26. Ok xilitah chi[c]ari Ah Mimpokom Ah Rax[c]hi[c]h pa Caktzuy rubi
huyu, tantu cavi ruvach rikan ronohel Pokoma; tantiban xahoh, xman queh,
xman [c,]iquin, raal [c]akol queh, xu[c]: tzara xaxere rikan Ah
Rax[c]hi[c]h, Ah Minpokom ri, xa vuk ama[t] chinaht x[c,]et vi. Ok xtak
xebe: Oh y[c,]eto naktux ri quixapon nakah, vue kalabal, xeucheex el. Xe
ul [c]a he Ah Mukchee, mani xqui [c]ut quij, maqui xquina xebe [c,]et.
Xpe [c]a retal ruma Cakbin ru [c]aan Huntzuy tzara xul. Yn cheel xbe
y[c,]eta, xeucheex, kitzih nima [t]a[t]al, nima xahoh tantiban, [c]iy
chiquichin rachbiyil; quix vikon, vue kalabal, quecha. Xevi ko [c]a
quij, chi [c]ha, chi pocob, he cautal xe be xe[c,]et [c]a ruma Pokoma.
Xa cani ru xibih ri Pokoma, xeel cani[c]a x[c]am cokotaxic.
Traducción
26. Entonces encontraron a los de Mimpokom y Raxchich, en el lugar llamado Tzaktzuy. Encontraron a todos los súbditos de los pokomames. Bailan su danza, pero es sin venados, sin pájaros, sin faisanes, sin los tramperos y sus redes. Los súbditos de Raxchich y Mimpokon se reúnen; pero las siete naciones miran a distancia. Enviaron a la bestia Zakbim como espía; y de nuestro lado fueron convocados los Qoxahil y los Qobakil, magos, encantadores. A su partida se les dijo: "Veamos quiénes se acercan, y si hemos de pelear." Así se dijo. Llegaron los de Mukchee, pero no eran gran número, ni habían venido a espiar. La señal la dio Zakbin, mientras Huntzuy entraba en línea. "Ahora los veo," dijeron. "Esto es realmente cosa maravillosa, una danza maravillosa la que hacen; hay muchos bajo los árboles." Así hablaron al llegar. Así dijeron Gagavitz y Zactecauh a sus compañeros: "Tomemos nuestras armas, si hemos de pelear." De inmediato todos tomaron sus arcos y escudos, y así formados se mostraron a los pokomames. Al punto el terror hirió a los pokomames, y los nuestros se lanzaron a apresarlos en su desorden.