Rompe el lazo de amor y á Palestina
Vuela un guerrero, y dicen á su amada:
"Ha muerto al filo de la infiel espada
Tu prometido esposo." Al suelo inclina
Su frente: en palidez la purpurina
Rosa de sus mejillas fué trocada,
Y á Dios en la monástica morada
De su existencia el resto ella destina.
Torna el guerrero y con sus propias manos,
Frente á la celda en que la vírgen llora,
Labra una choza en medio del desierto:
Allí se entrega á pensamientos vanos
Hasta que un dia al asomar la aurora,
Vuelto el rostro á la celda, quedó muerto.