Si esplendido jardín de rosas brilla
Del Guayas en la margen encantada,
¿ En esta pobre y mustia florecilla
Cómo detienes, niña, tu mirada ?
¿ No temes, dime, que mi audacia asombre
Al bardo ilustre ó al censor altivo,
Al ver que dejo mi ignorado nombre
En estos versos que temblando escribo ?
; Qué importa, si mis trovas merecieran
Algún sentido aplauso de tu labio,
Que los necios jamás las aplaudieran,
Ó que severo las condene el sabio !
Si un simpático y noble sentimiento
Tú me consagras, virginal María,
Al escuchar vagando por el viento
El flébil eco de la lira mía I
Si tú, bella y feliz, á quien el cielo
Quiere colmar propicio de favores,
Olvidas el placer por dar consuelo
Á la que gime y canta sus dolores !
Yo también fui feliz : también amaba,
Como amas tú, las artes y la historia ;
Y al estudio también me consagraba
Fecundando, anhelante, mi memoria.
Mas, i ay ! de mi entusiasmo se reían,
Y pedante los hombres me llamaron,
Y mi noble ambición me protegían,
Y de la pobre niña se burlaron
Y la niña, infeliz en su aislamiento,
Algo sintió fatídico y extraño ;
Y se eclipsó la luz del pensamiento
Y mi alma hirió de muerte el desengaño !
Al suelo se inclinó mi frente mustia :
Quise rasgar el velo del destino ;
Y entonces, j ay ! se redobló mi angustia
Las espinas al ver de mi camino.
202 POETISAS AMERICANAS
Y vi de mis ensueños la mentira
Clamé, implorando á mi dolor consuelo.
Y el ángel de piedad trajo la lira,
Única dote que me enviara el cielo !
Pobre mujer, sin ambición de gloria,
Por enjugar de mi infortunio el llanto,
No por legar al mundo mi memoria,
Mi débil voz para cantar levanto.
Y aunque hoy la voz de mi conciencia clama
Que digno elogio de tus gracias diga,
Oigo otra voz que me conturba el alma
Y, poderosa, á enmudecer me obliga :
Voz extraña, fatídica y sombría,
Que en la niña engendró la desconfianza,
Hoy la mujer la escucha en su agonía
Y pide al cielo en su dolor bonanza !
Perdona si me impide la amargura
Cantar el genio que en tu frente brilla;
Mas ruego á Dios que el ángel de ventura
Al puerto, en paz, conduzca tu barquilla.
No te desgarre de ilusión la venda
Jamás el dardo de dolor profundo !
Feliz al verte por florida senda,
Gloria, aplausos y amor te brinde el mundo !