Erase un claustro sombrío,
Por triste luna alumbrado,
Do estaba un hombre embozado
A los pies de un confesor:
En su actitud reverente
Y en su inclinada cabeza
Kevelaba la tristeza
De una santa contrición.
"Hijo, contadme las penas
Que han surcado vuestra frente;
Creed que el cielo clemente
Calmará vuestro hondo afán.
"¿Quién en el mar de la vida
No lucha con la tormenta?
¿ Quién feliz las horas cuenta
Con que los afíos se van?
"Apenas la primavera
La tierra viste de flores,
Cuando el sol con sus rigores
Sus tallos viene á doblar :
"Así el amor, hijo mío,
Del hombre en la edad primera,
Es ventura pasajera
Que acaba con el pesar.