53. Xebe chi[c]a e [c]amol patan chi Ah[c,]iquinahay, [c]i xerihix [c]a
chi [c]aholal kamama. Chila [c]a chi Ah[c,]iquinahay xbeya vipe
quixhail, xa[c]a quixet xrayix, puak ba[c,]bem quixet. Ok xe apon [c]i
xcha[c]a Ah[c,]iquinahay: quekahiah ree ru camahal Tepeuh, kitzih
tixibin qui naval; kaya quixhayil, ka [c]ama can qui xet; xecha, maqui
cuxla xquina xa[c]a xbe ele[t]axel quixet cha[t]a, cuma quimeal ahaua;
xa ele[t]al xbe celel quixet tan quevar; ha [c]a quimeal ahaua hun
Cun[c]un[t]anel Mayahauh, Puci ahauh xequi[c]am ri Caynoh, Cayba[c,] qui
bi quixhail vae Buba[c,]o ru bi hun, Ycxiuh rubi hunchic. Mani chi [c]a
quixet xquina ri ka mama xe macamo, [c]i xe cha [c]a: Mixoh y [t]alaba,
at Ah[c,]iquinahay, xtoyevar Tepeuh ckikih; Xecha:--Ba y xibih yvij,
xtika ya yvix hayil, xquixkahiah, maquina ytzel xtikaban, quixbe bijx
chire Tepeuh, xmaqui chivi xeucheex. Tok xya [c]a chiquichin ri
quixhail, xebe [c]a bijx chire Tepeuh. Xax maqui chi vi xebe, xquixibih
qui chuvach Tepeuh, cani xquevah qui chupam pec, xeyaloh chupam pec, chi
e van ri xubinaah Pecparu pec, Caynoh tucheex.
Traducción
53. Al fin llegaron a recoger el tributo de los Ahtziquinahay, que también descienden de nuestro antepasado. Vinieron adonde estaban los Ahtziquinahay con sus mujeres, y señalando lo que deseaban, señalaron metales e hilados. Cuando vinieron, los Ahtziquinahay dijeron (entre sí): "Hagamos a estos mensajeros de Tepeuh nuestros yernos. En verdad su poder mágico es terrible. Pero les daremos mujeres, y recobraremos lo que han señalado." Así dijeron, y ninguno de los jefes salió ante Caybatz y Caynoh. Estos temieron que algunos vinieran durante la noche y los tesoros que habían recogido fueran robados por las hijas de los jefes. Y en efecto, estas vinieron en secreto y robaron la tinaja de los tesoros mientras (los hermanos) dormían. Eran las hijas de los jefes Zuncunqun, Ganel, Mayahauh y Puciahauh. Caynoh y Caybatz las tomaron por esposas; Bubatzo era el nombre de una, Icxiuh el de la otra. Nuestros antepasados, al no ver su tesoro, se llenaron de miedo. Gritaron: "¡En verdad nos habéis arruinado, oh vosotros Ahtziquinahay! Tepeuh se enojará contra nosotros." Ellos respondieron: "No temáis. Os daremos esposas; seréis nuestros yernos; no os haremos mal alguno; iréis a hablar con Tepeuh y nada se os dirá." Entonces les fueron dadas esposas, y fueron a hablar con Tepeuh. Pero no llegaron allá; temieron presentarse ante Tepeuh; así que se escondieron en una caverna, y se retiraron a la caverna. El lugar donde se escondieron fue llamado por Caynoh Pecparupec (una cueva dentro de una cueva). La búsqueda de ellos.