7. Tok xpixa [c]a ka tee ka tata xcha: [c]a ohix [c]a, yxnu[c]ahol,
yxnumeal, ree yvikan ree [c]a y tzukuh y[t]ohee; xucheex [c]ari chay
abah: ohix [c]a ti vi la y huyubal y ta[t]ahal [c]a chila [c]a [c]haka
palouh [c]oh vi y huyubal y ta[t]ahal, yxnu[c]ahol, [c]a chila [c]a tica
vi ruvach. Ree yvikan mixuyael, y [t]inomal y vahauarem, xeucheex [c]a
ri oxlahu [c]hob vukama[t], oxlahu [c]hob ahlabal, ok xyape ri mi[c]hbal
quichin ri chee abah, xqui kahpe pa Tullan Xibalbay [c]a xyaope ri chee
abah, chikichin que cha ri he nabey ka tata ka mama, ri [t]a[t]avitz
Cactecauh: he ki xe ykan pe, he navipe ki [c]o quitzih.
Traducción
7. Entonces a nuestras madres y padres se les mandó y dijo: "Vosotros, hijos míos, vosotras, hijas mías, estas son vuestras cargas, las que habréis de sostener y mantener." Así habló la Piedra de Obsidiana. "Allá están vuestros cerros y llanos; allá, del otro lado del océano, están vuestros cerros y llanos, oh hijos míos; allá levantaréis el rostro. Estas son las cargas que os daré, vuestra riqueza, vuestra majestad;" así se dijo a las trece divisiones, las siete tribus, a las trece divisiones de guerreros, y entonces les fueron dados el madero y la piedra que engañan; al bajar de Tulan y Xibalbay les fueron dados el madero y la piedra (los ídolos), según contaron aquellos nuestros primeros padres y antepasados Gagavitz y Zactecauh. Estas, en verdad, eran sus cargas, y estas fueron sus palabras mismas.