No siempre las mujeres
Han de pensar en dijes y alfileres.
Como el que en un jardín verde y florido
Vacila entre mil flores, de manera
Que no acierta en su hermosa primavera
A advertir de cada una el colorido;
Así al que se engolfara presumido
En las prendas de Carlos sucediera,
Pues á ninguna celebrar pudiera,
Entre tantas absorto y confundido.
Si su valor lo arrastra por un lado,
Por otro su prudencia lo arrebata:
Si allí de su piedad queda admirado,
La justicia acullá sus voces ata;
Y con ninguna atina perturbado,
Mientras á todas elogiarlas trata.