Deja pues, al fin, el bosque,
El ganado y la pradera,
Deja todo placentera
Por seguir al pescador.
Que allá en las noches serenas
En el silencio, apartados,
Dichosos, aunque ignorados
Para siempre hemos de ser ;
Y en aquellas gratas horas
Que merezca tus caricias
Me colmarás de delicias,
Incomparable mujer.
270 POETISAS AMERICANAS*