LEÓNIDO Atrevido pensamiento,
que alcanzáis dichosa palma
¿por qué sois ingrato al alma,
pues volastes con su aliento?
Con las alas de mi fe
tan alto venís a estar
que ya no os puedo alcanzar
yo mismo, que os levanté.
Gente suena por allá:
tres hombres, si no me engaño,
se han parado. Caso extraño.
Y tan tarde, ¿qué será?
Sale el REY y dos CRIADOS de denoche.
REY ¡Qué inmortal desasosiego
me aflige! Pero ¿qué ley
sufre que le quite a un rey
un rapaz desnudo y ciego?
LEÓNIDO Otro hombre viene, ¿qué es esto?
Sale CELAURO
CELAURO De mis desdichas me admiro.
REY ¿Es verdad que a un hombre miro,
y a tal hora, en este puesto?
CELAURO Esta gente a mí me espera;
mas ya en la ocasión estoy.
CRIADO 1º ¿Quién vive?
CRIADO 2º ¿Quién es?
CELAURO Yo soy.
REY ¿El Infante? Dalde, muera.
CELAURO ¡Aquí, cielos soberanos,
defended a un ofendido!
REY A mis manos has venido,
y has de morir a mis manos.
LEÓNIDO ¿El Infante? Ahora sí,
pues en serville me empleo,
he de lograr un deseo
que ha mucho que vive en mí.
Éntrase en seguimiento de todos, y dice dentro.
¡Mueran, señor, los traidores!
CRIADO ¡Líbreme Dios de tu furia!