Gimiendo pasa la brisa leve
Huyendo á impulsos del vendaval,
Y sobre el suelo la blanca nieve
Cae y le cubre como cristal.
Los desengaños son otro invierno
Que al alma dejan sin una flor:
Truecan las dichas en llanto eterno ;
Matan los sueños del corazón.
Mustias las flores su tallo inclinan
Siendo juguetes del viento frío
Las ilusiones ya no germinan
Ni dan alientos al pecho mío.
Rodeada siempre de desengaños,
Paso llorando mi juventud
Lentos y tristes corren los años ;
Trayendo al cabo la senectud.
En vano busco la paz del alma
Y un lenitivo á mi dolor
No tengo goces, ni tengo calma,
Lágrimas sólo del corazón.