35. Ok xeapon chi[c]a chuvi huyu [c]akba[c,]ulu, ok xilitah chi[c]a ri
Tol[c]om rubi. Kitzih tixibin [c]o vi, tinicnot huyu [c]o vi ri
xibih quij, maqui tan quetiquer chu camicaxic. Tok xeapon, xecha [c]a ri
ahlabal conohel: Mian xatul at kacha[t], bila tux ree, kitzih ti xibin
tux, yx ahlabal? xti[c]a [c,]et an ru vach. Maquian ka labal, maqui
chapic Tol[c]om. Ok xe cha [c]a: Nak na[c]a tucheex, at kacha[t],
mixkatih kitzih tixibin [c]o vi, at cabe chiil, xecha conohel. Tok xpe
Chinak catux? vacami xcat nucamicah. Cani [c]a xa xibih rij, xcha [c]a:
Yn ral [c]habak nicnic, xa vi vochoch vae yn [c]o vi, at ahauh, xcha.
Catoho, bat tiquic, xucheex [c]a ri Tol[c]om. Ok xu ya rii, xchapatah,
xpe [c]a ru chapon chic xul cu[c]in, xeucheex [c]a ri ahlabal vuk
ama[t], ok xuya ri Tol[c]om: xtika[t]aharticah can vae huyu, yx quixcao
ru vach nu telechee nu cana; xtikaquiyah, xtika [c]atohih ru vi nu
telechee, xtike[c,]abeh xtika[c]ak, xtika[t]aharticah can rubi vae huyu
conohel ahlabal.
Traducción
35. Después de esto llegaron al lugar Qakbatzulu, donde encontraron al llamado Tolgom. En verdad allí había terror, y el lugar Qakbatzulu temblaba. Al principio todos los guerreros comenzaron a llegar; pero el miedo estaba sobre ellos, no fueran a hallar allí la muerte. Cuando él (Gagavitz) llegó allí, todos los guerreros dijeron: "Llegas, hermano nuestro. ¿Qué es esto? En verdad es temible." Así dijeron; y les dijo nuestro antepasado, Gagavitz: "¿Quiénes sois, oh guerreros? Miremos su rostro. ¿No podemos pelear? ¿No tenemos arcos y escudos para abrirnos entrada, oh vosotros que sois mis hermanos?" Así habló, y envió a todos los guerreros a apresar a Tolgom. Entonces dijeron: "¿Qué hablar es este, oh hermano? ¿No se dice que hay allí un gran terror? Ve tú y mira." Así dijeron todos. Entonces él salió a ver a Tolgom, y en verdad llegó al lugar del terror y donde temblaba el cerro. Al punto gritó a Tolgom: "¿Quién eres tú? Tú no eres mi hermano ni mi mayor. ¿Quién eres tú? Hoy mismo te mataré." Al instante Tolgom se llenó de miedo, y respondió: "Yo soy el hijo del Lodo que Tiembla. Esta es mi casa donde moro, oh señor mío." Así dijo. "Sal de aquí y vive en otra parte," se le respondió a Tolgom. Entonces se sometió y fue hecho prisionero, y su cuerpo fue llevado con él. Gagavitz dijo a los guerreros y a las siete aldeas cuando Tolgom se entregó: "Hemos hecho glorioso este sitio. Mostrad el rostro de mi prisionero, mi cautivo. Adornaremos y sacrificaremos a mi cautivo. Seremos sus amigos y estaremos delante de él, y así celebraremos el nombre de este sitio, Qakbatzulu, como lo llama un pueblo burlón, oh caudillos." Tales fueron las palabras dirigidas a todos los guerreros.