12. Re [c]a ti voquecah e [c]ha, pocob, achcayupil, [c]u[c]um, cahcab
rach yaic [c]aperi [t]avonon, [t]acital, xo[t]ol, [t]ekal, hab, cu[c],
moyeuh, ok xoh pixabax pe ree: kitzih nim xtivikah; mani quix var vi,
quix [c]hacatah vi, mani quix ye[t]etah vi, yxnu[c]ahol, ha quix
bix ye[t]etah, ruma xavi [c]a y vichin tux, yxquix i chi nan, quix cao
ru vach: ri xit, puak, [t]u[t]uraxom, [c,]ibanic, [c]otonic, ronohel ri
mix rikah vuk ama[t], [c]a chila [c]a xticavi ru vach chi huyubal, ti
vulaah ronohel, ti ca [c]a ru vach ri y [c]ha, y pocob, hun nabeyal
hun[c]a [c]hipilal chivichin, yx oxlahuh chi ahlabal, yx[c]a oxlahuh chi
ahaua, chi yx ahpop ti hunamah y [c]ha y pocob mixnuyael. Cani ca tibe y
ca ru vach ree y vikan y [c]ha y pocob; [c]ohun labal chila chi relebal
mixnuyael, vhix [c]a, yxnu[c]ahol; xohucheex [c]ape okxoh pe pa Tullan,
xmier ok [c]a tipe vuk ama[t] ahlabal; ok xohpe ul pa Tullan, kitzih
moyeuh, xo[t]ol, [t]ekal, hab; ok xohpe ul pa Tullan.
Traducción
12. Entonces se pusieron sus arcos, sus escudos, sus lanzas, sus plumas y su pintura, dados (como defensa) contra las sabandijas, la suciedad, los búhos agoreros, la negrura, la lluvia, las nieblas, las nubes; entonces se nos mandó: "Grande será vuestra carga; no durmáis, no os sentéis, no os abatáis, vosotros, hijos míos; seréis ricos, seréis poderosos; que vuestras rodelas sean vuestra riqueza, vuestros arcos, vuestros broqueles. Si habéis dado como tributo jade, plata, obra de pluma, cantos aborrecidos, por eso mismo os serán dados; recibiréis más que otros; levantaréis el rostro; porque jade, plata, cosas pintadas, cosas grabadas, todo eso han pagado como tributo las siete naciones; pero allá, en aquellos cerros, levantaréis el rostro, allá hay refugio para todos vosotros, allá levantaréis el rostro, vuestros arcos, vuestros broqueles. Uno será vuestro primer jefe, y uno su segundo, de vosotros los trece guerreros, vosotros los trece príncipes, vosotros los trece jefes iguales, a quienes daré los arcos y los broqueles. Pronto levantaréis el rostro y tendréis vuestra carga, vuestros arcos y broqueles; hay guerra allá hacia el oriente, en el lugar llamado Zuyva; allá iréis, allá está el lugar para vuestros broqueles que yo os daré, vosotros en verdad, vosotros hijos míos." Así se nos habló cuando vinimos a Tullan, delante de los guerreros de las siete aldeas; y cuando llegamos a Tullan, en verdad nuestra venida era aterradora, con nuestros pertrechos contra las sabandijas, la suciedad, las nubes, las nieblas, el lodo, la oscuridad, la lluvia, cuando entramos en Tulan.