Permite, Patria mía,
Que añada á los laureles de tu gloria
Una pobre guirnalda sin valía,
Un canto á la memoria
De tan hermoso cuanto grande día.
Tú, la joya preciada
Por quien Colón atravesó los mares;
Tú, la niña bellísima y mimada,
Cubierta de azahares,
Sobre el oro y la plata reclinada.
Tú, que con tu belleza
Atrajiste á tus costas mil bajeles,
Anhelando manchar de tu cabeza
Los mágicos laureles
Y el espléndido sol de tu grandeza.
Levántate orgullosa
Sobre tu rico pedestal de flores;
Y á esa Europa soberbia y ambiciosa
Muéstrale asaz graciosa
Tu lindo pabellón de tres colores.
¡Oh, mi Patria querida!
¡Cuánto mi corazón goza al mirarte
Como el águila libre, no oprimida;
Teniendo por baluarte
De tu preciosa libertad la egida!
Tres siglos te agobiaron
Las despóticas leyes de la España;
Con el nombre de esclava te humillaron,
Y con artera maña
Tus sagrados derechos pisotearon.
¡Tres siglos!...... Mas un día
Resuena por el Nuevo Continente
Un grito que estremece de alegría,
Y á cuyo eco la hispana tiranía
Sobre su trono vacilar se siente.
¿Quién esa voz levanta?
¿Quién es el hombre denodado y fuerte
A quien ni el hierro ni el poder espanta;
Que no teme al verdugo ni á la muerte,
Al proclamar tu independencia santa?
Es Hidalgo y Costilla,
El héroe sin rival por excelencia,
Que con los pocos hombres que acaudilla,
Gritando libertad é independencia,
El despotismo del Virrey humilla.
A la voz de ese anciano
Se agrupan á su lado mil valientes,
Que el guante arrojan con robusta mano,
Despedazando ardientes
El ominoso yugo del tirano.
La libertad asoma;
Vuelves á ser la perla codiciada,
La canora y dulcísima paloma,
La virgen agraciada
Que de tres mares su grandeza toma.
El águila francesa
Salvando la distancia de los mares,
Tus campos de azucenas atraviesa,
Invade tus hogares,
Y nueva esclavitud para tí empieza.
Pero pronto se mira
Ondear el pabellón de tres colores;
La usurpadora hueste se retira;
Libre otra vez respira
La linda virgen en su edén de flores......
Grande eres, Patria mía,
Y grande para todas las naciones:
De la extranjera y dura tiranía
Dos veces los pendones
Has arrojado llena de energía.
No más de tu existencia
La paz vendrá á turbar el extranjero:
Eres libre dos veces; tu presencia
Infundirá pavor al mundo entero
Al recordar tu doble independencia.