34. Ok xet chi[c]a chinaht ri Cakixahay [c]ubulahay ru bi, rikam
Ykoma[t]i, cani x[c]amar rokotaxic cuma, runah [c]a xilitah Chi[t]alibal
rubi huyu; xuya vi ri hoye vi quivach, ok xilitah, xaxu [t]aba chic rij.
Quere[c]a xubinaah vi huyu, Chi[t]alibal ri. Xcha [c]a ok xu ya ri: Xa
yn acha[t] animal, xa mixi[c]hacatah, xaquin ikan a tem, a [c]hacat, yn
huvi chi vinak [c]o vikan. Xcha ri Ykoma[t]i, he [c]a rikan ri
Cakixahay, [c]ubulahay; quere[c]a ru[c]amic Ykoma[t] ri, xere [c]a
xcolotah. Chic ri xeboco chic Co[c,]il vinak, qui tata qui mama ri
Ahpoco[c,]il Qulavi cochoh, [c]ula vi [c]anti quibi; xaqui vinakil xeel
chic mani chic quikan.
Traducción
34. Entonces vieron a distancia a los llamados Cakixahay y Qubulahay, súbditos de los Ikomagi. Fueron capturados después de ser derrotados por sorpresa, cuando no estaban lejos de un lugar llamado Chigalibal. Fueron perdonados al llegar, y nuestros guerreros les tendieron las manos. De ahí que aquel lugar se llamara Chigalibal. Dijeron, al rendirse: "Yo soy tu hermano, tu mayor. Vosotros sois los vencedores. Somos los súbditos de tu trono y de tu poder. Lo juro ante estos que son mis súbditos." Así hablaron los Ikomagi, y así sus súbditos, los Cakixahay y los Qubulahay. Así se sometió Ikomag y salvó su vida. Con ellos los zotziles engendraron a aquellos padres y mayores, los Ahpozotzil llamados Qulavi Zochoh y Qulavi Qanti. Pero solo sus familias, no sus vasallos, procedieron de allí.