Mis ojos nublando el llanto,
Marchita la roja frente,
Sin goces ya, sin encanto. ....
Siempre inclinada y doliente
Bajo el peso del quebranto.
¡ Pobre flor ! ¡ Pobre mujer
Que siente cuanto padece !
La flor nace, vive, crece
Sin pesar ni padecer,
Y lo mismo desparece.
Yo he visto nacer las flores
Bajo el silvestre ramaje,
He aspirado sus olores
Y he rendido á sus primores
Algún sencillo homenaje.
He contemplado su vida
Declinando ; y su hermosura
Ya marchita, decaída,
Triste, mustia y abatida,
Sin aroma y sin frescura.
Y he llorado de congoja
Al observar moribunda
Su corola, que antes roja
Lucid junto á la verde hoja
De la maceta fecunda.
¡ Pobre flor ! ¡ Cuál se asemeja
Tu destino á mi destino !
Cual de tí, de mí se aleja
La juventud, y me deja
En mitad de mi camino