52. Tok xetak [c]a chi [c]amoh patan rumal Tepeuh, xe be [c]amo ru patan
ama[t]. Mani [c]a xe cam vi chuvi tak ama[t] chi [c]amoh patan; kitzih
chi ronohel tixibin qui puz qui naval ri Caynoh Cayba[c,]; tihulhut que
quere[c]a tu xibih vi ri ama[t] ri, ok que apon chuvi tak ama[t],
ronohel [c]a xya chique rumal ama[t], qui [c]ambal patan. Chila [c]a
relebal [t]ih, xpuvakix vi pe qui xet, puvak, ba[c,]bal qui xet xux,
rumal ama[t] qui [c]ambal patan; xnimax quitzih, quere xae ru [c]ahol
Tepeuh xux ruma ri xbanatah xqiban, kitzih elo[t] xeux ruma.
Traducción
52. Fueron enviados entonces por Tepeuh a recoger el tributo, y salieron a tomar el tributo de las tribus. Nadie de la mucha gente murió mientras tomaban el tributo. En verdad todos temían el poder mágico y la sabiduría de Caynoh y Caybatz. Donde estaban de noche, brillaba como fuego, y había temblor como de terremoto. Por eso toda la gente estaba con miedo cuando venían entre ellos, y la gente les daba todas las cosas cuando venían a tomar tributo. Hasta el lejano oriente se les pagó lo que exigían, metales preciosos e hilados según exigían, por las tribus de las que tomaban tributo. Poderosas eran sus palabras. Por eso, por estas acciones vinieron a ser los hijos de Tepeuh, y por ellas en verdad se hicieron ilustres. Les son dadas mujeres.