Linda rosa perfumada,
Hechizo de la alborada,
Acaso fué tu destino,
De mi mente acalorada
Ser un ensueño divino.
Deja que mi labio oprima
Tus pétalos, y que imprima
Ósculo puro de amor;
Que me encanta, me fascina,
Ese tu rico esplendor.
Eras reina entre las flores,
Que ostentaban sus colores
En el florido verjel,
Recibiendo los honores
del jazmín y del clavel;
Pero con mano atrevida,
De tu tallo desprendida,
Viniste en mi álbum á ser,
Un recuerdo de mi vida
Que llanto me hace verter.