Eres la golondrina que tiende el vuelo
Por el florido campo, cuando está el cielo
Claro y azul;
Cuando al beso del aura tiembla el follaje,
Y sonríen las fuentes en el paisaje
Lleno de luz.
Forma un dulce reclamo cada rüido;
En cada tierna rama se mece un nido
Tibio de amor;
Y colmando la gloria que encierra el monte,
Sobre las nubes de oro del horizonte
Se asoma Dios.
¿Qué falta te hace el canto del ave enferma,
Que acaso muy en breve por siempre duerma
Bajo el saúz?
¿Qué puedo yo decirte, linda viajera?
¡Yo no tengo alegrías, ni primavera,
Ni juventud!