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Guillén de Castro y Bellvís · Barroco

Jornada segunda — Sale LEÓNIDO, y arrodíllase ante la INFANTA.

español

LEÓNIDO Si alborotando tu gente,
te ofendí, y no te ha quitado
aquel enojo pasado
este servicio presente,
la espada y el pensamiento
rendidos pongo a tus pies,
porque esta sangre que ves
les ha dado atrevimiento;
que ella tiene algún valor,
porque de un león ha sido,
y, por haberse vertido
por ti, le tiene mayor.
Y si, en empresa tan alta,
que a las mayores excede,
el que la tiene no puede
suplir al que ánimo falta,
mezclárase con la mía,
y algún valor le dará,
pues, contemplándote, ya
la siento en mis venas fría.
¡Qué soberana hermosura!
Pues los cielos soberanos
ponen mi vida en tus manos...

INFANTA Para tenella segura.

LEÓNIDO Y aunque me venga a faltar
la vida, el alma y el seso,
que estoy turbado confieso.
Pero ¿quién no lo ha de estar?
De verme así no te asombres,
pues fue tu belleza parte.

INFANTA Has vencido sin turbarte
un león y tantos hombres,
y ¿una mujer pudo hacer
tanto en ti? Mucho me admiro.

LEÓNIDO Y si a todo el cielo miro
cifrado en una mujer
bien quedaré disculpado,
pues viendo cosa tan rara,
menos discreción mostrara
si no me hubiera turbado.
Perdona, si mis razones
te ofenden.

INFANTA Puedes decirme
cuantas quieras, y pedirme
premios, en vez de perdones.

Póstrase a besarle los pies.

LEÓNIDO Dame.

INFANTA Levántate, amigo.

LEÓNIDO Dulce nombre, Si lo fuera.

INFANTA (¡Quién levantarte pudiera
hasta igualarte conmigo,
que no dudara en tenerte
por amigo verdadero!
Con todo, honor, yo le quiero,
aunque no para ofenderte).
Amigo...

LEÓNIDO ¿A qué gloria vengo?

INFANTA ¿Cómo es tu nombre?

LEÓNIDO Señora,
por el que me diste agora,
pienso en negar el que tengo;
pero solían llamarme
Leónido.

INFANTA ¿Y eso más?
¿No leónido serás,
sino venido a matarme?
Y ¿eres hijo? (¿Cómo asiento
a mi libertad daré?)

LEÓNIDO Lo que supe te diré
de mi humilde nacimiento.
Tuve a la tierra por Madre,
y en este valle nascí,
y el valor que siento en mí
tengo, agora, por mi padre;
porque, según los alientos
tus favores me han dejado,
pienso que me han engendrado
de nuevo mis pensamientos.
Que aunque guardé en este llano
un ganado, quedar quiero
de sólo el nombre heredero,
pues de perdido me gano.

INFANTA ¡Discreto sobre valiente!
¿Esto esconden paños tales?
Mas los bienes naturales
se alcanzan naturalmente.
Gusto de saber tu historia,
y más te hubiera escuchado,
mas el día apresurado
su curso acaba.

LEÓNIDO Y mi gloria.

INFANTA Habrásme de acompañar
a mi casa de placer.

LEÓNIDO De fuerza lo habrá de ser,
siendo tuya. (Preguntar
quise quién era y no osé).

INFANTA (Mi amor de límites pasa).

LEÓNIDO (Pero, pues voy a su casa
sin preguntar lo sabré).
Poco acompañada irás
con sólo mi compañía.

INFANTA Con menos gente venía,
pues tú solo vales más.

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Autor
Guillén de Castro y Bellvís
Título
Jornada segunda — Sale LEÓNIDO, y arrodíllase ante la INFANTA.
Lengua
español
Época
Barroco
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-jornada-segunda-sale-leonido-y-arrodillase-ante--guillen-de-castro-y-bellvis-f69c14
Cita recomendada
Guillén de Castro y Bellvís, «Jornada segunda — Sale LEÓNIDO, y arrodíllase ante la INFANTA.», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-jornada-segunda-sale-leonido-y-arrodillase-ante--guillen-de-castro-y-bellvis-f69c14.html

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