Te vi llorar; y tus preciosas lágrimas
Rodaron á mis labios, dueño mío,
Cual ruedan de la tímida violeta
Las gotas de rocío.
Te vi reir; y tu mirada hermosa
Al brillante zafiro cansó enojos;
Pues es más apacible, puro y bello
El brillo de tus ojos.
Como el sol en el cielo tempestuoso
Tifie las negras nubes de colores,
Así cambia tu risa en un instante
En goces mis dolores.
Por esto río cuando alegre ríes,
Y también lloro cuando triste lloras:
Xo amargues más, te ruego, amada mía,
De mi vida las horas.