I
Pueblos, batid vuestro pendon glorioso
Del Atacama al Cabo tempestuoso
Donde se estrella el mar;
Que en este dia la nacion Chilena
Lo hizo flamear sobre la antigua almena
De independencia al grito popular.
II
Guerreros, por la sangre consagrados,
De inmarcesibles lauros coronados
En el campo de honor;
Despertad del cañon al estampido,
Que hoy rememora un pueblo agradecido
Que os debe de su gloria el esplendor.
III
Niños, alzad las inocentes palmas
Y ardan en entusiasmo vuestras almas
Honrando á la virtud,
Que niños cual vosotros vuestros padres
Descendieron del seno de sus madres
Para destruir la dura esclavitud.
IV
Vírgenes puras, como el sol hermosas,
Que os coronais con perfumadas rosas
La frente virginal;
Cubrid con ellas los sepulcros yertos
De los valientes por la patria muertos
Que duermen sobre almohada terrenal.
V
Sacerdotes del Dios crucificado,
Quemad sobre el altar inmaculado
Inciensos al Señor,
Y suba entre la nube de humo denso
La sublime oracion de un pueblo inmenso
Que ensalza de la patria al Redentor.
VI
Legisladores de alta inteligencia,
Que alumbrasteis del pueblo la conciencia
Clamando: Fiat lux!
Si los campeones dieron altos hechos,
Vosotros proclamasteis los derechos
De la igualdad, que predicó Jesus.
VII
Ancianos, cuya mano temblorosa
Nos indica la ruta misteriosa
Que debemos seguir;
Bendecid con amor á vuestros hijos,
Para que sigan con los ojos fijos
La estrella que los lleve al porvenir.
VIII
Jóvenes, de la patria la riqueza,
El porvenir está en vuestra cabeza,
Bella es vuestra mision:
Es coronar el noble monumento,
Que simboliza el grande pensamiento
Que inauguró la tierra de Colon.
IX
Sombras de las falanges militares
Que alzaron los escudos tutelares
Al pié del patrio altar;
Dejad caer el casco rutilante
Dejad caer el hierro fulminante
Y vuestra obra venid á contemplar.
X
Naves, alzad las flámulas hermosas
Envueltas por las nubes magestuosas
Del humo del cañon,
Conmemorando los gloriosos dias
En que Chile botó á las ondas frias
En leño audaz su invicto pabellon.
XI
Campos feraces do la mies ondea,
Selvas en donde el pájaro gorjea,
Rios que vais al mar:
Un himno alzad con voz estrepitosa,
Que os fecundó la sangre jenerosa
Que enrojeció las gradas de su altar.
XII
Andes, en cuya frente encanecida
La historia americana está esculpida
En cifra colosal;
Tú que levantas la cabeza al cielo,
Pídele á Dios la lluvia del consuelo
Y á la América baña en su raudal.