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Un camino por la casa

Quiero entender el soneto

once paradas · del siglo XIII al Soneticidio

Tengo

Un camino no es una sala: es una ruta con voz sobre piezas que ya viven en la casa. Elige cuánto tiempo tienes y las paradas que no caben se apagan; el resto queda en fila, con un poema en cada una. Todos los enlaces llevan al texto íntegro.

1

Sicilia, hacia 1230: alguien inventa una forma

El soneto no nació en Italia: nació en la corte siciliana de Federico II, y tiene autor. Giacomo da Lentini, notario, cruzó una estrofa de canción popular (ocho versos) con una coda (seis) y obtuvo catorce endecasílabos con una bisagra en medio. Sus sonetos todavía no viven en la casa; el ensayo del Sonetario cuenta el nacimiento con detalle. Lo que importa para entender la forma: ocho versos plantean, seis responden. Todo lo demás son variaciones.

2

Toscana: el dolce stil novo afina el instrumento

Dos sonetos para oír cómo la forma se vuelve música: Chi è questa che ven ch' ogn'om la mira de Cavalcanti, y Tanto gentile e tanto onesta pare [sonetto] de Dante, de la Vita nuova. Fíjate en la vuelta del verso nueve: el poema cambia de dirección justo donde el octavo verso termina. Esa vuelta se llama volta y es el corazón del soneto.

3

Petrarca: el soneto se vuelve un libro

Voi ch'ascoltate in rime sparse il suono abre el Canzoniere: es el primer soneto que habla de todos los demás («rime sparse»). Petrarca fijó el molde que Europa copiará durante tres siglos: dos cuartetos con las mismas dos rimas (ABBA ABBA) y dos tercetos que las cambian. La casa tiene 321 sonetos suyos; con uno basta para entender el molde.

4

Granada, 1526: el soneto cruza a España

Cuenta Boscán que un embajador veneciano le sugirió probar en castellano la manera italiana. Lo probó (Aún bien no fui salido de la cuna) y convenció a su amigo Garcilaso, que lo hizo perfecto: Soneto XXIII («En tanto que de rosa…»). Lee el de Garcilaso en voz alta y cuenta las sílabas: once, con el acento en la sexta o en la cuarta y la octava. Ése es el endecasílabo, y el soneto español ya no lo soltará.

5

Lope explica el soneto con un soneto

Un soneto me manda hacer Violante es la mejor clase de métrica jamás escrita: un soneto que cuenta cómo se está escribiendo a sí mismo, verso a verso, hasta que «ya está hecho». Si sólo vas a leer un poema de este camino, que sea éste. Lope, además, dejó dicho para qué sirve la forma en el teatro: «el soneto está bien en los que aguardan» (Arte nuevo de hacer comedias).

6

El Siglo de Oro lo lleva al límite

Amor constante más allá de la muerte: catorce versos que terminan en «polvo enamorado», probablemente el final más citado de la lengua. Y Góngora, que hace del soneto una joya de superficie: La dulce boca que a gustar convida. Uno piensa, el otro brilla; los dos obedecen exactamente la misma regla.

7

Nueva España: Sor Juana lo convierte en argumento

Este que ves engaño colorido refuta un retrato en catorce versos y remata con una sola palabra. Sor Juana usa el soneto como se usa un silogismo. Toda su constelación vive en la casa; sus 12 sonetos, en El Sonetario.

8

Inglaterra cambia la arquitectura

Sonnet 18 tiene catorce versos, pero no dos cuartetos y dos tercetos: tres cuartetos y un pareado final que cierra como una puerta («So long lives this, and this gives life to thee»). Es el soneto isabelino: la volta se muda al verso trece. Mismo nombre, otra máquina. Una poeta victoriana, Mathilde Blind, muestra que la forma siguió viva en inglés dos siglos después: Cleave thou the Waves.

9

Francia: de la Pléiade a las correspondencias

Ronsard escribe el soneto de la vejez futura, Quand vous serez bien vieille, y Du Bellay el del regreso a casa, Heureux qui comme Ulysse. Tres siglos después, Baudelaire mete en el mismo molde una teoría entera del mundo: Correspondances. La forma aguanta todo: nostalgia, doctrina, escándalo.

10

América: el modernismo, y el soneto que busca su forma

Yo persigo una forma: Darío escribe un soneto sobre no encontrar la forma, y la encuentra. Es el poema que cierra Prosas profanas. En México, López Velarde lo vuelve provinciano y raro: Domingos de provincia. Y Francisco Sosa lo usa para la historia patria, un soneto por héroe: A Juárez. El Sonetario mexicano crece cada semana.

11

Hoy: conoce la regla, luego rómpela

Termina donde la casa juega: Soneticidio desarma sonetos del XVII y los recompone; el Herbario de las Formas tiene la ficha del soneto y de sus parientes (el sonetillo, el soneto con estrambote, la corona); y La Báscula mide cualquier verso que le pegues. Ya sabes cuántas sílabas tiene un endecasílabo. Ahora escribe uno malo a propósito.

Seminario para seguir solo

Los caminos son curaduría de la casa; las piezas, de sus autores. ¿Falta una parada? Escríbenos desde Sobre la casa.