De lo invisible entre el velo s^
Viene una alma celestial, ¡
Y en este mísero suelo !
Me habla de un mundo ideal
De esperanza y de consuelo
Y á su voz grata y sentida,
Vuelvo otra vez á soñar
Con la mansión presentida,
Donde espera á nuestra vida
Delicioso despertar.
Esa alma, luz, poesía,
Ejerce en mi ser su imperio,
Ya deje oir su armonía
De la noche en el misterio,
O al mágico albor del día. %$>
Ella presta dulce encanto
A mi ignorado existir;
Pues su afecto puro y santo
Descorre el obscuro manto
Que enluta mi porvenir.
Ella enciende en el oriente
De mi vida, los fulgores
De esa alborada esplendente
De ilusión, dicha y amores
Con que soñara mi mente.
Y en horas de pena y duelo,
Su inefable confidencia
Es de esperanza y consuelo,
La promesa con que el cielo
Embellece mi existencia.
M^lRÍ A. CAÑEDO.