Acto primero
(Personas: CAMILA; MARTA; DON ANDRÉS; DON MIGUEL.)
(La escena pasa en Sevilla en un Larrio solitario. Casa con dos fachadas: la principal, con reja y puerta cpie á su tiempo se abrirá, mira á los bastidores de la derecha del actor; la otra, también con reja, está de frente á los espectadores.)
ESCENA PRIMERA
(Es Je noche. Camila y Marta aparecen sentadas á la reja que mira al proscenio. CAMILA, MARTA.)
¡Tan tarde, y aun no lia venido
á la cita D. Miguel!
Yo no lo creyera de el,
¡tan meloso, tan rendido!
Cierto; maravilla es
que lioy deje de ser puntual;
mas si no acude, que mal?
Vendrá luego D. Andrés.
Un amante...., ¡anda con Dios!
Todas tenemos licencia
para eso; ¿pero hay conciencia
para que usted tenga dos?
¿Que' quieres? Me ha dado el cielo
tan sensible corazón....
¡Ah, que' afortunadas son
esas mugeres de hielo!
Ni yo sola soy avara.
Muchas....
¡Si; con ese afan
no hallan otras un galan
por un ojo de la cara.
Como yo ¡pobre de mí....
¿Pues no es diabólica idea
cuando el genero escasea
monopolizarlo asi?
Ya; sí. En la crisis actual
tu quisieras....
Yo quisiera
que de los hombres se hiciera
un reparto vecinal.
Pero,... aqui para Ínter nos,
confie'seme usted, picana,
que á uno de los dos engaña;...;
si no es que engaña á los dos.
No; que por ambos suspiro;
¿Pero está usted dada al diablo..
Con igual amor les hablo,
con igual placer los miro.
: Y con sola un alma!
Pues.
¿Podrá usted partirla?
pero tengo un alma yo
que vale por dos ó tres.
¿No hay corazón insensato
en mi sexo pecador
que ama con igual fervor
á su novio y á su gato?
Pues si amor, sin que te asombres,
entre hombre y gato se parte,
¿por que' has de escandalizarte
de que quiera yo á dos hombres?
Preciso es que sobre alguno
si son de mérito igual.
tonta. Entonces...., cabal;
los dos no son mas que uno.
¡Que' aguda y que' trapacera!
Mas ahora sí que en la red
la voy á coger á usted.
Veamos de que manera.
No hay dos hombres en el mundo
de una misma condición.
Ahora bien; si opuestos son
el primero y el segundo....—
La pongo á usted en un potro. —
Diga usted: ¿no es evidente
que agradando un pretendiente,
ha de fastidiar el otro?
Lastima me da tu error.
Antes bien sus caracteres
encontrados, los placeres
multiplican del amor.
¿No ves que sin mucha ciencia
triunfar de los dos se alcanza;
del uno con la alabanza,
del otro con la indulgencia?
Ora en apacible calma,
ora en grata agitación,
de una en otra sensación
vaga embebecida el alma.
Ninguna pena cruel
temas que asi te moleste,
porque la dulzura de este
templa lo amargo de aquel.
Ni solo bajo un semblante
halaga amor al deseo,
que cambia como Proteo
y siempre reina triunfante.
Gusta en la cara trigueña
la audaz mirada de fuego,
y gusta en la blanca luego
la afable risa halagüeña.
Son de opuesto natural
mis dos novios; mas tú ves
que si amable es D. Andrés
no lo es menos su rival.
Celoso el uno, impaciente,
me ostenta su poderío;
y el otro se rinde al mió
tierno, afable, complaciente.
Y pues venturosa vivo
ora sierva, ora señora,
¿me reprenderás ahora
de mi amor alternativo?
Las que ven por solo un prisma
¿que gozan en conclusión?
¡Siempre una misma pasión
y siempre una cara misma!
No quiero ya disputar.
Siga usted su contrabando
de amores; pero ¿hasta cuándo
piensa usted que ha de durar?
Pasó todo el mes de octubre
sin novedad, ama mia;
¿pero que hará usted si un dia
ese pastel se descubre?
Como no sufre galan
dentro de casa la vieja,
cada cual tiene su reja
que a distintas calles dan.
¿Pero usted no considera
que un chisme de vecindad,
la menor casualidad....
¡Oh! No seas agorera.
Lo futuro no me afana,
pues gracias al ciclo soy
muy joven. Vivamos hoy,
(¡ue Oios proveerá mañana.
Mas al coloquio nocturno
D. Miguel no viene, y ya
la hora pronto dará
que marca al otro su turno.
Retírese usted por Dios,
y por S. Pedro y S. Pahlo,
señorita; no haga el diablo
que aqui se encuentren los dos.
Yo gobernarme sabré....
¿Y sin ver á mi celoso
he de entregarme al reposo?
No lo merece su fé.
Esta noche....
¡Señorita....
Con doble placer le veo,
porque vengarme deseo
del que ha faltado á la cita. —
¡Ve á la otra reja, no obstante,
que yo aqui me estoy perene;
y si por ventura viene,
avisámelo al instante.
Pero....
Ea, vete; y procura
que no te vea.
¿Por que?
El por que' yo me lo se.
(Yo no he visto igual locura.
ESCENA II
(CAMILA.)
Es preciso confesar
que Marta tiene razón.
Si entrambos vienen aliora,
en gran compromiso estoy.
Mas no ba de faltarme arbitrio
para cumplir con los dos.
ESCENA III
(CAMILA, MARTA, DON MIGUEL.)
Sentida de mi tardanza ( (^ntrít Por
d"echar se d,~
se habrá ya acostado.... No,
rige á la facha¬
que aun está la reja abierta. da principal. )
¡Ab! ¡Que' afortunado soy!
Señorita, ya tenemos
( Llegando á la reja donde está Camila.) á D. Miguel de plantón.
Vamos allá. ¡Que' filípica
me va á llevar!
¿Que' hago yo?
¿Me quedo....
Vete á la cama.
¿Y si el otro campeón..-
Eso corre de mi cuenta.
Bueno. — Quede usted eon Dios,;
ESCENA IV
(DON MIGUEL, *.)
No viene. ¿Dónde estará?
(^Si se habrá dormido? Voy a llamar quedito.... ¡Chis....)
¡Camila.... ¿A ver si una tos..;. ( Tose.)
Ya está aqui.
ESCENA V
(DON MIGUEL, CAMILA, CAMILA, ¡QUE' BUENA HORA.)
(de venir! ¡Que' fino amor!)
No es culpa mia....
Será
que se lia parado el reloj.
No, dueño querido.... Pero
la precisa obligación....
Yo soy primero que todo.
Miguel.; No esceptuas el honor?
¿Que honor.... Mas yo te dispenso
de darme satisfacción.
Ni pienses que te esperaba.
No soy yo mngcr que doy
mi brazo á torcer....
¡Camila!
Ni un falso me desvelo.
Pero está mala mamá....
Que tiene?
Un cólico atroz.
Yo lo achaco á la cuajada.
¡Cielo....
Y después el melón....
¡Pobre señora! ¿Y que' tal?
I Se va aliviando? ¿Rompió?
Gracias al tártaro emético
ya está un poquito mejor;
pero es preciso velarla.
Pues ¿y Marta?
Se acostó.
La pobre estaba rendida....
¡Eli! ¡Sea todo por Dios! —
Si ahora me acerco á la reja
no es por darte gusto, no:
es solo para decirte
el arito y en español
que no me vuelvas hablar
en tu vida. ¿Lo oyes?
¡Oh!
¡Que crueldad y que' injusticia!
Lo dicho. Hasta aquí llegó.
¡Le cito á las doce, y viene
cuando van á dar las dos!
Pero si oyes mi disculpa..;
No hay disculpa; no hay perdón.
Camila, soy militar,
y cuando suena el tambor
de oprobio me cubriría
si no acudiese veloz.
Y ba á estallar esta nocbe
no se' que conspiración.
Me nombraron de reten
y, ya ves, el pundonor....
Por aqui nada se ha dicho
de semejante complot.
Como esta es calle escusa da..
Mas ya el alarma cesó;
me han mandado retirar
y en alas de mi pasión
venia....
Todo es embuste.
No, mi bien. La luz del sol
me falte si no es verdad.
Da treguas á tu rigor
por esta nocbe, y mañana
envía a la prevención
á preguntar si el teniente
D. Miguel Ruiz de Querol,
de la cuarta compañía
ba estado ó no de facción
esta nocbe; y si te engaño
llámame vil y traidor,
y no vea yo en tu risa
de la aurora el arrebol
ni en tus ojos el encanto
que adora mi corazón.
( No miente quien habla asi.
jQue dulzura! ¡Que' candor!)
¿No me respondes, Camila?
Te juro....
Baja la voz....
(El capitán va á venir.)
Bien, bien.... Satisfecha estoy;
pero mamá... No me puedo
detener..,.
Ya mi aflicción
en júbilo se convierte.
Como el rocío á la flor,
á mi pecho tus palabras
bálsamo de vida son.
Las tuyas son como el canta
de amoroso ruiseñor,
como el arrullo del céfiro,
como el arpa de Sion.
¡Ah! Yo no estoy en la tierra.
Los ángeles del Señor
merecen solo gozar
esta dulce sensación.
¡Dame la mano...!
Sí; toma.
¿Cómo negártela? (Ze da la mano derecha A
¡Ay Dios!
¡Tan celestial y la beso!
Es una profanación.
Perdona. — Otra vez... Perdona.
(¿Y no he de quererle yo?)
Suelta....
¿Volverás? ¡Sí; vuelve!
O moriré de dolor. ( Aparece por el otro lado D.
Sí, Miguel. (No tengo aliento Andrés.)
para decirle que no. )
ESCENA VI
(DON MIGUEL, DON ANDRÉS.)
(Cada cual en su calle respectiva. )
Reja que á mi amor inmenso
cortas el vuelo atrevido,
confidente de mi gozo
y de mi pesar testigo,
otra vez, reja, en tus hierros
vengo á remachar los míos.
Duérmete, madre importuna,
y deja libre al hechizo
de mi amante corazón.
ESCENA VII
(DON MIGUEL, CAMILA, DON ANDRÉS.)
¿Eres tú, dueño querido? ( En la reja
D. Andrés.
Sí, yo soy. Mucho has tardado.
Tal vez en sueño pacífico
yacías mientras el viento
se llevaba mis suspiros.
¡Que injusta queja! ¡Dormir
cuando en tu ausencia no vivo!
¡Ah Camila!
Mi mamá
tiene un cólico agudísimo,
y como la estoy velando....
Ahora siente algún alivio,
pero ha estado, pobrecilla,
toda la noche en un grito.
Si no fuese madre tuya
oyera con regocijo
esa noticia.
¿Es posible
que tal digas? ¿Que' motivo...;
La detesto. ¿Por que' cierra
las puertas á mis gemidos?
¿Por que' guarda con candados
el tesoro que codicio?
¿Por que', si es casto mi amor
y no soy tal vez indigno
de tu mano, me reduce
sin piedad á este suplicio
de Tántalo....; á verte solo
por entre rejas y vidrios,
á deshoras de la noche,
espuesto á que los vecinos
me tengan por un ladrón.. «;
Ese cólico es castigo
del cielo... Y es poco aun:
merecía un tabardillo.
No vuelve. Yo me consumo¿
Camila ¿Que se ha de hacer? Son caprichos.»
Dejemos obrar al tiempo....
Si me tuvieses carino,
como yo maldecirías
su materno despotismo,
o ya hubieras ablandado
aquel corazón de risco.
¡Cuánto tarda!
Mas tu amor,
si es que algún amor te inspiro,
es débil, fugaz... y acaso
te burlas de mi martirio
mientras un rival dichoso.
¡Eh! No digas desatinos,
¿Dejaria el blando lecho
y arrostraría el peligro
de que el argos de mi madre
me cogiese en el garlito
si no te amase de veras?
Con todo, yo desconfío...
Si es cierto que tú me quieres,
¿como es que aun no he merecido
que mi esperanza confortes
ni aun con el favor mas mínimo?
¿Temes que imprima tus cartas?
¿Temes que venda tus rizos?
¡Andrés!
Si amor no tuviera,
diría que tengo frió.
¿No merezco yo, cruel,
que otorgues á mi conflicto
siquiera una mano?
N ¡Nada! {Mirando por la r
(Tiene razón. ¡Fobrecillo! )
Me tienes muy ofendida
con esos celos inicuos.
¡Fueras tú menos hermosa
y yo viviera tranquilo!
(¡Que bien dicho! ¡Eso es amar!)
¿No quieres? ¡Ah! Ya está visto,
Tu corazón es de piedra.
¡infeliz! Soy el ludibrio
«le tu vanidad. ¡A dios!
Para siempre me despido..;*
Espera.... No hables tan fuerte...*
Estoy por pegarme un tiro..,.
¡No por Dios!
¿Me das ^a mano?
¡Jesús!... Bien. Será preciso...
( No le daré' la que el otro
besaba tan derretido,
que esto seria una infamia.)
(Dándole tamaño izquierda.) Tómala, celoso mió.
¡Ah! tu me vuelves la vida...
Toma: conserva este anillo... {Se quita un anillo y se lo Pone d
¡Dueño amado!...
Aquí, en el dedo
del corazón. ¡Ah! Que' hoyitos
que' suavidad...
Basta, deja...
Voy á ver si se ha dormido
madre. (D. Miguel ahora
me va á parecer tan tibio...)
¿Te vas?
Al instante vuelvo.
¡Ali, que mano! Es un prodigio.
ESCENA VIII
(DON MIGUEL, DON ANDRÉS.)
¿Np vienes, mi amor, mi encanto?
¡Ay cielos! No sufre tanto
con las bascas y los vómitos
mi señora tu mamá.
¡Que' donosa es mi Camila!
Mas su madre me horripila.
¡Mal hayan las suegras cócoras!
Respira amor. Aqui está.
ESCENA IX
(CAMILA, DON MIGUEL, DON ANDRÉS.)
Tu tardanza, vida mia,
de pesar me consumía.
Esa queja es muy ridicula.
¿Acaso me quejo yo?
Para que este's satisfecho,
¿abandonare' en su lecho
a mi madre enferma...;Bárbaro!
No digo tal cosa; no.
Aunque tu ausencia me aflija,
considero que eres hija.
Tenero de tu madre lástima,
y no culpo tu virtud.
A dios. Ya ves; me resigno....
me voy... El ciclo benigno
ponga en tus manos el bálsamo
que repare su salud.
(¡Que apacible, que' obediente!)
No, no te vayas: detente.
Desde que tomó las píldoras
está un poquito mejor.
¡Que dicha!
¡Maldita vieja!
Reniego de tu pelleja.
Si á tí te duele el estómago,
¿que' culpa tiene mi amor?
Ya que prorogas la audiencia
mostrare', con tu licencia,
una prueba nada equívoca
de mi acrisolada fe.
Una prueba...
Si y y perdona,
puesto que el amor me abona,
si con mi mano sacrilega
tu hermosura profane'.
¡Tú! ¿Cómo...
Al arte de Apeles
soy afecto, y mis pinceles,
tu rostro angélico
han osado retratar.
¡Qué escucho! ( ¡Oh placer! ¡Oh gloria! )
¡Retratarme de memoria!
¡Vamos; adrede es el célico
para hacerme á mi rabiar.
¿Qué mucho? En la mente mia
presente estás noche y dia.
¡Ah! Dame el retrato, dámelo.
(Tu vences, caro Miguel.)
Toma. A tu hermoso semblante {La da un retrato.)
dicen que es muy semejante.
Mas no, que tan alto mérito
no es dado á humano pincel.
Perfecta será la obra
siendo tuya. ¿Y no te sobra
derecho á mi amor sin límites
con emprenderla no mas?
Lo veré contenta, ufana....
Te lo volveré mañana.
¡Qué no fuera yo su médico!
¡Mejor toma de aguarrás....
Mi gratitud es inmensa,
y mereces recompensa....
¡Ah! Toma. Corta es la dádiva.... {Le dala sortija de D. Andrés.)
(Perdone usted D. Andrés.)
¡Un anillo de tu dedo!
¡Oh delicia!....
Habla mas quedo.
(Hoy despido al otro prógimo.)
Vuelvo.... Espera.... Hasta después.
ESCENA X
(DON MIGUEL, DON ANDRÉS.)
No puede haber en el mundo
mas venturoso mortal.
Haría aqui un desafuero
si me dejase llevar
de mi genio.
¡Con qué gozo,
con que voluptuoso afan
te beso, prenda de amor!
Y tiene pelo.... ¿Esto mas? ( Tocando la sortija.)
¡Besa, Miguel, besa ufano
el pelo de tu deidad!
La sortija que la di
con pelo mió quizás
está examinando abora
por vana curiosidad.
¡Otro beso y otros mil!
¡Albricias que viene ya!
ESCENA XI
(I>, DON MIGUEL, CAMILA, DON ANDRÉS.)
(Soy yo misma. Es un asombro.
No vi semejanza igual.)
¡Gracias al cielo! Creí
que no volvías jamas.
¡Yalgame Dios... ¿No te be dicbo
que estoy velando á mamá?
¿Se ba dormido?
No.
Pues ¡opio!
y gracias me debes dar
porque á despedirme vengo.
¿Ya me dejas? ¿Ya te vas?
Camila Es forzoso...
¿Eso me dices
después de tanto esperar?
¡Y con que tibieza! ¡Ali! nunca
me amaste.
¡Que terquedad!
Quizá mas de lo que debo'
te be querido.
¿Luego ya
no me quieres?
No bay quien sufra
ese genio suspicaz,
adusto....
¿Ya no me quieres?
¡Muger pérfida y fatal!
Si no domas tu carácter....
¿Y acaso en mi mano está?
Si quieres que te obedezca,
dame un corazón glacial
como el tuyo. El que respira
en mi seno es un volcan;
volcan que inflaman los rayos
de tu hermosura falaz.
(¡Mi pobre Andrés! Desahuciarle
seria mucha crueldad.)
Por tí, mi ingrata señora,
me arrojaría á la mar,
y bajaría al infierno
entre llamas de alquitrán.
Sin tí aborrezco la vida;
sin tí no hay felicidad
para mí....
Sí; ya lo se,
lo se. (Si esto no es amar,
que venga Dios y lo diga.)
Se' cariñosa y leal,
y harás de mi cuanto quieras.
El cólico es contumaz.
¿Quieres que deje por tí
la carrera militar?
¿Quieres que por darle gusto
riña con el Preste Juan?
¿Quieres que de' algún escándalo
que aturda á la vecindad?
¿Quieres que ponga carteles
retando á todo galan
que no te llame la reina,
la diosa de la ciudad?
¡Dichosa la que es amada
de tal suerte!
Ya verás,
á poco que tú me quieras,
de lo que yo soy capaz.
Mas que yo no tenga celos
siendo tanta tu beldad;
que no codicien mis manos
la furia del huracán
para romper esa reja
que me hace desesperar.
( ¡Que entusiasmo! )
No lo esperes,
Camila; y si algún rival
me disputara tu mano,...
no lo dudes, como un can
me arrojara á el...
( ¡Oh gloria!)
Y entre mis uñas...
¡No mas!
Asi quiero yo á los hombres,
Aunque se oponga mamá
tuya sere... No me gustan
amores de mazapan.
¡Bien haya amen til boquita,
y rebien haya tu sal!
(Perdió el pleito D Miguel. )
En prenda de mi verdad...,
toma, Andrés.
(Saca del bolso el re trato y se lo da.)
¿Que...
Mi retrato.
Para tí le hice pintar.
¡Cielos! Yo me vuelvo loco {Tomando el re trato y besando la mano (le Camila.)
de placer.
¿One hora será?
¿Que será cuando posea
el divino original?
En breve recibiremos
la bendición del altar.
Yete ahora, que es muy tarde;
y mañana se puntual.
Pero... otro ratito...
:L oco!
Ya olvidas la enfermedad
de la mamá,., y que en mi casa
se costumbra á madrugar?
Tienes razón...
Ea, Dios,
y no me olvides.
(Camila se retira cerrando la reja.)
; Jamas!
ESCENA XII
(DON ANDRÉS, DON MIGUEL.)
¡En mis manos su retrato!
¡Oh ventura sin igual!
No distingo las facciones.
Es tanta lo oscuridad...
No importa: es ella, y á Lesos {Besa con entusiasmo Ící miniatura.)
la voy aqui á devorar.
Siento pasos...-. Sí; ya viene....
ESCENA XIII
(DON MIGUEL, CAMILA, DON ANDRÉS, CAMILA, ADIÓS, ADIÓS, YETE YA, ¿.)
¡Cómo...
No puedo. Mi madre.
Escucha...
¡Imposible! (Cerrando.)
¡Ay!
ESCENA XIV
(DON MIGUEL, DON ANDRÉS.)
¡Que ahora no luciera el sol!
Vería esta faz divina...
Pero sobre aquella esquina
medio agoniza un farol...
Allá voy. Mi alma impaciente... {Se dirige ha-
;Eh! sin duda algún insulto cia 'f
le ha dado a su madre... ¡Un bulto! cjia j
¡Un hombre!
¿Quien va?
¿Que* gente?
llágase á un lado el galan.
Es la voz de D. Andrés.
Si no me engaño... Si; el es.
¡Miguelito!
¡Capitán!
A estas horas no esperaba
hallarte en la calle. ¿Tienes
por aqui el trapillo l
¿Vienes
tal vez de pelar la pava?
Sí, Miguel. ¡Que' criatura!
Dos ojos como dos soles;
un cuerpo de tres bemoles;
y una mano, una cintura...
La mia no tiene tacha.
Y tan tierna, tan sencilla...
No se pasea en Sevilla
mas hechicera muchacha.
¿Fiel? ¿decidida?
En estremo.
¿Y la tuya?
Es un diamante.
Soy el mas dichoso amante...
¿No hay rival?
No; ni lo temo.
Ni yo; aunque la envidia ladre.
¿Entras tú en la casa?
No.
¿Entras tú?
Tampoco yo.
Es algo rara la madre.
También es un j avalí
la madre del bien que adoro;
¿mas que' importa si el tesoro
será al cabo para mí?
La mia esta noche... ¡Ay Dios!
Yo enloquezco de alegria...
Me dio una mano...
La mia
me lia dado á besar las dos.
Aunque de verme se alegra
se ha retirado mi bien.
Su madre enfermo.
I amblen ( Empieza d rayar el alba.)
se ha puesto mala mi suegra.
Cortado ha sido el coloquio.
Como velaba á la vieja...
¿Y mientras tanto en la reja
bacías tú un soliloquio?
¡Cosa singular! A mí
me ha sucedido otro tanto.
Temo... Di: ¿tu dulce encanto
vive muy lejos deaqui?
No tal. Aquella es su casa.
¡Ah! Ya mi esperanza es muerta.
A otra calle tiene puerta.
¡Que' oigo!
La ira me abrasa.
A un tiempo.... ¡intriga infernal!
á los dos citaba: sí;
por la puerta falsa á mí
y á tí por la principal,
j D. Miguel. No es posible. Su ternura....
Dime el nombre de tu dama:
¡di lo!
Camila se llama.
¡Camila! ¡Ella es! ¡Perjura!
¡A mí farsas de teatro!
¡Tratarme á mí de ese modo!
Mas no importa', falsa y todo
yo la adoro, la idolatro.
O saca la espada y hiere,
ó renuncia á su conquista.
No esperes que yo desista %e*PM¡“wel
cuando se 'que me prefiere.
Si es tan infausta mi estrella, mo.)
al menos vengarme espero
matándote á tí primero
y después á.ella, ¡á ella!
No, se retarde la lucha.
Feliz sea el vencedor.
Me hará invencible el amor.
¡Ea, en guardia!
¡En guardia! ( Combaten por
algunos momentos en silencio; suspende la lid
D. Andrés y dice:')
Escucha.
Aunque veo que vacila,
por razones que no se',
yo no dudo de la fe
con que me quiere Camila.
Mas mi suerte es tan menguada
que cuando tocaba al cielo
es muy fácil que en el suelo
me claves de una estocada.
ISo es esto escusar la lid,
que celoso y vengativo
con mucho menos motivo
me batiera con el Cid.
Pero si á la tumba fria
me conduce esta pendencia,
quiero que sea tu herencia
el retrato de esa impía.
Cuando de' el postrer aliento
sácalo de este bolsillo;
no caiga en manos de un pillo
tan soberano portento.
Si tu espada me aniquila,
también yo á ti.... ¡Mas ay triste!
¿Cuándo, di, cómo adquiriste
el retrato de Camila?
Esta noche misma, alli,
entre amorosas caricias
me lo ha dado, y yo en albricias...;
¡Cielo! ¿Me lo ensenas?
Sí.
Míralo.
¡Infamia notoria!
Yo se lo he dado á esa arpía....
esta noche.... Es obra mia.
¡La retrate de memoria!
Si de Lucifer no es hija
digo que.,..
Y la muy gitana,
tierna, agradecida, ufana
me regaló esta sortija.
¿A ver?.... ¡De cólera brinco!
¡Es mia! ¡Tiene mi pelo!
¿Tu pelo? ¡Y yo, justo cielo
la bese con tanto ahinco!!!!
No se hiciera entre grumetes
lo que ha hecho esa muger.
¿Nuestro amor que viene á ser?
Un juego de cubiletes. (Es ya de ella clavo.)
Y aunque siento mi desdoro....
Y aunque veo su falsía,
jo la quiero todavía.
¡Yo todavía la adoro!
¡Tai es mi tirana estrella!
¡Tanta es, Miguel, mi locura!
Mas ¿merece esa perjura
que nos matemos por ella?
No. Envainemos las espadas. (Lo hacen.)
¿Y que' haremos? Lo pregunto....
Arreglemos el asunto
como buenos camaradas. —
Yo con fuerzas no me siento
para cede'rtela á tí.
Yo la quiero para mí.
Yo también.
¡Ahi está el cuento!
Pues riñamos. ¡Voto á brios.
Pero me ocurre una idea.
No es posible que ella vea
del mismo modo á los dos.
Preciso es que allá en secreto
á uno de los dos prefiera.
Pues que ella elija al que quiera.
Yo á su fallo me someto.
Y jo renuncio á su amor
si ella tu ventura labra.
Y jo.
Corriente.
Palabra (Se dan las manos.)
de honor.
1 Palabra de honor.
O jes? La puerta ha sonado.
Si fuese Camila bella.
Dice que madruga....
¡Es ella!
Apartémonos á un lado.
ESCENA XV
(DON ANDRÉS, DON MIGUEL, CAMILA, MARTA.)
(Abrese la puerta y salen Camila y Marta. D. Andrés y D. Miguel las acechan apartados.)
Cierra, y vámonos á misa.
¿Que' tal ha salido usted
del apuro?
Lindamente.
¿Mas cómo.,..
Ya te dire'.
Vamos á la iglesia.
Aguarda. (Acercándose.)
No hay tanta prisa.
¡Miguel!
No esperaba esta sorpresa
agradable....
Es que tal vez
serán dos...
¿Tan de mañana... (Llegando por el otro
(Desenvaina hace lo mislado.) señorita?
¡D. Andrés!
(Tiró de la manta el diablo
y se descubrió ei pastel.)
( ¡Soy perdida! )
No es decente
que dama de tanto prez
camine sin escuderos.
(Soíocada estoy. ¿Que' liare?)
Deseamos uno y otro
tanta honra merecer.
Vivan ustedes mil años.
Me harían mucha merced,
mucha j.... pero no conviene
á mi humildad ese tren.
Llevar estado mayor
no es propio de una muger,
y podrán decir que ustedes
me llevan presa al cuartel.
. No. dirán.. eso si humildes
rendir las armas nos ven.
Dirán que vamos cautivos
en ése divino Argel.
Yo no necesito escolta
ni admitirla me está bien.
Pero....
No obstante...
Soy tuya. (Al oido ráp/damente d *)• ollgucl.)
Ya sabrás.... Te escribiré.
T\T.1;
INo me precisen ustedes (Alto.)
a que sea descortes.
Aunque ves que me condenan (A Andresvivam.cn-
las apariencias, soy fiel. — te eR voz baja ")
Vamos, Marta... x
No. Primero....
Acabemos de una vez.
Encantadora sirena,
segunda Circe cruel,
víctimas somos los dos
de tu alevosa doblez;
pero al fin el cielo quiso
que presa en tu propia red,..¿
Disimule usted. Abora
no me puedo detener.
No te irás sin que salgamos
de este confuso Babel.
Soy libre y de mis afectos
ninguno puede ser juez.
D. Audi xs. Yo puedo serlo, perjura:
bien lo sabes.
Yo también,
¡pérfida!
¡Coqueta!
Casa
con dos puertas siempre fue
mala de guardar.
¿Que lias hecho
de mi sortija?
Yo...
Ten.
(A D. Andrés ddit dolé la sortija.) A mí me la dio.
Sin duda....
por darle una mía....
¡Infiel!
¿Que' hiciste de aquel retrato?
Yo te esplicare' después...
Aqui está. Pero debió (Saca el retrato y se CL Miguel.)
retratarla tu pincel
con dos caras.
( ¡Vaya un lance! )
Ya se' que fácil no es
justificarme. Con todo
protesto que no pense'..;
Soy una niña inesperta
y mi corazón novel
no es mucho que vacilase...
Como una no sabe en quien
pone su cariño y... vamos;
¿cómo pude yo prever....
Dcje'monos de disculpas
y profesiones de fe.
Vida nueva y olvidemos
lo pasado.
¿Que queréis?
Si de los dos te burlabas,
acábese el entreme's.
No cabe en mi corazón
tan indigno proceder.
Pues ni yo sufro rivales,
ni los sufre D. Miguel.
Uno ha de triunfar. Elige.
(Yo el preferido sere'. )
( Mia será la victoria.)
Tu voluntad sea ley.
¡Dios mío! Eso es conspirar
contra una pobre muger.
No hay remedio.
No hay arbitrio.;
Bien está. Yo pensare'
No admitimos dilaciones.
¡Ahora mismo!
¡Ahora ha de ser!
Pues bien; ya que en tan amargo
(<i7)
compromiso me ponéis,
el desairado perdone
si no le prefiero á él. —
Reinar en tu alma de fuego,
es mi placer. —
tu dulce carácter,
tu modesta timidez
me hechizan. Sere' una ingrata
si no corono tu sien...
¡Ah! ( con gozo )
D. Andrés ¡Oh! ( con pena )
¿Mas cómo privarte
del merecido laurel,
Andrés amado?
¡Ah!... (con gozo)
¡Oh!... (con pena)
Tuyo sea el parabién...
No: tuyo, Miguel querido...
Mas no; que igual interes...
¿Cómo he de elegir á este
si he de privarme de aquel?
Cómo resolverme... En fin
yo se amar; no se escoger.
Yo os quiero á los dos: entrambos
teneis en mi alma un dosel;
y antes que ofender al uno
sin los dos me quedare'.
Pues tener tú dos maridos,
ni lo consiente la ley,
ni nosotros...
Vaya; eso
seria el mundo al reves.
Para un amor como el mió
no basta media muffer.
O
Errar ó quitar el banco.
Aunque parezco de miel
yo no sufro ancas de nadie.
Pues mirad como ha de ser,
hijos, porque yo.... me abstengo
de votar.
¡Estamos bien í
¿Cómo salir del pantano?
Solo hay un medio.
¿Cuál?
¿Eh?
Que lo decida la suerte
y conformarse los tres.
¿Que' dices tú? (A Camila.)
Por mi parte
me conformo. ¿Que' he de hacer?
¿Y tú? (AI). Miguel.)
Forzoso será,
Ya que ella no escoge....
Pues....
á cara o cruz. Saco un duro....
Aquí ninguno nos ve'....
¡Oh!... Si quisiera mi dicha (Aparte á Marta.)
que ganase D. Miguel....
Ya tiro. C; Que' v pides? i, (D. /T1 Andrés. 7 ti-
i\r j
ElUZ. ra ei diiro al
Yo t iemblo. aire.)
’Hispaniarum Rexl ( Alza el duro y todas
1. í,, acuden d ver de que
¡Desventurado de mi I lado ha caidoj
T ú ganaste!
Pobre Andrés! (A Marta.)
Mas contenta quedaría
si hubiese ganado e'l.
Tú te afliges... (A D. Andrés.) Callas tu... A f~
liso me hace conocer
que sin ser yo venturoso
desgraciados os haré'. —
Yo te la cedo.
Oh fineza
inaudita!
¡A Dios.... (Yéndose.)
Deten
el paso.
¿Que va á decirle? (A Marta.)
Oigamos....
Tú no has de ser
mas animoso que yo.
Por otra parte;.... Ya ves;
la lección ha sido fuerte.
Esa moza es de la piel
del diablo, y dice el refrán:
quien hace un cesto hará cien.
Tienes razón.
¡Oh! Yo juro...4
Quedese para quien es,
y olvidémosla los dos.
Esto debimos hacer
dos horas há.
(Con efecto.)
Sí, sí; que es un cascabel...;
¡Miguelito....
Una embustera.
Una archicoqueta.
¡Andrés....
¡A Dios, esfinge! (Irritado.)
¡Escuchadme. 1
Señora, á los pies de usted... (Apacible.)
Yo la perdono. (A D. Andrés.)
Yo no.
El amor se ha vuelto hiel.
¿Es delito el ser sensible?
¡Ah mugeres! Aprended.
A Dios; y e'l te de, Camila,
el j uicio que has menester.
Por los siglos de los siglos
maldita seas, amen.
ESCENA ÚLTIMA
(CAMILA, MARTA.)
Se van.... ¡Buena la hemos hecho!
¿Ye usted lo que yo decia?
¡Anoche tanta alegria
y hoy tan amargo despecho!
¡De ser fingida y veleta
vea usted lo que se saca!
Aguante usted la matraca,
y empiece á tener chaveta. —
Pero compasiva soy.
No mas reprensiones, que harta
pesadumbre...
¡Pobre Marta! (Riéndose.)
¿Piensas que afligida estoy?
Con justa causa lo infiero.
Desairada por los dos...
¡Eli, vaya en gracia de Dios! —
Me consolará el tercero.
¡Cómo.... ¿El tercero?
Si tal.
Yo nunca estoy desprovista.
Ayer hice su conquista. —
Me espera en la catedral.
Vamos corriendo....
¡Es posible....
Se llama D. Lucio Ramos.
¡Arrogante mozo!
Vamos 5...
es usted incorregible.
Los hombres son mala yerba;
el mas fiel no esta seguro.
Por eso siempre procuro
tener tropa de reserva.
Pero....
De poco te espantas.
Dirán las gentes discretas....
Que hay millares de coquetas,
V Vü SOV.... UNA 1)E TANTAS.