Bella es mi ninfa, si los lazos de oro
al apacible viento desordena:
bella, si de sus ojos enajena
el altivo desdén que siempre lloro;
bella, si con la luz que solo adoro
la tempestad del viento y mar serena;
bella, si a la dureza de mi pena
vuelve las gracias del celeste coro;
bella si mansa; bella, si terrible;
bella, si cruda; bella esquiva; y bella
si vuelve grave aquella luz del cielo;
cuya beldad humana y apacible,
ni se puede saber lo que es sin vella,
ni, vista, entenderá lo que es el suelo.