Ayer mecía tu inocente cuna
Y te arrullaba plácida y feliz :
Hoy te mece una nave, y la fortuna
De mí te arranca, idolatrado Luis.
Paréceme que ayer, Luisito mío,
Juntas tus manos te enseñaba á orar :
Hoy ya sobre la popa de un navio,
Niño, dominas el airado mar.
Ayer tus juegos, tu gentil viveza
La dicha hicieron del paterno hogar :
Hoy de los quince el garbo y gentileza
Te dan del hombre la arrogante faz.
El uniforme del marino austero
Te ha despojado de tu blusa dril,
Y la espada, la insignia del guerrero,
Realza tu persona aun infantil. ',
¿ Eres ya un hombre ? En tu tostada frente
Como alboreando el patriotismo está.
Ya brilla en tu pupila el fuego ardiente
Del jefe osado, del marino audaz.
Antes calmabas mi profunda pena,
Niño amoroso, candido y locuaz;
Hoy otro amor tu espíritu encadena
La fragata es tu madre y es tu hogar.
Qué es i ay ! la gloria si me cuesta llanto,
Si yo quisiera retenerte aquí,
Si eres mi vida, mi pasión, mi encanto,
Después que á mi Héctor infeliz perdí !
Sigue, ingratuelo, la brillante estrella
Que al bravo guía al campo del honor ;
Mas mira la honra de la patria en ella
Que yo á mis solas oraré por dos !