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Francisca Carlota de Cuéllar · Modernismo

Casas de vecindad

español

Lector, si usted no tiene ni ha tenido
Jamás necesidad
De habitar esos antros que se llaman
Casas de vecindad;
Si allí no se ha encontrado ni un momento,
¡Ay! no puede saber
Cuánto sufre quien va por su desdicha
En ellas á caer!......
Un poco le diré para que ruegue
Al cielo sin cesar,
Por los que el cáliz de amargura tanta
Por fuerza han de apurar.
Entra usted al zaguán, y en el instante......
¡Se asfixia!...... ¡cree morir!......
Algo hay tras de la puerta que ni debo
Ni quiero describir!......
Tropezando con palos, lodo, harapos,
Y piedras de lavar,
Llega frente al tugurio del casero,
Que está en primer lugar.
Siguen gallos, palomas y pericos,
Que unidos verá usté,
Con pájaros, gallinas, perros, gatos,
¡Toda el arca de Noé!
Y entre montes de tiestos y cajones
Conteniendo...... ¡qué horror!
Yerbas secas, abrojos, telarañas,
Y ni una triste flor.......
Entre éstos y mil bosques de basura,
Apenas si se ven
Una que otra cabeza enmarañada......
En cambio hay ojos...... ¡cien!......
Que contemplan á usted como si fuera
Un extraño animal;
O le clavan miradas que lo hieren
Lo mismo que un puñal:
Tormentos imposibles que usted debe
Resignado sufrir,
Si quiere con aquellos sus vecinos
En santa paz vivir.
Después de los estorbos y trebejos
De aquel patio infernal,
Encuentra una escalera destruída,
Angosta, desigual;
Y debajo de cuerdas que figuran
Arcos ó pabellón,
De las que cuelgan trapos destilando
Agua negra y jabón,
Pasa sucios y tristes corredores,
Hasta que puede hallar
La vidriera ó portón desvencijado
Que resguarda su hogar.
Pero en él sufrirá mayores penas......
Allí hay la esclavitud
De no gozar ni un rato de silencio,
De calma, de quietud;
Porque se oyen,...... ya el grito penetrante
De un pequeño bebé
A quien dejan llorando noche y día......
Lector, ¿lo creerá usté?
Ya las risas y cantos de un perico,
Que está sin descansar
Repitiendo “lorito, ¿eres casado?”
Y después...... ¡á chillar!......
Ya la zambra insufrible de muchachos
Que vienen en tropel
Imitando á Ponciano y Mazzantini
Allá en el redondel.
¡Y aquellos picadores!...... y aquel toro
Bravísimo, feroz!......
Para hablar ó reír esfuerzan tanto
Su destemplada voz,
Que le parece á usté que en sus oídos
Clavaron un buril,
Y reniega de diestros, de corridas,
De toros y toril.
Termina el toreo aquel, pero es difícil
Que logre descansar,
Porque ya en la vivienda más cercana
Comienzan á cantar;
Y tiene usté que oir por muchas horas
Una misma canción:
¡Notas desafinadas y tan largas,
Que interminables son!......
Por allá el piano tocan á porrazos,
Con rabia ó frenesí;
Por acá sólo estudian, mas no salen
Del simple do, re, mí......
Y como ya está ronco el instrumento
Que piano-forte fué,
Es algo parecido á cencerrada
Lo que le dan á usté.
Auméntase el conjunto de ruídos
Con el tenaz ladrar
De una gruesa de perros, que ha espantado
El gendarme al entrar,
Pues riñó un matrimonio, y los vecinos
Lo remiten al juez;
Y hay lágrimas, silbidos, y blasfemias,
Y risas á la vez!......
Van al fin los esposos á chirona,
Pero en la vecindad
Quedan de cuarto á cuarto murmurando
Cruelmente, sin piedad........
Una por una da los pormenores
De lo que pudo ver,
Durando aquellas charlas y alboroto
Hasta el amanecer!.....
El murmullo de voces que usted oye,
Quiera ó no quiera oir,
Le hace pasar la noche sin que pueda
Un instante dormir;
Y cuando intenta conciliar el sueño
Porque se siente mal,
Empieza de los pájaros y gallos
El canto matinal;
Y el entrar y salir de los vecinos
A paso muy veloz
Produciendo en el suelo sus tacones
Un estrépito atroz;
De los que hacen allí botín corriente
El eterno golpear;
Los gritos de mujeres, de animales,
De niños y...... ¡la mar!
No viva usted jamás en esas casas,
Apreciable lector,
Pues hablé de los males más pequeños;
Me falta el mal mayor......
Los apodos, calumnias, burlas, chismes,
Odios y enemistad,
Que tiene que sufrir todo el que se halla
En una vecindad:
Y tanto, tanto,...... que es mejor callarlo;......
Tan sólo le diré
Que á los que están sufriendo esos martirios
Los compadezca usté.

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Expediente

Autor
Francisca Carlota de Cuéllar
Título
Casas de vecindad
Lengua
español
Época
Modernismo
Libro o colección de origen
Poetisas mexicanas (1893)
Fuente
José María Vigil, «Poetisas mexicanas — Antología formada por encargo de la Junta de Señoras» (México: Oficina Tip. de la Sec. de Fomento, 1893; reimpr. UNAM, 1977). Digital: archive.org/details/poetisasmexican00chicgoog
Sala
La Biblioteca
Identificador
casas-de-vecindad--cuellar
Cita recomendada
Francisca Carlota de Cuéllar, «Casas de vecindad», Poetósfera, poetosfera.com/p/casas-de-vecindad--cuellar.html

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