Los gritos de los bravos,
El ¡ay! de los esclavos,
Y el trueno del cañon;
Del plomo los rugidos,
Del sable los crugidos,
Y el golpe del tambor.
Del potro las carreras,
Los vivas y los mueras,
Y el toque del clarin,
Cual trueno tramontano
Que asorda todo el llano
Retumba en el confin.
Y en medio á las legiones
Penachos y pendones
Se miran tremolar;
Y en la humareda envueltos,
Como cabellos sueltos
Del sol se ven flotar.
Los bravos se adelantan,
Y el polvo que levantan
Con ímpetu veloz,
Sus rostros ennegrece,
Y entre él desaparece
La enseña del honor.
El Escuadron de Maza
Sin casco ni coraza
Se avanza con valor,
Y su entusiasmo brilla
Como en verde cuchilla
Los reflejos del sol.
Y con marcial fiereza
Se mira á su cabeza
Zacarias marchar:
Alma grande y altiva
Que renunció la oliva
Del pacífico hogar.
Y voló á la batalla,
Y la acerada malla
Y el plomo despreció,
Y al frente de sus bravos
De Rosas los esclavos
Valiente acuchilló.
Potentes escuadrones
Al pié de los cañones,
Su lanza dispersó,
Y en medio á sus fusiles
Y bayonetas viles
Su caballo dejó.
Al frente de su tropa
Zacarías galopa
Y hace el suelo crugir,
Y la potente lanza
Blandida con pujanza
Se mira relucir.
Magnífica tremola
La bella banderola
Del ínclito campeon,
Y en medio á la pelea
La moharra centellea
Como una exalacion.
Escúchase un redoble:
La infantería inmoble
Sus armas descargó.
Y al ver sus bayonetas
«Á la carga, cornetas!»
Zacarías gritó.
Y todos enristraron
Y en pos de él se arrojaron
Sus lanzas á estrellar.
¿El plomo y la metralla,
El foso y la alta valla
Su furia detendrá?
Proteja Dios al fuerte
Que va á retar la muerte
Cargando con valor!
Y si caer le toca,
Caiga como una roca
Con ímpetu y fragor.
Y en la veloz carrera
Flameaba la bandera
Del ínclito Escuadron,
Y al ver la artillería
Su gefe le decía:
«Soldados, al cañon!»
Mas ¡ay! bala traidora
De pronto silvadora
Su pecho traspasó;
Y con ferrea pujanza
Apretando la lanza
Moribundo cayó.
Alzando la cabeza
Repite con firmeza:
«Avance el Escuadron!
«Este es mi adios postrero...
«Yo por la patria muero...
«Soldados, al cañon!»
Ningun soldado gime,
Pero dolor sublime
Las frentes inundó;
Mas él del hondo seno
Lanzaba voz de trueno:
«Soldados, al cañon!»
Y el Escuadron valiente
A la batalla ardiente
Con furia se lanzó,
Y en la garganta estrecha
Y encima de la mecha
Su gefe le miró.
Y su bandera viendo
Él esclamó muriendo:
«¡Oh de mi Patria sol!»
Y su cabeza noble
Como gigante roble
Al polvo descendió.
Murió como un valiente
De su Escuadron al frente
Cargando con valor,
En un túmulo inmenso
Y en medio del incienso
Del taco del cañon.
No cánticos pagados...
Sus voces sus soldados
Alzaron en loor;
No funerales fuegos...
Ardientes lanzafuegos
Brillaron en su honor.
No triste terciopelo,
Ni lágrimas de hielo,
Ni orgullo y vanidad;
Banderas le envolvieron,
Y ¡vivas! le siguieron
A la mansion de paz.