En los rayos del sol, en la montaña,
Sobre las ondas del sonante rio,
En la cándida perla de rocío,
De tus ojos la luz do quier me baña:
Tu forma idolatrada me acompaña
Fija en el hondo pensamiento mio:
Cubierto con tus alas, desafío
Del porvenir aterrador la saña.
Pues que mi senda allanas y tu diestra
Me ayuda en ella y bendecido faro
Es en mi noche tu fulgor sereno,
Siempre á mis ojos lánguidos te muestra:
No me dejes en triste desamparo:
No me abandones nunca ¡oh mi ángel bueno!