CADA PIEZA VIVE EN UNA DIRECCIÓN · NADA VIVE EN UNA SOLA SALA  

PoetósferaLa BibliotecaFernán González de Eslava

Fernán González de Eslava · Barroco

Coloquio segundo, hecho a la jornada que hizo a la China el general Miguel López de Legazpi

español

La Divina Providencia

Tanto nos quiere y nos ama,

Que lava nuestra dolencia

Con las aguas que derrama

De la mar de su clemencia.

General es el rocío,

No solo para Israel:

Ved si es Dios clemente y pio,

Pues yo nací para Él

Y Él nace para ser mio.

Comenzad, Divino Amor,

Echad por el mundo bando,

y decidle al pecador

Que le está Dios aguardando

Para darle su favor.

¡Ah! Cristianos redimidos,

Allega y sereis soldados;

Mas cumple estar advertidos

Que son muchos ]os llamados

Y pocos los escogidos.

Sentad debajo bandera,

Que Cristo Dios es soldado.

Él es la luz y carrera

Y el que habemos esperado,

Y el que agora nos espera.

¿Dó la compañía camina?

¿Qué es aqueso? ¿Hacen gente?

Digan, ¿van para la China?

Sí hacemos, inocente,

Para la tierra divina.

Tornar ha sido consuelo.

Ya la carrera es hallada.

Consuélense los del suelo,

Pues ya es cierta la jornada

De la tierra para el cielo.

Dizque comen pan de mijo

En las islas ¿dónde están?

Con esto me regocijo.

Acá Dios te dará un pan

De la carne de su Hijo.

Yo vide muchas cadenas

De oro fino, bien labradas.

Dios quebró las de tus penas,

y otras tiene aparejadas

De contento y gloria llenas.

Tambien ví mucha canela

De los árboles cogida.

Otra que al alma consuela,

Que es del árbol de la vida,

Da Dios al que al cielo vuela.

Sentadme, que quiero ir

A tierra que es tan comprida.

Si sabes bien combatir,

En el libro de la vida

Te tenemos de escrebir.

¿Y qué me mandáis que haga ?

Que venzas como valiente

Al mundo que te halaga,

Y ganes como prudente

A Dios, que se da por paga.

¿Y háse de hacer alarde

Delante de quién, señor?

Haz alarde que te guarde

A los piés del confesor,

Porque el demonio acobarde.

Porque si tu inobidiencia

Despegó de la divina,

Para soldar tu consciencia

La soldadura mas fina

Es la santa penitencia.

Cosa me parece escura

Eso que me vais habrando.

¿Soy quebrado por ventura?

¿O cómo he de ser soldado

Que no sé la soldadura?

¡Ah! pobre ciego sin luz.

Que el pecado te quebró

Y el gran capitán Jesus

Con su muerte te soldó

En la fragua de la Cruz.

¿Cuándo nació el capitán?

La Navidad.

Buen aliño.

Decidme, cuerpo de san,

¿Cómo ha de regir un niño

A los que á la guerra van?

Quien ab æterno gobierna

Los ejércitos del cielo

Con su Providencia eterna,

Gobernará los del suelo

Aunque esté en edad tan tierna.

¿Cómo, si es niño chiquito.

Tanto sabe y tanto entiende?

En cuanto Dios infinito,

Más alcanza y comprehende

Que te cuento y te recito.

¿Andas porque loco ande?

Mira que es cosa terribre;

O quieres que te demande:

¿Cómo puede ser posible

Ser Dios chico y ser Dios grande?

Porque no entiendo tus cuentos

Aunque á pensallos me paro.

Funda en la Fe tus cimientos,

Y agora verás muy claro

Tener Dios tres nacimientos.

Engendrado eternamente

Fué de Dios Padre, sin Madre.

Y ahora temporalmente

Nace de Madre sin Padre

A ser Padre de la gente.

Y otro nacimiento tiene

Contra nuestra pertinacia,

Y este á todos nos conviene,

Cuando por via de Gracia

Dios á nuestras almas viene.

Del Padre nace contino,

De Madre sola una vez,

Y en el alma el Rey divino

Nace muchas, cuando es

El Hombre de este bien digno.

Heislo dicho de tropel,

Porque no nos entendamos.

Entiéndelo bien, Miguel,

Que nació porque nazcamos

Todos en gracia con Él.

Él nació con nuestro nombre

Y hanos Dios su nombre puesto.

¿Decíslo porque me asombre?

O declarad cómo es esto,

Nacer Dios, y ser Dios Hombre.

Participa el Inefable

Del bajo ser que tenemos,

Toma natura mutable

Porque nos participemos

De su ciencia incomutable.

Porque al sol de su deidad

Era imposible mirallo,

Cubrió su gran claridad

Porque podamos tratallo

En nuestra conformidad.

Y el hombre le conociese,

Y conociendo le amase,

Y amándole le sirviese,

Y sirviendo á Dios hallase

Para que no le perdiese.

Quién es Dios quiero saber.

Métesme en tan hondo abismo,

Que á tan alto proponer,

Dios que se entiende á sí mismo

Te habia de responder.

Decídmelo claramente,

Pues tanto sabéis sentir.

El que más sabe y más siente

Imposible es discernir

Quién es Dios perfetamente.

Lo que difinirse puede

Tiene finita entidad,

Y esto en Dios aparte quede,

Que es bien de tal calidad

Que al saber humano excede.

Quien llega con confianza

De saber lo que en Dios cabe,

Cuando en este mar se lanza

Y piensa que de Él más sabe,

Es muy poco lo que alcanza.

Otra le dará, ea pues,

Curaldo de decrarar,

Que yo juro á San Donés

Que no tengo de callar

Hasta saber Dios quién es.

Ahondad bien, pese á San,

Sacad de esa peña el ripio:

¿Quién es Dios? No acertarán.

Un principio sin principio,

Como lo dice San Juan.

Desparcíme más la grosa,

Entrá un poquillo más dentro.

Dios es esfera hermosa

En cuyo inmovible centro

Descansa cualquiera cosa.

Aunque aqueso me contenta,

Que fué dicho bien sutil,

Dadme aquí más erara cuenta.

Aristóteles gentil

Asi á Dios nos representa.

Principio y causa efectiva,

Simplicisimo en Deidad,

Dios de nadie se deriva

Ni tiene su Majestad

Potencialidad pasiva.

No tiene composicion,

Que es acto sin accidente.

Ni Dios tiene sucesion:

Todo lo tiene presente

A su divina vision.

Su eternidad increada

Toda es junta independiente,

Y esta no es participada,

Porque Dios es viva fuente

Do la gloria es emanada.

Sus operaciones tales

No mide el tiempo en efeto,

Como acá las terrenales.

Ni menos tiempo discreto

Como las angelicales.

Mejor se puede el Criador

Contemplar que declarar.

Dice el egregio Dolor.

Y poderse contemplar

Afirma que es lo mejor.

Al que á Dios en gloria vido

Se le da Dios á entender,

Y Dios no es comprehendido;

Mas dáse allí á conocer

Del arte que Él es servido.

Los santos que están gozando

De la divina vision,

Sus grandezas contemplando,

Todos con admiracion

Alaban á Dios callando.

Si ante el sumo acatamiento

Calla el cielo como indigno,

Dime, ¿qué encarecimiento

Te hará del Ser divino

El humano entendimiento?

Es Dios un Sumo poder.

Un maná de mil sabores.

Un abismo de saber.

Y es tal cual los pecadores

Lo habiamos menester.

Siendo Dios desa manera,

En su compaña bendita

Quiero asentar, aunque muera.

Dichoso es el que milita

Debajo de su bandera.

¿Y en qué nave es el viaje?

En esta Iglesia preciosa

Que da de gracia el pasaje,

Y la carne gloriosa

De Dios por matalotaje.

Es el áncora esperanza,

Y el Papa quien la gobierna.

Piloto es Fe sin mudanza

Que guia á la vida eterna

Para surgir en Bonanza.

Y son los santos Dotores

Desta nave marineros,

Que la sacan sus primores

De ondas y vientos fieros

Causadas por los errores.

Porque el cristiano conforte

La Fe viva es el farol,

Y el Sacramento es el norte:

Porque á luz de sacro sol

Vaya la romana corte.

Decid, ¿dan repartimiento?

Al que obrare maravillas

Hace Dios bienes sin cuento

De repartille sus sillas

De gloria y contentamiento.

Pues la tierra se reparte,

Vamos todos á la guerra.

Obra, hermano, de tu parte.

Que en la Hostia Dios encierra

Todo cuanto puede darte.

¿Con qué armas me he de armar?

Con armas de buenas obras.

¿Con quién he de pelear?

Con los vicios y zozobras

Que te andan por matar.

Yo juro á san verdadero

Que si ellos quieren matarme,

Que he de matarlos primero;

Y que si quieren llevarme

Que he de decir que no quiero.

Si el mundo fuere gigante.

Tú tienes de ser David.

Pues callá, que Dios delante,

Haré que en aquesta lid

Nunca me paren delante.

Fé, Esperanza y Caridad

Son tres piedras del cristiano,

Que en honda de santidad

Quiebran al jayán mundano

La cabeza de maldad.

Siendo santidad la honda

Con que habernos de tirar,

Y Fe la piedra redonda,

Al mundo haré temblar

Sin que nadie me responda.

¡Oh! pese á la mar salada

Y al Rey que está en el profundo:

¡Cómo! ¿Ya no valgo nada?

Pues solía todo el mundo

Temblar de sola mi espada.

No lo tengan por locura,

Que ogaño, por me holgar,

Maté tantas criaturas

Que no hallaron lugar

Donde dalles sepultura.

Topé siete mesticillos

Aqui junto á Santa Fe,

Y pusiéronse en puntillos,

Por lo cual les quebranté

A pomazos los carrillos.

Tres rufos de los infiernos

Me tentaron por valiente,

Y erraron como modernos,

Que de an tiempo solamente

Les corté todos los cuernos.

Solia peñas y rocas

Como melones abrir.

Hola, ¿tenéis muchas bocas,

Que se os salen sin sentir

Aquesas palabras locas?

¿Quién habla de esa manera,

Que le haré, voto á fes,

Volver lo de dentro afuera?

No haréis eso, porque es

Hablar mal desa manera,

¿Has visto aqueste tacaño?

Pues si saco mi machete

Helio he meter en un caño.

Ved quien conmigo se mete:

Por ser quien es no me ensaño.

¿Es posible que consiento

Que me hable, miren quién,

Sin llevar su carne el viento?

No rajeis, hombre de bien.

(Perdóneme Dios, que miento.)

No se trate ya más dello:

Queden entrambos amigos.

No me acordaré mas dello.

Querria más cuatro higos

Que ser su amigo, ni vello.

Anda gentes á Bilbao,

Allá quieres ir, Perucho,

Sabes gobierno de nao.

Pardiez, que aunque hables mucho

Que no vales un cacao.

Perucho sabes camino.

Miras carta, no estás ciego.

Decí, hermaúo vizcaino,

¿Quereis ser soldado luego

Del gran Capitan divino?

Gran fantasía es el mio,

Vizcaíno no soldado,

A China vas en navío,

General traes al lado,

Legazpi tienes por tio.

No aceta Dios la persona

Sino el corazon contrito.

A mí linaje me entona.

Esperá, y al borriquito

Tocaréle como mona.

Entra en batalla campal '

Del vicio con la virtud.

¿Y quién es el general ?

El que por nuestra salud

Se vistió carne mortal.

Perucho que estás hidalgo

Quedas en esta campaña.

Que veze á cazar un galgo.

No vuelvas á Nueva España

Si nunca vuelves con algo.

Dame gracia. Redentor,

Para vencer Mis contrarios,

Muéstrame siempre tu amor,

Los caminos necesarios,

Para servirte mejor.

Que con el pan de consuelo

Que lo figuró el de Elías,

Caminaré por el suelo

Hasta ver las alegrías

Con que premies en el cielo.

Señor, á Perucho en lides

Muestra cómo vencerás,

También aquesto le pides,

Que pues convidas acá

En cielo también convides.

Que si ya pecado has muerto,

Como creo matarás,

Perucho tienes por cierto

Que en Hostia cubierto estás

Y en cielo estás descubierto.

Pedístes en la oracion

Entrambos como cristianos,

Teniendo gran devocion,

Las armas siempre en las manos

y á Dios en el corazon.

Teniendo en Él confianza,

Los contrarios venceremos:

Con buena vida y templanza

Hácia la gloria marchemos

Al paso de la ordenanza.

Sigue explorando

Por su autor
Fernán González de Eslava · 11 piezas más en la casa
Dónde vive
La Biblioteca

← Canción divinaEl obraje divino →

Expediente

Autor
Fernán González de Eslava
Título
Coloquio segundo, hecho a la jornada que hizo a la China el general Miguel López de Legazpi
Lengua
español
Época
Barroco
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-coloquio-segundo-hecho-a-la-jornada-que-hizo-a-l--fernan-gonzalez-de-eslava-40931d
Cita recomendada
Fernán González de Eslava, «Coloquio segundo, hecho a la jornada que hizo a la China el general Miguel López de Legazpi», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-coloquio-segundo-hecho-a-la-jornada-que-hizo-a-l--fernan-gonzalez-de-eslava-40931d.html

Las obras de dominio público se reproducen íntegras, con atribución y en la ortografía de su impreso. ¿Ves una errata o conoces una fuente mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.