Yo te diera una flor de los jardines
Para adornar tu blanca cabellera
Si su vida no fuese tan ligera
Que nace, brilla y muere con un sol;
Y darte quiero cosa mas durable
Que no marchite el viento del olvido,
Y que apesar del tiempo transcurrido
Guarde siempre su aroma y su color.
Como hay una que llaman flor del aire,
Hay otra que se llama flor del alma,
Que á veces brota en apacible calma,
O al soplo de la recia tempestad:
Nacida en horas quietas y serenas
Hoy te ofresco una flor del alma mia,
Bañada en el raudal de simpatía
Que la vieja amistad hace brotar.
Toma esa flor humilde é inodora,
Y si quieres que viva eternamente
Báñala con el rayo de occidente
Que en tus sienes aun vierte resplandor;
Refrésquela el recuerdo de otros años,
Reanímela benévola sonrisa,
Y que de dos edades una brisa
Le preste su perfume y su frescor.
Mas antes de hacer esto, mira el caliz
De la flor que te ofresco, y escondida
Hallarás una lágrima vertida,
Que en la aurora cayó sobre el vergel:
Vierte otra gota en tu sereno ocaso,
Que dos gotas de llanto derramadas
Son amargas, si se hallan separadas,
Y juntas son dos lágrimas de miel.