¡Adios, adios! si el ruego del que adora
Llega al oido que mi voz implora,
Tu nombre subirá al trono de Dios,
Y en alas de los ángeles llevado
Mientras al cielo suba atribulado,
Murmuraré en la tierra ¡adios, adios!
Los ojos secos y sin voz los lábios
No recuerdo del mundo los agravios,
Que agravios nunca ha habido entre los dos;
Pero al tenderte cariñosa mano
Acuérdate que te he adorado en vano
Para decirte al fin ¡adios, adios!