¡ Pálidos sueños que en la mente mía
Vivís aún con vuestro triste halago!
I Dulces encantos que el amor un día
Me prometió con lánguida armonía
Entre el susurro del ambiente vago !
¡Tiernos suspiros de soñada gloria
Que mi intranquilo pecho aún estremecen !
¡ Pobres fragmentos de pasada historia,
Que al venir á posarse en mi memoria
Dolores y pesar sólo me ofrecen !
¡ Auras divinas de murmurio leve
Que al desplegar sus perfumadas alas,
Me vienen á brindar su halago breve ;
Mas luego el soplo del dolor aleve
Desgarra impío tan brillantes galas !
¡ Ecos del alma que en afán doliente
Remedan sin cesar dulce quimera !
¡ Áureos celajes que en mi mustia frente
Dejaron una huella tan ardiente
Como es ai-diente la ilusión primera !
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