Pronto voy á morir; lo sé, lo siento
En esta languidez que me domina:
La flor que va á morir, falta de aliento,
Hacia la tierra, como yo, se inclina.
Pronto voy á morir; mas no me aterra
El pensamiento de perder la vida:
Mi alma está desprendida de la tierra,
Y espera hasta con ansia su partida.
¿Por qué llorar? El pájaro viajero,
Si la tormenta destruyó su nido,
No marcha triste, vuela placentero,
Del sitio do exhalara su gemido.
La pobre planta, rota por el rayo,
Que no produce flores, ni un retoño,
Halla en sus ramas el ardiente Mayo;
No teme, nó, los hielos del otoño.
¡Ay! ¿Y yo?...... ¿Qué esperanza bendecida
Flota viva en el mar de mis dolores?
¿No soy la pobre planta ya sin vida;
El ave sin hogar y sin amores?
¡Venga la muerte, pues! Mi alma creyente,
Más allá de esta vida ve otra vida,
Que se ha de prolongar eternamente,
Donde recobraré la paz perdida.
Donde yo, que he sufrido tanto ¡tanto!
Viendo la dicha cual quimera hermosa,
Secas veré las fuentes de mi llanto,
¡Y llegaré por fin á ser dichosa!