22. Chiri [c]a chucohol huyu, chi [t]a[t] ruchahim vi quibey, ok xeel
apon, tok xuban [c]a ri Caki[c]oxol: Chinak ri mak alabon oh [c,]et,
xecha [c]a. Ok xtak [c]ari [c]oxahil [c]obakil, xbe ru [c,]etalol ru
halebal, xcha [c]a ok xul kitzih ti xibin ti vachin, xa naek hun maqui e
Cactecauh. Xucheex [c]a ok x[c,]et: chinak catux xcat ka camicah, nak
rumal tachahih bey, xucheex, xucheex [c]a. Xcha [c]a: Maqui quina
camicah, xavi vave yn[c]ovi, xa yn ru [c]ux huyu. Xcha ok x[c]utux
halizm xahpota qui[c], xahabi qui[c], ru camicabal Caki[c]oxol. Xere
xucolbeh pe ri, xel [c]a chiri xekah apon xehuyu. Tok xemi[c]h chi[c]a
ruma chee ruma [c,]iquin, quere ti[c]hao chee xca[c]axah, xxuban chi[c]a
pe [c,]iquin. Xecha [c]a, ok xca[c]axah: Chinak ri ti ka[c]axah na,
chinak tux, xecha. Xa[c]a hari chee rutunum ri, hari ti ki [c,]i[c,], pa
huyu ri [c]hitabal.
Traducción
22. Siguiendo adelante, llegaron en medio del bosque junto a un fuego encendido por uno que guardaba el camino, y lo había hecho Zakiqoxol. "¿Quiénes son estos muchachos que vemos?" dijo él. Entonces fueron enviados adelante los Qoxahil y los Qobakil, con su visión misteriosa y su poder mágico; hablaron cuando llegaron. Uno de ellos habló, no muchos: "veamos qué clase de topo horrendo eres tú." Así dijeron Gagavitz y Zactecauh. Así hablaron cuando lo vieron, y dijeron: "¿Quién eres tú? Te mataremos. ¿Por qué guardas el camino aquí?" Así dijeron y así hablaron. Entonces él dijo: "No me matéis; yo, que estoy aquí, soy el corazón del bosque." Así habló, y luego pidió con qué vestirse. "Te darán con qué vestirte" [dijeron]. Entonces le dieron con qué vestirse, una muda de vestido, su coraza rojo-sangre, sus zapatos rojo-sangre, la vestidura de muerte de Zakiqoxol. Por este medio se salvó, descendiendo al bosque. Entonces hubo un alboroto entre los árboles, entre los pájaros; podía oírse hablar a los árboles y llamar a los pájaros. Decían, al escucharlos: "¿Qué es esto que oímos? ¿Quién es este?" decían. Y las ramas de los árboles murmuraban en el bosque, y los tigres y los pájaros se llamaban unos a otros. Por eso aquel sitio se llama [c]hitibal, "el Lugar del Desasosiego."