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La Partitura Poética · La partitura viva

Poéticas de la ejecución

La partitura viva

¿Cómo suena un poema si cada letra fuera una nota musical?

Elige un poema, un timbre y una escala, y déjalo caer. Cada vocal es una nota y cada pausa un silencio; el tiempo lo pone la voz que lo lee. Debajo del instrumento se explica cómo funciona.

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Clave de colores. Vocales: altura (u · o · a · e · i, de grave a agudo). Oclusivas (p t k b d g v): golpe o articulación. Nasales (m n ñ): resonancia. Fricativas (f s z j c h): soplo. Líquidas (l r y): ligadura. El silencio entre palabras y versos no suena: es la parte de la partitura que la página nunca anota.

Cómo funciona

Un poema se escribe aquí en pentagrama y se ejecuta. Cada vocal es una nota; cada consonante, una marca; cada pausa, un silencio con su duración. Nada está inventado: la altura la pone la escala, y el tiempo lo pone la voz, medido letra por letra sobre la lectura. Al sonar, un cursor recorre la partitura y cada nota se enciende en el instante en que la voz la dice.

La misma música se puede ver de otra manera: las letras cayendo una por una sobre un teclado y sonando al aterrizar, con el alto de cada pieza igual al tiempo que esa letra vive en el aire. O las dos cosas a la vez, una sobre otra. Puedes oír la voz debajo, o apagarla y quedarte solo con el instrumento.

Se puede oír de cinco maneras. El continuo no golpea: una sola voz sostenida va de vocal en vocal, deslizándose de una altura a la siguiente, y las consonantes apenas la articulan; debajo, un pedal grave la sostiene. Los cuencos tibetanos dejan que cada vocal resuene varios segundos y se mezcle con las siguientes. El piano y las cuerdas son lo que su nombre dice. Las teclas secas son la versión primera: un sonido corto por letra.

La escala decide el color: la pentatónica mayor es luminosa y nunca choca; la menor oscurece; la dórica es menor con una sexta clara, el modo de mucho canto antiguo. El deslizador baja o sube el teclado para que no tape la voz.

En todos los casos la carga musical sigue a la fonética. Las vocales llevan la altura, porque son el núcleo sonoro de cada sílaba: de la u, grave y cerrada, a la i, aguda. Las consonantes no cantan: golpean, rozan, susurran o resuenan, cada familia con su timbre.

La partitura escrita

Lo mismo que cae sobre el teclado, puesto en pentagrama: cada vocal es una nota en la altura que le toca según la escala elegida; el ancho gris detrás de cada nota es lo que dura en la voz; los silencios se anotan como una pausa gris con su duración; las consonantes van como marcas bajo el pentagrama, con el color de su familia; y la letra, debajo, como en un lied. Un pentagrama por verso, a escala fija de tiempo, para que un verso lento se vea más largo que uno rápido. Mientras suena, la nota que se está diciendo se enciende.

Descargar la partitura (SVG)

De dónde viene. Es la idea de las aplicaciones que dejan caer las notas de un concierto sobre un piano, vuelta hacia el poema: en lugar de notas, letras; en lugar de la partitura de Bach, el tiempo real de una lectura, medido letra por letra. Pertenece a La Partitura Poética, donde la Rima IX de Bécquer se muestra en todas sus existencias. Los demás poemas vienen de la Biblioteca de la casa, con la voz con la que ya se escuchan allí; el tiempo de cada letra se midió sobre esa misma grabación.

Proyecto impulsado por el Instituto del Libro y la Lectura, A.C. en colaboración con La Otra · Dirección: Alejandro Zenker · Directorio del Instituto