CADA PIEZA VIVE EN UNA DIRECCIÓN · NADA VIVE EN UNA SOLA SALA  

PoetósferaLa BibliotecaFernán González de Eslava

Fernán González de Eslava · Barroco

El obraje divino

español

Espejo donde se muestra

La virtud que lo acompaña;

Señor, yo soy Nueva España,

Que mi alma en verse vuestra

En mar de gloria se baña.

Las mujeres y varones

De toda nuestra region,

Movidos con aficion,

De todos sus corazones

Os dan este corazon.

Señor, no le desprecieis

Pues es don que á Dios se ofrece,

Y en él claro se parece

Lo mucho que mereceis

Y lo que mi fe merece.

Con alas de amor se extiende

Mi querer firme y extraño,

Puro, sin mezcla de engaño;

Muestra por donde se entiende

La fineza de mi paño.

Vuestra virtud reverbera

En mi corazon constante,

Y él será de aquí adelante

A vuestro querer de cera

Y á los vicios de diamante.

Compáselo aquel compás

Que á vuestro querer cumpliere,

Que lo que en él se imprimiere

Imprimirá en los demas.

Que quieren lo que este quiere.

Lo que á recitar se viene

A todos será consuelo:

Trátase con santo celo

De los Obrajes que tiene

Nuestro Dios en tierra y cielo.

Penitencia, que sustenta

El Obraje consagrado.

Trata con cierto Letrado

Los paños de mucha cuenta

Que el Señor siempre ha labrado.

Luego sale el Hombre humano

En su voluntad subido:

Va desnudo y sin vestido,

Y el Auxilio soberano

Le dice que va perdido.

El Descuido saldrá luego.

Que es del Pecador criado;

Va de aqueste acompañado.

Porque descuidado y ciego

Está aquel que está en pecado.

Anda Engaño en sus cautelas,

Y Malicia su querida:

Trata esta gente perdida

De las tramas y las telas

Del Obraje desta vida.

Yendo á Dios el Pecador

Esta gente lo saltea.

Vístelo de su librea;

Mas el Divino Favor

Le muestra que es ropa fea.

Luego el Hombre se dispone.

Porque el que yerra y se enmienda

Dicen que á Dios se encomienda,

Y la Gracia le compone

De los paños de su tienda.

En la Iglesia podrán ver

Paños de todos colores;

Escojan todos, señores.

Que bien hay en que escoger

Los justos y pecadores.

Es refrán entre la gente

Que dice: quien trata en lana

Es cierto que en oro mana;

Este trato es conviniente

Para la gente cristiana.

Trabaje con eficacia

Sus culpas descadillando;

Hile y teja bien obrando.

Que en tesoro de la Gracia

Andará siempre manando.

Decidme quién sois, señora.

Sabrás que soy Penitencia.

Huélgome con su presencia.

Mas dígame ¿es tundidora?

Sí, que tundo la conciencia.

¿Y trabájase contino?

El trabajo es importante.

¿Dó vive tan vigilante?

En el Obraje divino

De la Iglesia militante.

Decid ¿qué lana labráis?

La del Divino Cordero,

Que se cardó en el madero

Porque su paño vistais.

Pues decidme ¿es Dios pañero?

Para que de esto saqueis

Cosas en vuestro provecho,

Yo os dejaré satisfecho,

De suerte que entendereis

Los paños que Dios ha hecho.

Hizo el Señor inefable

En su Obraje celestial

Aquel paño angelical,

Y en paño tan admirable

Cayó polilla infernal.

No paseis más adelante:

¿Cuándo cayó esa polilla?

Cayóle aquella mancilla

Por querer ser semejante

Al que todo se le humilla.

Ese mal solo ha caido

En quien siguió á Lucifer.

Y de eso vino á nacer

Que de verse tan perdido

Nos quiere echar á perder.

Viendo este paño dañado

El Artífice del Cielo

Hizo otro Obraje en el suelo.

¿Y en qué parte fué fundado?

En el verjel de consuelo.

Pues decidme ¿de qué modo

Vino Dios á tener lana?

Con una invencion galana:

Haciendo paño de lodo,

Que es nuestra Natura humana.

Admirable fué la traza

Con que lo trazó el Divino.

De esta tela el mal nos vino,

Porque en fin cayó la raza

En este paño tan fino.

¿Con qué raza se dañó

Paño de tanta excelencia?

Con raza de inobediencia,

Cuando el mando quebrantó

De la Suma Providencia.

¿Y acá qué culpa tenemos

De lo que no cometimos?

En Adan todos caimos,

Y con la raza nacemos

De los padres que tuvimos.

Declaradme por qué vía

Soldó Dios un mal tamaño.

Con que de este mismo paño

Sacó á la Vírgen María

Para remediar tal daño.

Si María es de esta pieza.

Manchóla forzosamente.

Libróla el Omnipotente

Para quebrar la cabeza

A la maldita serpiente.

Y pareciendo esta rosa

Ser hija de Adan tambien.

Dijo, mostrando su bien:

«Nigra soy, mas soy hermosa,

Hijas de Jerusalem.»

Viendo este paño lucido

Que en sí tanto bien encierra.

Dios, que es Rey de paz y guerra.

Luego quiso ser vestido

De este paño de la tierra.

¿Pues cómo el Rey soberano

A vestirse al mundo vino?

Es cierto que asi convino,

Vestirse del paño humano

Por vestirnos del divino.

Haria Dios ese hato

Con poco, aquesto está claro.

No lo hizo Dios de avaro,

Sino por darnos barato

Lo que le costó tan caro.

Vedaba Dios hacer ropa

De estopa y lana mezclada;

Si esta ley por Dios fué dada,

¿Por qué juntó nuestra estopa

Con su lana consagrada?

Dió Dios aquese precepto

Y regla para su grey,

y, en cuanto Hombre, el sumo Rey

Estuvo á la ley sujeto;

Cuanto Dios, sobre la ley.

¿Qué es esa?

Rebotadera.

¿Qué rebota?

El pensamiento

Con grave remordimiento

Del castigo que se espera

En el eterno tormento.

¿Y cómo rebota el pelo,

Lo rebota y lo levanta?

Huélgome que ya te espanta:

Mira que aquese recelo

Corta esta tijera santa.

Y esas tijeras pulidas

¿Qué denotan? Decid vos.

Mira bien como son dos.

En un propio amor unidas

De tu prójimo y de Dios.

Tijera en amor labrada,

Venturoso el que la tiene.

Que la tengamos conviene:

Y entremos en mi posada,

Que no sé qué gente viene.

¡Qué sosiego! Qué contento!

Qué gozo! Qué suavidad!

Qué vida de libertad,

Do me ofrece el pensamiento

La suma felicidad!

Lo que más me satisface

Es ser de todos querido;

En buen punto fuí nacido,

Pues que todo se me hace

De la suerte que lo pido.

¡Ah Pecador! ¡Ah cristiano!

¿Quién llama? ¿Quién está ahí?

Quizá no dicen á mí.

¡Ah Pecador! ¡Ah mundano!

Mira que mires por ti.

¿Quién con tan tristes clamores

Quiere estorbar mi camino?

Yo, que soy Favor divino,

Que buscando pecadores

Ando como peregrino.

Hombre, ¿para dó caminas?

Donde mi caballo quiere.

Dirá quien eso te oyere

Que eres loco y desatinas

Si tú vas por donde él quiere.

Vuelve en ti, vuelve y repara:

¿Así vas de esta manera

En aquesta bestia fiera?

Cierto que te despeñara

Si Dios no te socorriera.

¿Dónde va mi voluntad?

Camino de perdicion.

Porque vas sin atencion

Sobre tu sensualidad,

Y sin freno de razon.

Mírelo, que freno tiene.

Tiénelo desconcertado.

¿Quién hizo aqueso?

El pecado.

Concertarlo te conviene

Viviendo con mas cuidado.

Desciende de ese caballo.

¿Por qué quieres que descienda?

Porque lo lleves de rienda,

Y puedas mejor guiallo

Al camino de la enmienda.

¿No es vanidad todo aqueso?

Eso sin ninguna duda,

Y de gente torpe y, ruda,

El caballo muy compuesto

Y el alma que esté desnuda.

¿Quién vestido me dará?

Porque en verme estoy confuso.

Si tu alma se dispuso.

Con gracia la vestirá

Dios, que lo tiene por uso.

¿Y qué tengo de hacer

Para alcanzar su favor?

Has de saber, pecador.

Que el principio del saber

Es el temor del Señor.

Y si vas con buen intento,

Toparás con una dama

Que Penitencia se llama.

La cual por su regimiento

Viste á los que Dios más ama.

Huye, huye, por do fueres.

Del Engaño y la Mentira,

Malicia que flechas tira,

y doquiera que estuvieres

Mira como Dios te mira.

Io, Señor, que diga arre:

¿No lo entiende lo. que digo?

¿Quiéreme llevar consigo?

Porque si no me llevare.

Lléveselo el enemigo.

Necio, ¿no tendrás crianza?

Si la tengo, en buena fe;

Que al piltonte la compré.

¿Dó la tienes?

En la panza.

Miento; en casa la dejé.

Con aquesas boberías,

Descuido, tú me consuelas.

Pues así se vea sin muelas,

¿Es del gigante Golias

El caballo y las espuelas?

Es de mi casta y señal,

Y lo tengo regalado.

Si se lo dió Juan del Prado,

Mire no le venga mal,

Que me parece hurtado,

Diga. ¿quién le dió el potrillo?

¡Ah Descuido! ten empacho.

Diga, ¿es hijo del borracho?

¿O es de casta del zarquillo?

¿Corre bien, ó corre gacho?

Mejor es que Zamorilla.

Paréceme cimarròn:

Es, déle un repelón;

Poco deprendió de silla,

Más deprendió de albardon.

Mira, yo no soy jinete,

Ni persona me lo enseña.

Va como carga de leña:

Hiera, hiera de rodete,

Y esté firme como peña.

Bien apuntas la jineta:

¿Deprendiste de la brida?

Deprendílo, por su vida,

Y corrí una burra prieta,

Y costóme una caida.

¿Qué tan caro te costó?

Señor, costóme el diablo.

¿No entiende bien lo que hablo?

No corra do corrí yo,

Que fué junto de S. Pablo.

Yo tomaré tu consejo.

Pues no corra su alimaña:

Corra un caballo de caña

Y póngale un barboquejo,

Que sabrá darse más maña.

Falta será de saber

Hacer lo que me aconsejas.

Cuando corriere parejas,

Si no se sabe tener

Volará por las orejas.

Jamas no le correré,

Y esto será más cordura.

Pues béselo al andadura.

Eso quizá lo haré

Por ser cosa más segura.

¿No sabe lo que pensaba?

Que tome un recio mecate,

Y en el caballo se ate.

Salir á correr atado

Será grande disparate.

Mire mi amo en qué pára.

Calla, que esta es invencion.

Si lo tumba ese troton,

¿No es mejor mancilla en cara

Que vergüenza en corazón?

Hombre. ¿qué estás bobeando?

¿Ya olvidaste tan aina

A la inspiración divina,

Y á Descuido estás hablando,

Que es un loco y desatina?

Será causa que destruya.

Tus obras, y queden mancas

Con la gran simpleza suya.

Ruéguele por vida suya

Que me lleve ahí á las ancas.

Tiene torpezas sin fin,

Y sin jugo como trueno.

Míreme de lleno en lleno.

Pues aunque me ve ruin

Algun dia seré bueno.

Déjalo, que es un perdido:

Ven, prosigue tu viaje.

Lléveme, que soy su paje.

¿No me llevas? Ya se ha ido;

Pues á fe que yo lo ataje.

En su propria voluntad

Queda el Hombre caballero:

El irá como yo quiero

Al monte de vanidad

Que es alto despeñadero.

De cosas que son ajenas

Lleva el caballo con galas;

Detíénese en cosas malas

Y pasa por cosas buenas

Más ligero que con alas.

¡Ah Señor! ¿Para qué entró

Fulano en cas de fulana?

La otra ¿por qué es galana?

¿Y estotro por qué miró

Dos veces á una ventana?

A fulano no lo entiendo

¿Un caballo no le basta?

Esotra dice que es casta,

Pues zatano irá huyendo

Porque no teniendo gasta.

¡Ah Malicia! ¿Qué te has hecho?

¿Mas tú que haces, Engaño?

Hago lo proprio que antaño:

Busco para mí el provecho

Y á los otros busco daño.

Pues yo ¿duérmome en las pajas?

Por mí ¿quién no se desquicia?

Digo que eres de cudicia,

Mas conmigo y mis barajas

No te compares, Malicia.

¿Tu ciencia quieres poner

Con la mia, que es más alta?

Ya como granizo salta.

No salto, mas soy mujer

Para darte quince y falta.

¿Pues conmigo te comparas?

¿Por qué no? ¿Quién lo repugna?

Porque, pese á la fortuna.

Yo soy doblón de dos caras

Y tú no tienes más de una.

Con mi Cara estoy contenta.

Dí, ¿qué negocios ordenas?

Hartos tengo á manos llenas,

Y no es más de tener cuenta

De juzgar vidas agenas.

¿Arco llevas y saeta?

Pareces al Dios Cupido.

Mi tiro es tan encendido.

Que lleva yerba secreta

De un malicioso sentido.

Siempre tengo que hacer

En cien mil tramas que fundo,

Vivo contento y yocundo

Porque estoy á mi placer

En el Obraje del mundo.

Dime ¿de eso qué te viene?

En casa de este señor

Soy mayordomo mayor,

Y en el Obraje que tiene

Vivo como emperador.

¿Quién es una moza lúcia

Que tienes en tu posada?

Es la carne regalada.

¿Pues aquella lana sucia

Anda tan aderezada?

Hila, trama, teje y siembra,

Urde como artificiosa.

Calla, que no vale cosa.

Calla tú, que por ser hembra

Te mueres como envidiosa.

Ciego estás y aficionado,

Si aquella bien te parece.

Ella en el mundo florece,

Y estoyle muy obligado

Por ]o mucho que merece.

Por ver lo que en ti tenia

Dije de ella aquesa afrenta;

¿No sabes que es mi parienta?

Huélgome, por vida mia,

Que es dama de mucha cuenta.

Dime agora de tus trampas:

¿Haces bien del mayordomo?

Trato, cambio, dejo y tomo,

Y en las trampas y trapazas

Pongo mis sellos de plomo.

En tu obraje para mientes:

¿Quién tienes por cardadores?

¿Sabes quién? Loa disfavores

Que cardan entre sus dientes

A los tristes amadores.

Querria saber quién hila.

El deseo enamorado,

Que lo hila tan delgado

Que el vivir se desahila

De un hilo solo colgado.

Di, ¿quién sirve de tijeras?

Las damas y sus vestidos,

Que á los de ellas más queridos

Suelen tundir tan de veras

Que los dejan muy raidos.

Unos muchachos á pares

Que amanecen en espuertas

Colgados por esas puertas,

Son telas de mis telares

Que se tejen encubiertas.

Esas telas, esas tramas

¿Cómo te salen enteras?

Con unas viejas santeras

Que entre galanes y damas

Andan como lanzaderas.

Si tal Obraje sustentas

No tienes que desear.

Es Obraje singular:

Tengo cien mil herramientas

Que te dejo de contar.

Con aqueso irá tu nombre

Levantándose contino.

Salgámonos al camino.

Que va caminando el Hombre

Para el Obraje divino.

¡Qué camino tan estrecho!

¡Qué solo, qué trabajoso!

Cierto que es dificultoso;

Mas las cosas de provecho

No se ganan con reposo.

¿Es mi amo? Es? No es?

Acabe, dígalo luego.

No me turbes mi sosiego.

Cuando le vi la otra vez

Pensé que era pato ciego.

Diga ¿no tuvo mancilla

Cuando ayer me despidió?

¿Qué traes ahí?

¿Qué sé yo?

Aqui traigo en la esportilla

A la gata que parió.

¿Qué, siempre has de necear

Y venirme con rebatos?

Calle, que juro á Pilatos

Que le lengo de poblar

Una estancia de estos gatos.

Vete delante de mí.

Mire aquese que se muere.

Ya no hay seso que te espere.

Ya los echó por ahí,

Pues dice que no los quiere.

Oh! cómo corren de gana!

Andá por esos rincones

Andá, cázame ratones;

Si se van á la sabana

Presto serán cimarrones.

Malicia, el arco en la mano,

Que el tiro se te apareja.

Deja, Engaño, esa conseja,

Y tú como buen alano

Carga, carga de la oreja.

¿Pues por camino tan agro

Viene por este desierto?

Espantado estoy por cierto.

Yo tengo por gran milagro

Pasarlo sin quedar muerto.

Voy á cobrar los tributos

Que se dan por la virtud.

Que mire por su salud,

Pues no perderá esos frutos

Por un rato de quietud.

¿Maravíllaste ignorante?

A fe que me maravillo.

Di de qué: ¿sabrás decillo?

De veros cara adelante

Y otra cara al colodrillo.

Calla, necio sin saber.

Calla tú, cara de mueca,

Y ponte, ponte una rueca.

Pues que traes, siendo mujer.

Arco como chichimeca.

Hablando de esa manera

No habrá quien bien te responda.

Dios le guarde á piedra y honda:

No sé cuál es la trasera

Con andarle á la redonda.

Di, ¿sabrás darme remedio?

Sí le daré, juri á ños:

Haced luego aquesto vos.

Con que os aserréis por medio

Podréis hacer de uno dos.

Venga, y será regalado.

Esme forzado partirme.

¿Do va?

Do pueda vestirme.

Que estoy tan necesitado

Que no tengo que cubrirme.

No le dé pena, Señor,

Tome aqueste tudesquillo.

Cierto, no he de recibillo.

Reciba de un servidor

Que ha contino de servillo.

No lo tengo de tomar.

No cure de resistir:

Mire que suelen decir,

Que no sabe después dar

Quien no sabe recibir.

A mí tanta cortesía,

¿Por qué, señores honrados?

¿Por qué? Pese á mis pecados,

¿No es hecho de hidalguía

Servir á hombres honrados?

Ponle bien ese galdrés,

Ponle de buena postura:

Miren qué linda hechura.

Plega á Dios que cual él es

Haga Dios á su ventura.

Alabar puede su arte

Entre moros y cristianos.

Es labrado por mis manos.

Yo tambien hice parte

De esas flores y romanos.

Del capote y la posada,

De todo voy satisfecho.

Qué! no es nada de provecho.,

Ni el capote vale nada

Ni es nada lo que hemos hecho.

Quiero proseguir mi via.

Que no es bien que me detenga:

Por su servidor me tenga.

Lo que para mí querría,

Eso ruego á Dios le venga.

¡Oh qué grande alteracion!

¡Válgame Dios! ¿Quién me toca?

¿Quién me toca y me provoca?

Parece que el corazon

Me revienta por la boca.

El cuerpo me tiembla todo

Y parece que no veo.

¿Soy quien era? No lo creo.

Cierto que me dan del codo

Y á quién me da no le veo.

Déjate de bobedades

Hombre, que estás como yelo:

Mira que es acá en el suelo

Vanidad de vanidades

Cuanto está debajo el cielo.

¿Quién te dió aquese capote?

Ay! cómo te han engañado:

Pensaste ser sin escote,

Y hate de costar doblado.

De labores está lleno,

Que es mirarlo gran regalo.

Puesto estás al pié del palo,

Que por de fuera está bueno

Y de dentro está muy malo.

Pues me hartó mis deseos,

Con él saldré de trabajos.

Veslo lleno de andrajos,

Y en el mundo son rodeos

Los que parecen atajos.

Aquestas son las mercedes

Tan viles y remendadas:

Las cosas del mundo dadas

Son como viejas paredes

Cuando están muy encaladas.

Ven, verás cómo te visto,

Ven, pues al bien te provoco.

¿Dó me vestirán?

Ven, loco.

En el Obraje divino

Do lo mucho cuesta poco.

Hombre ciego, cobra vista,

Ven, trabaja en este obraje,

Venga el humano linaje,

Venga para que se vista

De Dios que vistió su traje.

Esta es la muestra más alta

Muestra que al perdido cobra,

Obraje donde Dios obra

Por remediar nuestra falta

Con lo mucho que le sobra.

¿Qué dan á cualquier cristiano

Que en este Obraje se emplea?

Cuando está bien ocupado

Dale Dios una librea

De su muy fino brocado.

Mas tiene de ser primero

Con el baptismo sellado,

Porque si es pafio extranjero

Tiene de ser desechado

De este reino verdadero.

¿Y aquellos que contradicen

Lo que por la Fe se ve?

De esos paños te diré

Que son paños que desdicen

De la color de la Fe.

¿Su color puede perdella?

¿Cómo, siendo tinto en lana?

Porque con presuncion vana

Le niegan la fe con ella

A nuestra Iglesia Romana.

Diga, ¿tiene pieza alguna

Que tenga la muestra fina?

Dios, que todo lo encamina.

De dos muestras hizo una,

De la humana y la divina.

Porque como vio perdida

La de Adan, por culpa nuestra,

El Verbo que está á la diestra.

De su muerte y de su vida

Dejó á todos fina muestra.

Son retazos los del suelo

Del paño de Adan sacados,

Y en escando aderezados

En el nuevo Adán del cielo.

Son por gracia reparados.

Si somos de estotra pieza,

¿Cómo lo somos de Cristo?

Aqueso está claro y visto,

Que de miembros y cabeza

Puede ser un cuerpo misto.

¿Tiene paños colorados?

Sí, que esos paños me dieron

Los santos que padecieron:

Panos finos y labrados

Con la sangre que vertieron.

¿Tiene azul color de cielo?

Paños hay de esa color

Que muestran al pecador

No sosegar por el celo

De la casa del Señor.

Paño blanco, ¿qué figura ?

Las vírgenes consagradas,

Puras, limpias, no tocadas,

Que por guardar su blancura

Fueron can atribuladas.

¿Por dicha tiene leonado?

Aquí está, que es fortaleza

Contra cualquiera flaqueza.

Viva fuerza al que es tentado,

No le venza la bajeza.

Diga, ¿tiene paño verde?

Aquí está, que es esperanza:

Esperanza con templanza.

Porque el cristiano se acuerde

De la bienaventuranza.

¿Tiene morado color?

Ese es color de colores:

Vístanlo los pecadores,

Pues Dios se vistió de amor

Solo por nuestros amores.

¿Habrá una pieza encarnada ?

Sí, que ya encarnó el Divino,

A encarnar al mundo vino,

Y su Carne consagrada

En manjar nos da contino.

¿Hay amarillo, si vistes?

Sí, que es color de excelencia.

Tinto en santa penitencia.

No como hipócritas tristes,

Buenos solo en la aparencia.

¿Tiene paño pardo aquí?

Sí, que son los trabajados,

Y por ser de Dios amados

Les dice: «Venid á mí

Todos los que estais cargados.»

Es lo negro cosa digna

De saber sus propriedades.

Es lo negro fealdades,

Los retintos en la tina

De la suma de maldades.

Una duda en mi consiste.

¿Qué duda? ¿De qué manera?

Dios, que es pieza verdadera,

¿Cómo á todo el mundo viste

Y la pieza queda entera?

Si tu juicio me entiende

Esta razón lo concluye:

Es Dios á quien se atribuye

Ser luz que lumbres enciende,

Y ella no se desminuye.

Los judíos no preciaban

Este pafio que les dieron.

Vestirse de él no quisieron;

Porque en tinieblas andaban

Nunca le comprehendieron.

De percha sirvió la Cruz

Do el paño de Dios colgaron,

Y allí tanto lo estiraron,

Que el paño de suma luz

En dos partes lo rasgaron.

Permitió Dios que rompiesen

Este paño del Mesías,

Rotó lo dejó tres dias

Porque en todo se cumpliesen

Las antiguas profecías.

Viendo el Divino Saber

Que estaba el paño rompido

De su Hijo tan querido,

Ordenó con su poder

De zurcir lo dividido.

Con cuatro dotes de gloria

Este paño se zurció,

Y así lo que se rompió

Porque cantemos vitoria

De este paño nos vistió.

De una duda que me viene

Le suplico me defienda:

Dios, que es pafio de esta tienda.

Dígame ¿qué color tiene?

Porque es bien que yo lo entienda.

Cristo es paño colorado

Tinto en su Circuncisión,

Y en el huerto en la oracion,

Y despues todo empapado

En sangre de su Pasion.

De aquesta color nos mana

Consuelo en las tentaciones:

Es puerta de los perdones:

Es Cristo paño de grana

Que conforta corazones.

Ese paño que conforta,

Aquese me ha satisfecho.

Vístelo por tu provecho,

Y mira, hermano, que importa

Haber penitencia hecho.

Y ten continua memoria

Que estos paños son guardados

Para los necesitados:

Y que Dios viste en la gloria

A los bienaventurados.

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Por su autor
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Expediente

Autor
Fernán González de Eslava
Título
El obraje divino
Lengua
español
Época
Barroco
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-el-obraje-divino--fernan-gonzalez-de-eslava-128045
Cita recomendada
Fernán González de Eslava, «El obraje divino», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-el-obraje-divino--fernan-gonzalez-de-eslava-128045.html

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