41. Cani [c]ax quetah cahpop chi ahauarem, xcukubax chuvi ru tem ru
pan paz, pa cucul, pa ta[c]h vi, xoc [c]a ru titil, ru [t]aha abah, ru
xak, ru caka uleuh, x[c]iz oc rahauarem vach, cuma ruhay ru chinamit,
quecha y mama yxnu[c]ahol. Quere[c]a tee nam vi chinamit ri huma ohoh
ahpop; Xavi [c]a quere tantuban ronohel ahlabal chupam he ru cakeribal,
xavi tantetax rahauarem ruma ru hay ru chinamit. Xamulumuxinak chic
chupam rucakeribal; ox[c]hob [c]a chi ama[t] xcaker chiri, Co[c,]il
vinak, Cakchiquel vinak, Tukuchee vinak; Ahkahal xahalatak ru cohol
huyu, xe caker viri ox[c]hob chi ama[t]. Chuvi [c]a huyu Tohohil xcaker
vi [c]eche vinak, chuvi [c]a huyu Camaneb xcaker vi Rabinale; ahiri [c]a
xrah caker vi [c,]utuhile pa [c,]ala; xa maha tutzin ru [c]ak tok xcaker
cuma ruchinamit. Maqui [c]a xmecho chic chiri pa [c,]ala, xaxi[c]o chic
chicah, chiri chuvi huyu chi [c]eletat, caktihaxic, xtzakovi el ri, cani
xapon chila Xepoyom. Cani xe rucanah rahlabal ruchinamit, maqui xbanatah
xuban, cani tah [c]ula xula[t]abeh ru chi choy xraho; cani xemacamo
ruchinamit ok xi[c]o chi cah [t]u[t]ucot, ru halebal, xati vi nin chic
ro[t]ebal xi[c]o chi cah xe a[c]axah ru chinamit. Quere[c]a x[c]ohe
vican cooni [c,]ununaa, Tzololaa, Ahacheli, Vayca; rixcote can chi ya ru
chinamit [c]hakap [c]a xbe ru[c]in.
Traducción
41. De inmediato le dieron, como su jefe, las señales de la realeza. Lo sentaron en el asiento y trono real. Lo lavaron en el baño, la vasija pintada. Lo vistieron con el manto, el ceñidor y los ornamentos verdes. Recibió los colores, la piedra amarilla, la pintura, la tierra roja, y así obtuvo las señales de la realeza de las otras familias y tribus, como dijeron nuestros antepasados, oh hijos míos. Así fue constituida la familia por nosotros los ahpop; todos los guerreros hicieron lo mismo en el lugar de su alba; así fue establecida la realeza por las familias y tribus. Se hicieron más numerosos en el lugar donde su alba había aparecido. Tres tribus de nuestra nación habían visto aparecer el alba: los zotziles, los cakchiqueles y los tukuchés. En cuanto a los akahales, estaban a poca distancia del lugar cuando el alba apareció a las tres naciones. En el sitio llamado Tohohil los quichés vieron su alba, y los de Rabinal la vieron brillar en el sitio Zamaneb, y los tzutuhiles buscaron ver su alba en Tzala. Pero esta tribu no había terminado sus labores cuando salió el sol. Aún no acababan de trazar sus líneas en Tzala cuando salió en el cielo, precisamente sobre el lugar Geletat. Siguió extendiendo su luz por su curso, y al fin se puso en el lugar llamado Xepoyom. De inmediato los guerreros dejaron aquellos lugares sin terminar sus labores, y todos acordaron ir a morar a las orillas del lago. En aquel tiempo las tribus se llenaron de terror cuando el águila de plumaje verde pasó por el cielo, Gucucot, el encantador, y la tristeza cubrió a las tribus como una sombra cuando lo oyeron pasar en el cielo. Así se apareció a las mujeres de Tzununa, de Tzolola, de Ahachel y de Vayza. Se cernió sobre la orilla, y la mitad de la gente se fue con él. Los sufrimientos que padecieron durante su estancia aquí.