Una mirada te pido
Dulce, amorosa María,
Consuelo del alma roía,
Refugio del corazón.
Te pido la fe sencilla
Que calme mi ansia materna,
Y me diga no es eterna
La humana separación.
Señora, enciende en mi alma
Esa antorcha pura y santa,
Ese amor que nos levanta
De este mundo á otro mejor ;
224 POETISAS AMERICANAS
De este mundo que nos cobra
Por la dicha de un momento,
Mil horas de sentimiento
Ó de profundo dolor.
Nunca en la vida he encontrado
Ni alegrías, ni consuelo,
Y hoy envuelta en denso velo
¿ Qué puedo de ella esperar ?
I María ! Trémulo el labio
Te invoca desde el vacío
Que ha dejado ese ángel mío
Que en tus brazos voy á hallar.
Yo soy cual tórtola errante
Que en triste selva apartada
Día y noche en la enramada
Llora el nido que perdió.
Soy débil caña á la orilla
De un Océano tempestuoso :
En su abismo misterioso
Mi esperanza feneció !
Tú de los hombres enjugas
El llanto con mano pía,
Y al que tu bondad confía
Le das horas de placer.
Tú, halago del pensamiento,
Ilusión que el alma adora,
De esta noche bella aurora,
Guía y luz de la mujer.
j A ti dirijo, ¡ oh María !
j Mi tristísima plegaria,
! Desde la urna funeraria
! Que guarda todo mi bien :
¡ Vuelve á mí tus dulces ojos,
Mira mi intenso delirio
Y la espina del martirio
Arranca ya de mi sien !
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