39. Nabey, [c]a xepe [t]ekaquch, Ba[c]akol, Cibakihay, Cavek xetak pe.
Quixnabeyah, yxnuhay nu chinamit, tibana apon, ka[c,]ak kibah, xa hala
chic ma ticaker, vhix, xeucheex, xepe [c]a xeul chiri pa cakeribal,
Pantzic, Paraxone, Cinahihay, Pacibakul, Pacavek Quehil rubi huyu;
xecaker vi, xtiquer [c]a rubanic [c,]ak cuma, [c]ulbal richin cahpop
Nimahay rubi. Nabey qui[c,]ak he [c]a nabey xeul ri [t]ekaqueh,
Cibakihay, Cavek, xambey chic xul ri Ba[c]ahol, xtiquerinak [c,]ak xul:
xcha [c]a ok xul ri Ba[c]ahol chire [t]ekaquch: Yn yn ahpop, quin a
xucheex [c]a cuma: Maqui atat kah pop, ma hatul kah pop, xecha chire.
Tok xrelahih [c]a abah [c]uval, xcha: Tin ya chivichin ree [c]uval cah
xtiquer [c]a chubanic ru [c,]ak, xutzin yantah ru[c,]ak xraho ahpopol
tantu hi[t]uh chire. Ok xtak [c]ape chuluc balam yohol ru[c,]ak ruma
ahpopol. Quere[c]a xul yoh vi ru [c,]ak ri ruma chicop chuluc balam, tok
xpe [c]a [t]a[t]avitz chuvi huyu Puhuhil, Paraxone xahun chi raxon ru
halebal; tok xpeul, ok xul Pantzic Paraxone, cakerinak chic.
Traducción
39. Los primeros que salieron fueron Gekaquch, Baqahol, Cibakihay y Cavek, que vinieron juntos. Vosotros fuisteis los primeros, oh casa mía, oh tribu mía, en traer nuestro amanecer, nuestra antigua nación, algún tiempo antes del alba. "Salid," se les dijo. Entonces vinieron al lugar donde había de ser su alba, a las montañas llamadas Pantzic, Paraxone, Cinahihay, Pacibakul, y Pa Cavek y Quehil. Allí apareció su alba, allí construyeron casas, allí tuvo lugar el casamiento de su jefe llamado Nimahay. Los primeros que construyeron casas fueron los que llegaron primero, los Gekaquch, los Cibakihay y los Cavek. El último en llegar fue Baqahol, y ya habían comenzado a construir cuando él llegó. Después de venir, Baqahol dijo a Gekaquch: "Yo, yo soy rey, yo os recibí." Así dijo a Gekaquch. A su llegada había deseado ardientemente el mando. Los otros le respondieron: "¡Tú! no, tú no eres nuestro rey; no queremos que seas nuestro rey." Así le dijeron. Entonces les mostró una piedra preciosa y dijo: "Os daré esta piedra preciosa labrada con cuatro pies, y manos y dedos, si soy vuestro jefe." Así dijo. Pero eso no les convino. Entonces comenzó a construirse una fortaleza, y en poco tiempo la obra quedó terminada, pues deseaba ardientemente el poder y lo codiciaba. Por esta razón sus construcciones fueron destruidas por los Chuluc Balam enviados por Gagavitz, porque a Gagavitz no le gustaba que Baqahol deseara el mando. Por eso las construcciones fueron destruidas por los animales Chuluc Balam cuando Gagavitz vino a los lugares llamados Puhuhil y Paraxone, vestido cada uno de verde cambiante. Después llegó a Pantzic y Paraxone, y a su llegada tuvo lugar el amanecer.