Tercera puerta · jugar
también conocido como «El Poeta que te Parió» — el nombre con que nació esta casa
Aquí la poesía se baja del altar y se sube a la carpa. Se juega con las palabras, se les saca punta, se ríe uno de los versos —propios y ajenos—. Pasen, pasen: la función es gratis.
✶ Las atracciones de la casa ✶
29 mil billones de sonetos imposibles. 15 sonetos del Siglo de Oro, desmembrados y recosidos verso a verso: gira y lee un monstruo que nadie ha leído ni volverá a leer. Homenaje —a la mexicana— a Queneau.
Sé verlas al revés. Escribe una frase y el espejo te la devuelve de cabeza: si se lee igual de ida y de vuelta, cazaste un palíndromo. Con muestrario de clásicos y homenaje —de nuevo a la mexicana— a la picardía palindrómica.
Un verso tuyo, uno de los muertos. Pones un verso y «la casa» —cientos de poetas de La Biblioteca— te contesta otro, a ciegas. Se encadena un poema que nadie escribió y nadie volverá a escribir. Homenaje al juego surrealista.
Versazo. Poeticidio. Cursilazo. Ripiostazo. El habla de la cantina poética, definida en serio: para cuando insultes, insulta con propiedad.
El chisme como historia literaria: Quevedo contra Góngora, el triángulo chileno, los infrarrealistas. Detrás de cada gran odio, una lección de poética.
El reverso de la poesía: el lenguaje del poder que habla mucho para no decir nada. Lo tomamos al pie de la letra y le ponemos música.
Las estamos armando. Vuelve pronto: esta carpa no para de crecer.