca Digital Hispánica.
Pendiente: obtener la reproducción de la hoja con esta rima.
Texto: Obras escogidas (Rimas), Proyecto Gutenberg 53552, con la ortografía de su impreso. Página: archive.org, obrasdegustavoab03bc.
Sigue las palabras mientras suena: la casa registra el instante en que se dice cada una. Es la materia prima de la existencia 8.
Misma voz de la casa, otra ejecución: más carga, más pausa. Frente a la lectura llana de la casilla 3, es la prueba de que el mismo texto admite más de un tempo.
No existe. Bécquer murió en diciembre de 1870; Edison hizo funcionar el primer fonógrafo en 1877. Toda la poesía anterior a esa fecha, es decir, casi toda la poesía de esta casa, tiene esta casilla vacía para siempre. Es la primera pérdida que la sala registra, y la más grande.
Isaac Albéniz puso música a esta rima en 1888, con veintiocho años, y la publicó como la primera de sus Rimas de Bécquer. No es una canción: la portada dice «melodías con recitado». La voz no canta, recita sobre el piano, y Albéniz escribe cada palabra encima del compás donde debe decirse. Es una partitura de la declamación, no del canto: exactamente el objeto que esta sala busca.
| N.º 1 | Rima IX · «Besa el aura que gime blandamente» |
| N.º 2 | Rima VII · «Del salón en el ángulo oscuro» |
| N.º 3 | Rima XLVI · «Me ha herido recatándose en las sombras» |
| N.º 4 | Rima XIX · «Cuando sobre el pecho inclinas» |
| N.º 5 | Rima LXVI · «¿De dónde vengo?» |
No conocemos grabación libre de esta obra. Si existe una interpretación con licencia abierta, o alguien quiere grabarla para la casa, esta casilla la espera.


Ejemplar de la Sibley Music Library (Eastman School of Music), digitalizado y mirado en archive.org (imslp-de-bcquer-albniz-isaac). Albéniz murió en 1909: obra en dominio público.
Cada bloque es una palabra; su anchura, el tiempo que tarda en decirse; los huecos, los silencios. Las líneas verticales marcan el final de cada verso. Dos lecturas del mismo poema no ocupan el mismo tiempo ni respiran en los mismos lugares: esa diferencia es lo que la página no puede registrar y la partitura sí. La tercera fila, la de Albéniz, es la que falta por trazar: qué duración le asigna el compás a cada palabra.
Dibujado en vivo a partir de los tiempos por palabra de las dos lecturas.
La partitura viva. Sesenta poemas de la casa escritos en pentagrama a partir de su voz: cada vocal una nota, cada pausa un silencio, y un cursor que recorre la partitura mientras suena. También como letras cayendo sobre un teclado, o las dos cosas a la vez. Cinco timbres, tres escalas, partitura descargable.
Se puede oír con la voz debajo o solo el instrumento; esta rima, con la lectura o con la declamación.
Aquí entrarán las lecturas, declamaciones, cantos y músicas que otros hagan de esta rima y quieran dejar en la casa: con licencia abierta o cedidas para este uso. Es la única casilla que no se cierra nunca.
Escríbenos desde Sobre la casa.
Cómo se hizo esta ficha. El texto se toma de su impreso y se respeta su ortografía. Las dos ejecuciones son de voz sintética, y se dice: la casa las usa para poder medir el tiempo de cada palabra, no para sustituir a nadie. La partitura y la página impresa son reproducciones de ejemplares de dominio público. La gráfica del ritmo se calcula con los tiempos exactos de cada palabra en el audio. Lo que falta se declara vacío, con su razón, porque la ausencia también es un dato: el poema que nadie grabó, el manuscrito que no se ha podido ver.
Proyecto impulsado por el Instituto del Libro y la Lectura, A.C. en colaboración con La Otra · Dirección: Alejandro Zenker · Directorio del Instituto