I
¡ Dulqe lugar, santuario de mis sueños !
Vuelvo hoy á verte, á respirar tu ambiente
Vuelve tu brisa á refrescar mi frente ;
Vuelvo al fin tu horizonte á contemplar.
I Cuántos recuerdos, cuántas emociones
En mi memoria, poderoso, evocas !
¡ Cuánto me inspiran tus grandiosas rocas,
Tu ciclo... de tu arroyo el murmurar !
Sí : todo me habla de mi amada infancia ;
Todo me da la dulce bienvenida ;
Y de un recuerdo, una ilusión querida
Doquiera escucho la encantada voz.
92 POETISAS AMERICANAS
Aquí gocé inocente, venturosa,
Los suaves besos de mi tierna madre...
I Ay ! y mi noble, mi adorado padre,
Aquí nos dijo su postrer adiós....
Yo entonces prometíme, madre mía,
Bálsamo ser para tu amargo duelo,
Ser para ti cual ángel de consuelo :
Si no lo conseguí, perdón, perdón !...
Y aquí también, aquí, \ oh amado mío !
Me apareciste por la vez primera,
Como visión fantástica, hechicera,
Que guarda con ternura el corazón....
II
Pasaron años... yo dejé con pena
El nido de mis dulces ilusiones,
Para buscar placeres, emociones,
Del mundo en medio el borrascoso mar ;
Y vi sus fiestas y gocé sus triunfos,
Y fui doquier querida, acariciada,
Tal vez, ¡ ay ! por algunas envidiada....
Pero nunca la dicha pude hallar.
Rodeada de placeres, de homenajes,
De perfumes, de amor, de poesía,
l Por qué siempre cansada el alma mía
Se quejaba en amarga soledad ?
¿ Por qué cuando admiraba entusiasmada
El pálido fulgor de las estrellas,
Ó trémula escuchaba notas bellas,
Nunca pude cantar felicidad ?
Era que estabas lejos, amor mío,
Y yo no hallaba quien no comprendiera,
Un alma que á la mía respondiera,
Que calmara de amor mi ardiente sed ;
Y no encontré quien como tú me amara.
Un generoso corazón, ardiente,
Que á los delirios de mi inquieta mente
Supiera entusiasmado responder.
Pero te vi, te vi, y un mundo nuevo
Do delicias sin fin se abrió á mis ojos ;
Y sin ver las pendientes, los abrojos,
Con tu amor venturosa me sentí
Y el universo entonces parecióme
Por fulgor celestial iluminado ;
Aspiré un aire tibio, embalsamado,
Y en un mágico ensueño yo viví.
Pero, i ay ! de pronto entre los dos abrióse
Un abismo insondable de amargura,
Y Ja dulce ilusión y la ventura
Huyeron de mi triste corazón
94 POETISAS AMERICANAS
Y luché con valor ; arrancar quise
Tu amor de mi alma con furor insano ;
Mas desgarré mi corazón en vano
Y victoriosa alzóse la pasión. ¡
Hasta que al fin, unidos para siempre, ¡
De la vida empezamos el camino :
Si nos guarda dolores el destino,
Juntos, los miraremos sin temor.
Ya nada temo ; con serena frente
Espero las borrascas de la vida,
Mientras no pierda yo tu fé querida,
La estrella luminosa de tu amor !