AL TRAIDOR QUE ENTREGÓ Á ORIBE Á LAS ILUSTRES VÍCTIMAS AVELLANEDA Y
VILELA
Le traite se fait justice
Il se chasse de nos rangs
Ah! que son nom retentise
Maudit par nos veterans!
BARTHELEMI.
Prendiendo fuego á un templo portentoso
Erostrato su nombre eternizó;
Vendiendo Judas á Jesus piadoso
Su fama en el Madero se esculpió.
Entregando al verdugo dos cabezas
Te has hecho en nuestros fastos inmortal,
Que si no tienes que contar proezas,
Tienes una traicion ¡vil Sandoval!
¡Vil Sandoval! tu nombre será eterno,
Como un remordimiento le has de oir,
Y hasta tocar el linde del infierno
La maldicion de Dios te ha de seguir.
Siete veces traidor, tú, miserable,
De la historia en el libro vivirás,
Como en jardín ameno y deleitable
Vive entre flores el reptil audaz.
Tú te has hecho justicia con tu crimen:
Mi noble patria batirá las manos,
Al ver que en tí sacuden sucio limen
Los libres que combaten á tiranos.
Signe por esa huella ensangrentada
Que el verdugo señala con su planta,
Y encontrarás al fin de la jornada
Un buen cordel que oprima tu garganta.
Y mientras tu amo el látigo sangriento
Hace sobre tu espalda resonar,
Yo empuñaré el azote del tormento
Para tu nombre infame flajelar.
Tu nombre dije! En qué gloriosas lides
Entre la voz del plomo resonó?
Entre qué renombrados adalides
Tu acero vencedor relampagueó?
Mas no en batallas se probó tu aliento:
En pulperías fueron tus campañas,
Armado con un naipe mas mugriento
Que el corazon que abrigan tus entrañas.
Pérfido el vaso de licor tendiendo
Y bajo el poncho armando la cuchilla,
Y á tus contrarios por la espalda hiriendo,
Seguido por vandálica gavilla;
Tendido entre las patas del caballo,
En vez de sangre revolcado en vino:
Tales son tus proezas, vil lacayo;
Tales tus hechos son, vil asesino.
Escoria de la fragua de los vicios,
Tahur, ladron, borracho y asesino!
Tu eterno compañero es el suplicio;
Traicionar á los libres, tu destino.
Ojos de gato, lengua de serpiente,
Garras de tigre, boca de lagarto!
Satan sin duda con un beso ardiente
Selló tu rostro en la hora de tu parto.
Y al contemplarte mísero gusano
En medio de una gloria colosal
Dijiste tú:—«Ya no pondré mi mano,
«Adonde alcance con su pié triunfal:»
Y envidiando el laurel de la derrota,
Y de los libres la postrera gloria,
Fuiste á vender cual miserable ilota,
Los hijos de la patria y la memoria.
Sí, que la inmensa gloria de los bravos
No era para tus hombros sin pujanza:
Debes cargar cadenas entre esclavos,
No de los libres la quebrada lanza.
Los libres solos su bandera alzando
Con doble esfuerzo treparán los Andes,
Y entre Argentinos el aliento dando
Los buenos solo llamaránse grandes.
Tú, Sandoval, tan ínclita guirnalda
Con tus manos inmundas no ajarás,
Porque ese hierro que marcó tu espalda
Te ha impreso ya su cicatriz tenaz.
No azul pendon te prestará su sombra
Sino la planta del señor feroz,
Que haciéndote servir como de alfombra
Te lanzará iracundo, torpe coz.
El lodo cubra tu cabeza infame,
Tu cuello dobla al récio bofeton,
De tu señor el pié sangriento lame,
Y de tu labio mane corrupcion!
Sicario vil entre sicarios seas,
Sucios insectos cubran tus heridas,
Arrastrado cual vívora te veas,
Y Dios te dé para sufrir, mil vidas!
Sangre bebas en vez de linfa pura,
Sangre tan solo bebas por do quier,
Y al entrar en el lecho, sangre impura
De la almohada veas tú correr!
El mas cobarde escúpate á la cara,
Tu nombre sea voz de deshonor,
Mientras mi musa con candente vara
Fija en tu frente el nombre de TRAIDOR!
La maldicion del mundo eternamente
En tu oido resuene noche y dia,
Y las furias con látigo crujiente
Te precipiten á la tumba fria!
Que por las furias siempre perseguido
Llegues á la mansion de Satanás,
Y al darte abrazo estrecho, estremecido,
Dedos ardientes sientas por detrás.
Y que te brinde copa reluciente,
Y al apurarla lleno de embriaguez,
En la lengua te pique una serpiente,
Que surja enfurecida de la hez.
Luego te traiga naipes caldeados,
Y te obligue con ellos á jugar,
Y sientas por tus dedos abrasados
Tu negra sangre á chorros destilar.
Y levantando un coro de clamores
Los demonios, al son de ronca trompa,
Te arrojen donde yacen los traidores,
Con infernal y con grotesca pompa!