Casta azucena que la frente inclinas
Enriqueciendo el curso de ese rio
Con la copia de perlas que el rocío
Te dió en las dulces horas matutinas,
¿A dónde tus recuerdos encaminas
Desde aqueste apartado valle umbrío?
—Al viento grato del templado estío
Que acarició mis galas peregrinas.
—Dónde está el viento?—Se alejó inconstante
Cuando, al sentirle en mi primera aurora,
De mi aroma el tesoro díle amante:
Mis lágrimas por eso vierto ahora.....;
—Si ellas alivian tu dolor punzante,
Pobre azucena inmaculada, llora!