; Oh ! Ven tú que acaricias mi memoria,
Pensamiento dulcísimo y sagrado,
Tierno recuerdo de aquel ser amado
Que en su seno mi infancia cobijó.
En mis noches de insomnio fatigosas,
En el curso agitado de mis días,
En medio de mis penas y alegrías
Tu imagen consolante me siguió.
I Oh ! dos veces mi madre, tú que santa,
Tipo de abnegación y de ternura,
La piedad me enseñaste y la dulzura
La noble caridad y la oración.