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Josefa Heraclia Badillo · Modernismo

Á la luna iluminando un convento

español

Ya sobre la natura
La noche tiende su estrellado manto,
Y calma mi amargura
La suave luz del astro que es mi encanto......
¡Oh noche sosegada!
¡Cuánto tu soledad al pecho agrada!

La luna majestuosa
Mis penas acompaña compasiva,
Y en su presencia hermosa
Siempre fué mi congoja menos viva......
¡Oh si olvidar pudiera
El tiempo de mi infancia placentera!

Siempre están en mi mente
Aquellos dulces y apacibles días
En que el alma inocente
Sólo se anega en puras alegrías;
Y siempre es dolorosa
La memoria de edad tan venturosa.

Cuando alumbra la luna
Ese edificio que á mi frente miro,
Lamento mi fortuna,
Exhalando amarguísimo suspiro.
Y...... ¡Oh tranquilo convento!
Clamo después con dolorido acento.

El recinto sagrado
De humilde monasterio, siempre ha sido
El bien que he suspirado,
Y que el cielo otorgarme no ha querido;
Mas dura mi deseo,
Y gimo triste si el convento veo.

En mis primeros años,
Sin saber los peligros de este mundo,
Ni tener desengaños,
Con respeto miraba el más profundo
Á las santas doncellas
Consagradas á Dios, puras y bellas.

¡Cuánto las envidiaba!
¡Cómo en aquellos inocentes días,
En que el alma gozaba
Mil delicias y puras alegrías,
Mi más dulce contento
Era fijar la idea de un convento!

Abraza su destino
La virgen que se ofrece en la clausura
Al esposo divino,
Á quien ha consagrado su alma pura;
Y quieta, sin temores,
No le afligen del alma los dolores.

La bienaventuranza
Que Dios al justo tiene prometida,
Es la dulce esperanza
Que la alienta en la senda de la vida.
Sólo para Dios vive,
Y su llanto de amor sólo él recibe.

Como raudal tranquilo
La candorosa virgen ve inocente,
En su sagrado asilo,
Resbalar de la vida la corriente.
¡Oh si esperar pudiera
Que en el claustro mi vida concluyera!

Corrieran siempre iguales
Mis venturosos días en un convento,
Y no teniendo males,
Sin placer suspirara ni tormento,
Y en apacible calma
Anhelara tan sólo el bien del alma.

¡Oh luna sosegada!
Tu luz alivia mi dolor amargo.
Y eres por mí esperada
Con ansia dolorosa, há tiempo largo:
El mismo que há me miro
Sofocando mi llanto y mi suspiro.

Condenada al martirio
De no ver en mi vida hora dichosa,
Un constante delirio
Envenena mi vida dolorosa;
Mas cesa mi tormento
Si tu luz ilumina ese convento.

¡Apacible retiro,
En que virgenes mil, bellas y puras,
En dulce calma admiro.........!
¡Oh si yo en tu recinto, sin tristuras
Mi desventura fiera
En deliciosa paz trocar pudiera!

Ya llegas, blanca luna,
Al fin de tu carrera majestuosa,
Y á llorar mi fortuna
Encamino mis pasos silenciosa.........
¡Adios, luna serena!
¡Adios, bálsamo suave de mi pena!

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Expediente

Autor
Josefa Heraclia Badillo
Título
Á la luna iluminando un convento
Lengua
español
Época
Modernismo
Libro o colección de origen
Poetisas mexicanas (1893)
Fuente
José María Vigil, «Poetisas mexicanas — Antología formada por encargo de la Junta de Señoras» (México: Oficina Tip. de la Sec. de Fomento, 1893; reimpr. UNAM, 1977). Digital: archive.org/details/poetisasmexican00chicgoog
Sala
La Biblioteca
Identificador
a-la-luna-iluminando-un-convento--badillo
Cita recomendada
Josefa Heraclia Badillo, «Á la luna iluminando un convento», Poetósfera, poetosfera.com/p/a-la-luna-iluminando-un-convento--badillo.html

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