TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

Un tercero en discordia

3 jornadas · 6 personajes · 3,075 versos

Modo

Acto primero

(Personas: LUCIANA; DON SATURIO; DON TORCUATO; DON RODRIGO; DON CIRIACO; NEMESIA.)

(La escena es en Madrid. El teatro representa una sala.)

ESCENA PRIMERA

[Con papeles de música en la mano. ~ NEMESIA.

Don Rodrigo

Oh respetable Nemesia!
Buenas tardes. Qué tal va?

Nemesia

Me voy mejorando ya.
Me prueba bien la magnesia.

Don Rodrigo

Y don Ciriaco? Salió?

Nemesia

Está durmiendo la siesta.
Bien haya cuando se acuesta!
El duerme y descanso yo.

Don Rodrigo

Oigan! Tanto dá que hacer?

Nemesia

Aun eso yo lo sufriera,
pero tiene por contera
un genio de Lucifer.

Don Rodrigo

Pues si parece un bendito!

Nemesia

Con quien todo se lo aguanta,
mas conmigo... Virgen santa!...
Pone en los cielos el grito.

Don Rodrigo

Ya; pero usted todo el día
le está riñendo...

Nemesia

  Le riño;
pero por qué? Por cariño.

Don Rodrigo

Sí tal; y por simpatía.
Pero á qué lin hasta el alba
contrariar al buen señor?
Llévele usted el humor,
v será como una malva.
Si ve usted que se sofoca
cuando...

Nemesia

  Ay, señor don Rodrigo!
Ese hombre acaba conmigo.

Don Rodrigo

Qué dice usted?

Nemesia

  Estoy loca.

Don Rodrigo

El celo en que usted se abrasa
por su dicha...

Nemesia

  Claro está.
Cuarenta años hace va
que estoy sirviendo en su casa.
Siempre mi lealtad probó;
y si usted se lo pregunta
le dirá que su difunta
le amaba menos que yo. —
Con buen fin. No hay que pensar.
Pero es tan raro, tan plomo,
que á veces el pan que como
me lo vuelve rejalgar.
Jesús, qué hombre!

Don Rodrigo

  Cierto es
que habla á veces, dando enojos,
con la boca, con los ojos,
con las manos y los pies.
Apenas dice un vocablo
sin hacer la pantomima,
y esto en verdad causa grima...

Nemesia

Oh!

Don Rodrigo

Pero es un pobre diablo.
De sus mañas la peor,
aunque él obra sin malicia,
es cuando soba y desquicia
al pobre interlocutor.
Yo respetando sus canas
á sufrirle me someto;
que es hombre, y está sujeto
á las flaquezas humanas.

Nemesia

No me enojan sus manías:
las tolero con paciencia,
y el tiene la impertinencia
de no tolerar las mias.

Don Rodrigo

Es el amo, y no me espanto...

Nemesia

Cómo se entiende?... Eso no.
No hay mas amo aquí que yo.

Don Rodrigo

Ah!... Yo no sabia tanto.

Nemesia

Sí tal; que no vale un cuerno
sino es para hablar ese hombre
y si él es amo en el nombre...
yo soy ama de gobierno.

Don Rodrigo

Sí; ya veo...

Nemesia

  En su servicio
no sin fruto encanecí.
Oh! Si no fuera por mí
ya estaría en el Hospicio.
Yo arreglo el gasto diario,
yo proveo la despensa,
y sin otra recompensa
que el miserable salario.
Yo, que lejos de sisar
economizo en un pelo,
no he de tener el consuelo
siquiera de regañar?
Cuándo tiene pesadumbres
sin que yo llore y me aflija? —
No soy yo quien á su hija
enseña buenas costumbres?
Yo le curo si está enfermo,
que entiendo de yerbas algo;
yo si él no sale, no salgo;
yo si él no duerme, no duermo.
Yo doy parte al celador
si muda de cocinera;
yo pago á la lavandera,
al casero, al aguador...
En los negocios mas graves,
como soy discreta y fiel,
nadie se entiende con él,
sino con su ama de llaves.
Yo le repaso la ropa...
No es por alabarme, no;
pero mujer como yo
no la he de hallar en la Europa.
Mire usted si el pan que como
me cuesta poco sudor
siendo aya, sastre, doctor,
boticario y mayordomo.

Don Rodrigo

Hola! Es usted un estuche.

Nemesia

Sí; mas se rebela el viejo,
y si le doy un consejo
no hay forma de que me escuche.
Antes era dócil, bueno,
y me hablaba muy cortés;
pero habrá cosa de un mes
que ha dado en tascar el freno.

Don Rodrigo

Eso hace que vino aquí
mi primo desde Segovia.

Nemesia

Para afligir á su novia
y desesperarme á mí.

Don Rodrigo

No agrada mucho á Luciana.

Nemesia

Pero su padre cruel
quiere casarla con él
de buena ó de mala gana.

Don Rodrigo

Dichosa la puede hacer,
que es rico, honrado y amable.

Nemesia

Es un ente insoportable,
y así se lo dije ayer.

Don Rodrigo

Nemesia!

Nemesia

  Qué petulancia!
Qué confiado y qué necio!
Dígale usted un desprecio,
y lo convierte en sustancia.

Don Rodrigo

Aunque tenga ese defecto...

Nemesia

No se ha de casar con ella.

Don Rodrigo

Se espone á morir doncella
si espera un hombre perfecto.
El tiempo quizá y el trato...

Nemesia

Ese es mal que no se cura.

Don Rodrigo

Y vale mas por ventura
el insigne don Torcuato?
El es zeloso en estrerao,
irascible, suspicaz.....

Nemesia

Oh qué hombre tan montaraz!
Solo de verle me. quemo.

Don Rodrigo

Cómo, si usted le protege? i». i

Nemesia

Le protegía, ahora no.;.•
Si hubiera sabido yo; a
que era tan maldito pege! ¡.?,•
Ya estaba aquí don Saturio i;!
cuando supe esos amores;— V,
La vecinita Dolores..)
les servia de Mercurio...oy
Ella en casa presentó,
yo no sé con qué pretesto,
á ese galan indigesto
que á Luciana deslumbró.
Cuando supe que el bellaco
aspiraba á su belleza
quise dar en la cabeza
al novio y á don Ciríaco.
La cosa era ya formal,
y á falta de otro remedio
quise poner de por medio
el escollo de un rival.
Otro novio menos vano
hubiera perdido el seso,
mas no se apura por eso
el hidalgo segoviano.
En tanto poquito á poco
sacaba los pies del plato
el chinche de don Torcuato,
que es otra especie de loco.
Lucianita, ya ve usted,...
casarse quisiera ya;
mas la pobrecilla está
como entre espada y pared:
y á mí me causan enfado
y me quitan el reposo
el uno por cabiloso,
y el otro por confiado.

Don Rodrigo

Eli! llévelo usted por Dios...

Nemesia

No. Mi amor propio se pica.
No ha de casarse la chica
coa ninguno de los dos.
Por mas que gruña y se emperré
don Ciríaco, no le vale.
Él está dale que dale y
y yo estoy erre que erre.

Don Rodrigo

fuera mas puesto en razón
dejar á Luciana bella,
pues la interesada es ella,
libertad en la elección.

Nemesia

Cómo!...

Don Rodrigo

  Yo no culparé
la intención de usted, Nemesia.

Nemesia

Manda Dios, manda la iglesia r
alumbrar al que no ve.

Don Rodrigo

Con ese genio impaciente
y esa áspera condición,
tiene usted un corazón...

Nemesia

Tierno, sensible-....

Don Rodrigo

  Escelente.
Quiere usted como una madre
á Lucianíta...

Nemesia

  Es mi encanto.

Don Rodrigo

Y como la quiere tanto
no halla novio que le cuadre.

Nemesia

Solo deseo su bien r
créalo usted, don Rodrigo.

Don Rodrigo

Yo me precio de su amigo,
y lo deseo también.
Quisiera yo que en la eórte
no reconociese igual
el venturoso mortal
que haya de ser su consorte.
Mas si ya su corazón
á don Torcuato pretiere...

Nemesia

Si todavía le quiere,
reniego de su pasión. —
Mas aquel genio sombrío
va á la muchacha fastidia;
y, si no me engaño, lidia
entre el amor y el desvío.

Don Rodrigo

Ah! Cuál fuera mi contento
si le diese su retiro!

Nemesia

Qué dice usted? Yo me admiro...

Don Rodrigo

Lo digo como lo siento.
Querer á ese hombre es locura.
Qué bieu anuncia su ceño?
No, no merece ser dueño
de tan perfecta hermosura.
Puede haber mayor martirio
que vivir siempre á su lado?

Nemesia

Ay! Está usted enamorado?
Habla usted con un delirio...

Don Rodrigo

Sí?... Me ha exaltado el temor
de su desgracia.

Nemesia

  En verdad...

Don Rodrigo

Muchas veces la amistad
delira como el amor.
Sin solicitar su mano
bien puedo llamarla bella;
bien puedo mirar por ella...

Nemesia

Pues; así,... como un hermano...

Don Rodrigo

Crea usted...

Nemesia

  Ay, don Rodrigo!
Si yo mis quince tuviera
un amigo á Dios pidiera...
siendo como usted el amigo.

Don Rodrigo

No sea usted maliciosa.—
Podré ver á Lucianita?

Nemesia

Y por qué no? — Señorita! —
Ahí la tiene usted.

Don Rodrigo

  ( Qué hermosa!

ESCENA II

(LUCIANA, DON RODRIGO, NEMESIA, (ESTA ACERCA SILLTLS, LUCIANA, DON RODRIGO.)

(no has avisado, Nemesia?)

Nemesia

Ahora mismo...

Don Rodrigo

  Buenas tardes,
Lucianita.

(Se sientan Luciana y don Rodrigo.)

Luciana

  Hoy en la mesa
no nos ha querido usted
acompañar: y se queja
mi afecto...

Don Rodrigo

  Yo lo he sentido
por dos causas: la primera,
porque me he visto privado
de sociedad tan amena.

Luciana

Mil gracias.

Don Rodrigo

  Y la segunda,
porque salgo de mi regla.

Luciana

Ya sé que en casa del conde
comen siempre á la francesa.

Don Rodrigo

Tantas instancias me ha hecho,
que aceptar ha sido fuerza
su convite; y por mi vida
que es una triste fineza
hacer esperar á un hombre
tres horas ó tres y media
para comer una sopa
muchas veces no tan buena
como la suya. Y en tanto
que el momento ansiado llega
qué se hace en el mes de agosto
el cuitado á quien obsequian
de este modo? Adonde vá?
En todas partes molesta.
Aquí están comiendo, y sienten
que un estraño los sorprenda,
bien porque entonces les falta
la libertad que quisieran
para hablar de sus negocios,
bien porque no les convenga
que se entere de si comen
faisanes ó berengenas,
de si hay ó no pulcritud
en mantel y servilletas,
de si trinclian ó destrozan,
de si rezan ó no rezan.
Allí acude cuando todos
están durmiendo la siesta;
aquí no está el amo en casa;
allí no le abren la puerta;
si entra en un café, se aburre;
se achicharra si pasea.
Si se resuelve á tomar
un bocado á buena cuenta,
porque á traición le convidan
y no ha almorzado chuletas,
luego no tiene apetito;
y el Anfitrión que le observa
6 se pica imaginando
que su banquete desprecia,
ó el «vaya; anímese usted»
á cada plato renueva.
Si hasta declinar el sol
le dice al hambre: paciencia!
desfallece, es ya cadáver
cuando á la mesa se sienta.—
Esto de comer las gentes
á unas horas tan diversas
es incómodo á quien vive
en la capital de Iberia.
Sepámoslo de una vez:
qué somos en esta tierra?
Españoles ó franceses?
Se come aquí, ó se merienda?
Cuál es mejor reglamento?
No se sabe cosa cierta.
Qué se entiende por buen tono?
Qué quiere decir franqueza?
En qué cátedra se aprende
la urbanidad verdadera?
Reside en la aristocracia,
ó bien en la clase media?
Cuáles los límites son
entre esta clase y aquella? —
Ya se ve, los madrileños
se han formado tal menestra
de costumbres nacionales
y costumbres estrangeras,
que aquí ya nadie se entiende
ni le conoce su abuela.

Luciana

No le falta á usted razón.

Don Rodrigo

Madrid al paso que lleva
será pronto una charada
si el cielo no lo remedia;
y el Edipo que la acierte
no ha de ser niño de teta. —
Pero hablemos de otra cosa,
ya que afable como bella
me otorga usted una gracia
que todo el pueblo me niega.

Luciana

La conversación de usted
es en estremo discreta,
y le aprecio demasiado
para que me prive de ella.

Don Rodrigo

Señorita...

Luciana

  Esos papeles...
Perdone usted que me atreva..

Don Rodrigo

Para usted los traigo. Un dúo
es este, admirable pieza,
y este otro una cabatina.

Luciana

Son de la ópera nueva?

Don Rodrigo

Sí señora. Es lo que usted
mas ha celebrado de ella,
y á ofrecerle me apresuro
ésta prueba harto pequeña
de mi amistad.

Nemesia

  (Amistad!)

Luciana

Mucho estimo la fineza.^—
Qué preciosa cabatina!
Qué dúo!... Música, letra;
todo es sublime.

Don Rodrigo

  No dudo
que mas sublimes parezcan
cuando les dén nueva vida
esos labios de sirena.

Luciana

Sirena? Pobre de mí!
Vaya; usted me lisonjea.

Nemesia

(Dale, dale por la solfa,
y perderá la chabeta. )

Luciana

Quien le oiga á usted y no á mí
me tendrá por muy maestra.

Don Rodrigo

Quizá no lo sea usted,
mas basta que yo lo crea;
y aunque parezca lisonja...

Luciana

Vaya, usted como se precia
de galante...

Don Rodrigo

  Sí; es verdad;
mas si mi labio exagera,
no es galantería, no:
es que la amistad me ciega.

Nemesia

( Qué amistad ni que embeleco?
Diga amor y no nos muela.)

Luciana

El tener yo por amigo
sugeto de tales prendas
me envanece. Crea usted
que nadie tanto le aprecia
como yo.

(Deja los papeles de música sobre una silla, y uno de ellos se cae al suelo.)

Don Rodrigo

  Mucho agradezco:
que un corazón donde reina
el amor puede aceptar
la pura inocente ofrenda
de mi amistoso cariño.—
Y cuándo, cuándo se estrecha
ese lazo venturoso?
Yo he visto la preferencia
que dá usted á don Torcuato,
y aunque veo que se empeña
don Ciríaco en que mi primo...

Luciana

Quiere usted darme una prueba
de su amistad?

Don Rodrigo

  Señorita!
Lo duda usted? Qué no hiciera
por complacer...

Luciana

  Pues le ruego
que jamás á hablarme vuelva
de mi boda y mis amantes.
Qué porfiada contienda!
Uno en mi padre se apoya;
otro me hostiga y se queja
alegando... Santo Dios!
Voy á perder la cabeza.
No sé si amo ó si aborrezco,
ni qué pensar, ni qué senda
debo seguir, porque todas
me parece que me llevan

ai precipicio; y no obstante...
Basta. Déjenme siquiera
respirar. No hace tres años
que jugaba á las. muñecas,
y ya entre dos aspirantes
fluctúa mi inesperiencia.
Qué angustia! No puedo mas.—
Hablemos de otras materias...
De música por ejemplo.
Ese dúo me enagena.
Vamos á ensayarle ahora?

Don Rodrigo

Disimule usted. Me pesa
en el alma el.no poder...
Ya sabe usted que me esperan...

Luciana

Ah! Sí. Bien: lo estudiaremos
mas tarde.

Don Rodrigo

  Cuando usted quiera. —
Se entiende, si no se pica
don Torcuato.

Nemesia

  Si se cuelga
de rabia, tanto mejor.

Don Rodrigo

Este miramiento es deuda
de mi amistad. Yo no debo
despertar en él sospechas
que perturben el reposo
y la dicha comprometan
de Luciana.

Nemesia

  Y quién ha dicho?...

Don Rodrigo

(Se levanta.) Si usted me dá su licencia

Luciana

(Qué complaciente! Qué amable!...)
Dará usted luego una vuelta
por aquí?

Don Rodrigo

  Sí, cara amiga.
(Mi corazón lo desea.)
Estoy á los pies de usted,

Luciana

Abur.

Nemesia

  (Muerto está por ella.)

ESCENA III

(?:b uiibjjm biíú í> f>. LUCIANA. NEMESIA. ?iíi; » p:V}R(vi >n y v)

Nemesia

Hay hombre mas ohsequioso Uff » i? X i J 4
que don Rodrigo? Este sí, k\ 00;
este sí que es todo un hombre; i o
y te haría muy feliz. ”P.

Luciana

\Se levanta.) Bien pudiera ser, Nemesia;
pero si él no piensa en raí...

Nemesia

No? Simplona 1 Yo jurára. r, b
que por tí se muere...

Luciana

  b;. Chit!...;jj; «
De veras? En qué te fundas?,;

Nemesia

Yo tengo buena nariz;; b r:
y tantos obsequios.... b

Luciana

  . Pero... bu
Acaso te ha dicho á tí
que me ama?, b «

Nemesia

  No me* lo ha dicho;
mas no dudo que algún íin
se propone... Esa amistad
puede muy bien encubrir
otra pasión mas ardiente.
Acaso con ese ardid...

Luciana

No pudiera declararse
si es cierto que me ama? i; i iu.j

Nemesia

  ,: Sí;!of> di i
pero tal vez su temor... v í il: j » t w A f

Luciana

Sería un temor pueril. ¡b i H. i:;:
Presumes tú que por eso
cuando en la amorosa lid
pudiera triunfar... Nemesia,
enamorarse y sufrir,
y callar no se acostumbra
en este siglo. El mas ruin
de los hombres ya se tiene ji i.
por muy capaz de rendir i.■ i (;íí
á la dama mas hermosa.

Nemesia

Sí, Luciana; será así;
pero un hombre de treinta años
que su sangre siente hervir
no es amigo, y solo amigo
de una muchacha gentil
con un cuerpo delicioso
y un rostro de serafín.

Luciana

Si me amase como dices
no podria consentir
dos rivales. Para cuándo
quieres que reserve, di,
el declararme su amor,
si, viendo que está en un tris
el dar á otro mi mano
se lo guarda para sí?
No; tú te engañas. Su afecto
no ha traspasado el confín
de la amistad. Cuando supo
que estaha su primo aquí
vino un dia á visitarle...
sin ningún designio hostil;
ya ves, no me conocia...
Siempre apasionada fui
de la música. Vió el piano
y un aria sobre el atril.
Me rogó que la cantase:
á sus ruegos accedí.
Él canta también y toca
con perfección el violin.
Con tan plausible motivo
dió don Rodrigo en venir. —
Él no es músico de aquellos,
como hay en la córte mil,
que abrir no saben la boca
si no hablan del do, re, mi.
Su conversación es grata;
por lo que puedo advertir
no le disgusta la mia...
Simpatizamos en íin:
mas simpatía y amor
no se deben confundir,
porque el alma...,x>

Nemesia

  Lucianita,
mi ingenio es poco sutil
para entrar en argumentos;
mas no ves lo que yo vi,
porque estás encaprichada
en favor del malandrín
de don Torcuato.

Luciana

  Y ahora
me quieres reconvenir
por eso cuando tú misma?...

Nemesia

Cuando mi auxilio le di
parecía un corderito
que salía del redil,
mas se ha convertido luego
en uraíío javalí.

Luciana

Su genio ine desespera.

Nemesia

Es capaz de consumir...
Ah! Qué polilla!

Luciana

  Es verdad;
pero ya le he dado el sí,
y no "me atrevo...

Nemesia

Pues bien;
yo que soy mas varonil
le daré carta de pago.

Luciana

No, no puedo consentir
tal ultraje. En qué me ofende?

Nemesia

Ahí es un grano de anís!
Tiene celos de su sombra:
nunca cesa de gruñir;
espiando siempre!... Ese hombre
no es amante: es aguacil.

Luciana

Nemesia, el amor!...

Nemesia

  . El suyo
no es amor, que es frenesí.

Luciana

Me llamará inconsecuente,
coqueta!...

Nemesia

  Y le has de sufrir
por temor?... Qué no te pone
como hoja de peregil
todos los dias?

Luciana

  Nemesia,
qué desdichada nací!

Nemesia

Si tú te casas con él,
gran Dios, qué guerra civil!

Luciana

Y acaso con don Saturio
no seré mas infel'rz?

Nemesia

Ni con uno ni con otro;
que mientras dure tu abril
no te han de faltar amantes.

Luciana

en tanto cómo salir
de este pantano? Si al menos...

Nemesia

Quién asoma por allí?—
Don Torcíalo, Mala bomba!...
Lo que él tardará en reñir!
Mire usted qué cara trae.
Así pintan a Cain.

ESCENA IV

(LUCIANA, DON TORCUATO, NEMESIA.)

Don Torcuato

Siento interrumpir á ustedes.
Si mi presencia incomoda!...

Luciana

Qpe dice usted? No señor.

Don Torcuato

Ño me gusta estar de sobra
en ninguna parte.

Luciana

  Pero...

Don Torcuato

Lo cierto es que ustedes cortan
su conversación al verme.

Luciana

El no hacerlo fuera poca
cortesía.

Don Torcuato

  Mas amor,
y no tantas ceremonias
quisieva yo. — De qué nacen
las miradas desdeñosas,
que Nemesia me fulmina?

Nemesia

Siempre hemos de estar de gorja?

Luciana

Esa es aprensión de usted.

Don Torcuato

Aprensión! Y la zozobra
que advierto en ese semblante?
Niéguemc usted...

Nemesia

  Esa es otra!
Hoy viene usted muy fiscal.

Luciana

Nemesia!...

Nemesia

  Si alguna mosca
fuera de aquí le ha picado,
no lo paguemos nosotras.

Don Torcuato

Si usted me hiciera la gracia
de dejarme hablar á solas
con Luciana...

Nemesia

  No señor,
que no porque yo le oiga
pierde usted nada.

Luciana

  No obstante,
porque no diga...

Nemesia

  Hola, hola!
Echarme á mí! Sabe usted...

Don Torcuato

Yo no lo mando, señora,...
lo suplico! — mas ya veo
que cuando usted se alborota
por algo será.

Luciana

  Por Dios,
vete; no arme una camorra
por cosa que nada vale.

Nemesia

Ya me voy en paz y en gloria
de Dios; mas no porque usted,
señor mió, lo disponga,
sino porque así lo exige
mi señorita.

Don Torcuato

  En buen hora.

Nemesia

Y por no decirle á usted
con permiso de su novia
que me cansa, y me fastidia,
y me enfada, y me encocora.

ESCENA V

(LUCIANA, DON TORCUATO.)

Don Torcuato

Ya ve usted cómo me trata.
Sin duda esas alas toma
porque sabe ya que usted
me aborrece.

Luciana

  No hay tal cosa.
Sabe usted que siempre ha sido
parlanchina y regañona.

Don Torcuato

Y si antes me protegia,
por qué me detesta ahora?

Luciana

La suspicacia de usted
esa mudanza ocasiona.

Don Torcuato

Mi suspicacia! Y acaso
no tengo razón de sobra
en que fundar mis recelos?
No ha venido de Segovia
don Saturio á desposarse.
con usted? Es esto broma?

Luciana

Y acaso no sabe usted
que mi corazón le odia?

Don Torcuato

Pero vive en esta casa.

Luciana

Mi padre en ella le aloja.
Yo no tengo facultad
para enviarle á una fonda.
No hago poco en conseguir
que usted venga á todas horas
contra el gusto de mi padre.

Don Torcuato

Eso es en lengua española
decirme á mí que no vuelva.

Luciana

Hombre de Dios! — (Me sofoca.)
Quién dice tal ni lo piensa.

Don Torcuato

No es justo que usted se esponga
por mi causa...

Luciana

  Qué porfía!

Don Torcuato

A un disgusto...

Luciana

  Dale, bola!
el riesgo que puede haber
es lo que menos me importa.

Don Torcuato

Será así, pero...

Luciana

  Otro pero?

Don Torcuato

Cómo es con tanta sorna
permanece en esta casa
el segoviano? Lisonjas,
coqueterías de usted
sus esperanzas apoyan.

Luciana

Al contrario. No le miro,
no le hablo sin hacer mofa
de su merced.

Don Torcuato

  No lo creo;
pues ningún hombre soporta
que se mofen de él. Mil veces
tomado hubiera la posta...

Luciana

Y si él es tan majadero,
tan confiado, tan posma
como usted gruñón, sombrío,
caviloso,... ah! qué congoja!
tengo yo la culpa?

Don Torcuato

  Cielos!
Será posible... Mal baya, amen
mi carácter, mi... Perdona;
perdona, bien de mi vida.
La pasión que me devora...
No mas, no mas. Ese llanto
el corazón me destroza.
Serena tus bellos ojos.
Tu gracia de nuevo implora
este amante desdichado
que arrepentido se postra
a tus pies.

Luciana

  Eso es peor.
Alce usted... Aquí fué Troya
si mi padre... Ya no lloro:
ya mi pecho se alboroza...
(Triste de mí!) Vamos!...

Don Torcuato

  No.
No suelto tu mano hermosa
ni del suelo me levanto,
hasta que esa dulce boca
pronuncie el perdón que anhelo.

Luciana

Bien... Nunca fui rencorosa.
Le perdono á usted.

Don Torcuato

  No quieres
tutear á quien te adora?

Luciana

(Jesús! Jesús!) Bien, Torcuato.
Yo te perdono.

Don Torcuato

  Ah! Tú colmas
mi dicha.

Luciana

  Mas si otra vez
con sospechas injuriosas
me ofendes...

Don Torcuato

  Por esos ojos
que el corazón me aprisionan
te juro que de los celos
jamás la mortal ponzoña...
Qué papel es ese?

(Luciana recoje el papel de música que estaba en el suelo.)

Luciana

  Nada...

Don Torcuato

No me lo ocultes, traidora.

Luciana

Lo oculto yo?

Don Torcuato

  Algún billete
amoroso...

Luciana

  Escrito en solfa?
Mira.

Don Torcuato

  Dame.— Cavatina...
Pues malos lobos me coman
si no habia imaginado...

Luciana

Tú quieres volverme loca.

Don Torcuato

Pero esta música es nueva;
música que no se compra
en los almacenes... Quién
te la regaló? — Ya asoman
los colores á tu rostro.
Mi rival...

Luciana

  No. Te equivocas.
Su primo...

Don Torcuato

  Del mal el menos.
Mas sabiendo que me enojas
cuando cantas...

Luciana

  No es estraíío.
Si fuese ya prima doma...

Don Torcuato

Antes porque cantas bien
no quiero que nadie te oiga.

Luciana

Ni aun este gusto inocente
me permites?

Don Torcuato

  Canta sola.
Luciana Si el maestro...

Don Torcuato

  Ponte mala.

Luciana

Si mi padre...

Don Torcuato

  Ponte ronca.

Luciana

Esto es demasiado ya.
Usted de amarme blasona,
y quiere imponerme el yugo
de esclavitud afrentosa?
Dios eterno! Qué reserva
para un marido quien obra
cual tirana siendo amante?
Si quien dice que me adora
de esta manera me trata,
qué haría, Virgen de Atocha,
si me aborreciese? Acaso
me ha comprado usté en Angola?
Si una se feria un vestido
ó lucir quiere una joya,
es delito; si tá la calle"
quiere salir, si se asoma
á la ventana, delito;
si calla, si habla, si toca,
si canta, si rie, en todo
es culpable, y nunca hay forma
de tenerle á usted contento. —
Yo soy mujer; no soy diosa.
No porque usted delirando
un mundo ideal se forja,
si Dios me hizo como soy
me he de convertir en otra.
Cuidado que no hay paciencia!...
Quiere usted que no se rompan
nuestras relaciones? Bien.
Deje de hacer la marmota;
acostúmbrese á nombrar
y á ver como son las cosas;
no llame á las cavatinas
epístolas amatorias,
y empiece á amarme una vez
como se ama á las personas.

Don Torcuato

Ah cruel! Si el dardo agudo
que el corazón me destroza...

Luciana

Oh!... No mas esclamaciones.
Ya tengo como una bomba
la cabeza. Por piedad
Vtáyase usted, que va es hora
de que despierte mi padre.

Don Torcuato

Eso mas? Usted me arroja
de su casa!

Luciana

  Nada de eso.

Don Torcuato

Este es el premio que logra
mi pasión!

Luciana

  Hombre, ó demonio!...

Don Torcuato

Siempre ha quebrado la soga
por lo mas delgado. Así
se desprecia, se baldona,
se asesina á un hombre!... Vuelve,
vuelve la espalda. Hazte sorda
á mis clamores... Me voy,
rae voy porque ya me ahoga
el despecho; mas te juro
que te ha de quedar memoria

Don Torcuato

Adiós, perjura!

Luciana

Dónde va usted? A la alcoba
de mi padre?

Don Torcuato

  Por no verte
me iría á las Californias.

ESCENA VI

(LUCIANA.)

Luciana

Y yo he querido tá ese hombre!
Y mi ventura se inmola!...
Ah! No. Primero casarme
con don Saturio... Estoy loca?
Yo dar mi mano á ese necio
que solo porque cá su costa
me río... Triste de mí!
Nunca he pensado ser monja;
y no hay un ser racional
que me quiera para esposa!

ESCENA VII

(LUCIANA, DON SATURIO.)

Don Saturio

Oh Luciana encantadora!
Qué haces tan sólita aquí?
Sin duda pensando en mí...

Luciana

(Esto me faltaba ahora.)

Don Saturio

Déjate de esos desvelos;
y pues sabes mi pasión
no hiera tu corazón
el cuchillo de los celos.

Luciana

Celos!

Don Saturio

  Sí, mi prenda, sí.

Luciana

No, mi prenda, no.

Don Saturio

  Mejor.

Luciana

Celos suponen amor;
y no hay lal amor en mí.

Don Saturio

Pues! No el amor de una bestia,
furioso, desordenado,
sino un amor cimentado
en la cándida modestia:
amor puro, virginal,
que sin celos ni litigios
guarda todos sus prodigios
para el lazo conyugal.

Luciana

Le digo á usted que es un sueño...

Don Saturio

Sueño! Tú me hablas de chanza.
No ha de darme coníianza
ese semblante halagüeño?

Luciana

(Se esfuerza en vano á ponerse seria»)
Halagüeño? (Yo me río
y lo echo á perder.)

Don Saturio

  Oh cara!
Tu sonrisa me declara
que ese corazón es mió.

Luciana

Ni lo ha sido, ni lo es,
ni lo será.

Don Saturio

  Qué mentira!

Luciana

Me irrita usted.

Don Saturio

  Oh! Tu ira
durará poco. — Lo ves? (Serie Luciana.)
El iracundo entrecejo
sienta mal á una mujer.
Si te quieres convencer
ensáyalo en el espejo:
y al contrario la hermosura
adquiere mayor encanto
si la acompaña algún tanto
de esa amorosa dulzura.

Luciana

(Este hombre es incorregible.)

Don Saturio

Ni así... un poco de desden
á que tú me quieras bien
me parece incompatible.

Luciana

(Muy airada.)
Oh! No sabe usted que en vano
con su pretensión rae ostiga?
Será fuerza que lo diga
con un puñal en la mano?

Don Saturio

(Riéndose.) De veras? Con qué donair
se está Ungiendo severa!
Pues no diria cualquiera
que rae está haciendo un desaire?

Luciana

Se rie usted!

Don Saturio

  No te asombres.
Quien te conoce y te ve...
Vamos; contigo seré
el mas feliz de los hombres.
(Luciana va ci retirarse y la detiene.) Eh! No te vayas tan pronto.
Eso es hacer el papel
muy á lo vivo, cruel I

Luciana

Usted sí que hace el de tonto.

Don Saturio

Yo? Pues si aplaudo y admiro
ese envidiable gracejo...

Luciana

Déjeme usted...

Don Saturio

  No te dejo.

Luciana

Basta, bien; no me retiro,
pero suelte usted la mano.
(Quiero llevarle el humor;
que si le irrito es peor,
y mi padre... Ay Dios! En vano...)

Don Saturio

Suelto y callo, pues ya veo
que á fuer de casta doncella
me guardas tu mano bella
para el altar de Himeneo.
Allí gozosos los dos.
Oh inmensa felicidad! —
Tú serás íiel: no es verdad?

Luciana

Seré... lo que quiera Dios.

Don Saturio

Bien! Si yo de tí me íio,
á qué jurarme tu fé?
Oh! Nunca te celaré.
Tú en tu cuarto: yo en el mió.
Celos? Dov á Bel cebú
una pasión tan villana.
Soy yo mucho hombre, Luciana,
para que me engañes tú.
Acaso por ser mas cautos
ganan mas esos maridos
impermeables, cosidos
eternamente á los autos?
No; yo te haré la justicia
que de tí también exijo.
Paz octaviana. — Y un hijo
cada año. Oh gloria! Oh delicia! —
Criarlos es mucha brega;
mas yo á todo me convengo.
No te aflijas, que ya tengo
encargada una pasiega.

Don Ciriaco

(Dentro.) Luciana! Dónde. te escondes?
Luciana!

Luciana

  Aquí estoy, papá.

ESCENA VIII

(DON CIRIACO, LUCIANA, DON SATURIO.)

Don Ciriaco

Por mas gritos que uno da...

[En mangas de camisa y con el pañuelo del cuello en la mano. El ador que ejecute este papel marcará con la acción las ideas que sus versos en¬ cierran, siempre gue esto le sea posible. Por no mul¬ tiplicar notas, dejamos á su elección la mayor parte de los gestos y actitudes que haya de emplear ai efecto.)

Luciana

Pero...

Don Ciriaco

  Por qué no respondes? —
Vaya; pónme la corbata,
que es mi mayor embarazo.
Jamás supe hacer un lazo.
(Luciana prepara el pañuelo para ponérselo á su padre.) Oh yerno! De qué se trata?

Don Saturio

Recíproco amor proyecta
nuestra conyugal veutura.

Don Ciriaco

Lo celebro/

Don Saturio

  Mi futura
quiere ser plusquam perfecta.

Don Ciriaco

( Se sienta en un sillón.)
No he tenido yo por cierto
tan buen rato. Oh qué sudores!
He soñado mil horrores.
Santo Dios! Si no despierto...
Aunque ha de moverte á risa
contártelo todo quiero. —
Qué haces? Levanta primero
el cuello de la camisa.—
Ya cansados y mollinos
de enredos y protocolos
echan á rodar los bolos
los belgas y sus vecinos.
Rompiendo por fin la valla
que trazó la conferencia,
la una y la otra potencia
se aprestan á la batalla.
El ejército prusiano
equipado á la ligera
atraviesa la frontera
por dar un golpe de mano.
El campo se ordena así.
( Inclina todo el cuerpo, primero á la izquierda, lueg
á la derecha, y después al frente.)
A la izquierda los de Holanda;
los belgas á la otra banda,
y los prusianos allí.

Luciana

Todavía le está poniendo el pañuelo.)
Qué inquietud! Esté usted quedo
si he de poner la corbata.

Don Ciriaco

Date prisa. — Vamos, ata...
Está ya?... Bien. Ah! Qué miedo!
(Se levanta y bracea y gesticula sin cesar.) Por el frente y por la espalda
ya canta su triunfo el belga;
pero el holandés no huelga
y rompe un dique al Escalda.
Quien se atasca; quien se anega;
allá un caballo galopa;
allá nadando la tropa
al opuesto margen llega.
Zis, zis, zas los escuadrones
por donde agua no corria;
pum, pum, puní la infantería;
pom, porrom, pom los cañones.
Ay! Ay! clama el moribundo.
A ellos, á ellos repetía
el vencedor... Parecía
que se desplomaba el mundo. —
Viene hacia mí un granadero,
hombre de seis pies, atroz,
gran bigote, horrenda voz...
Parecía un Cáncer vero.
Corría; volaba yo:
me agarra al volver un cerro;
(Ase del cuello á don Saturio.) esclama: ríndete, perro...
y el susto me despertó.

Don Saturio

Pero mi cuello inocente,
que no es belga, ni holandés...

Don Ciriaco

No me olvido yo en un mes
.del granadero insolente.
Fatal ha sido mi siesta.

Don Saturio

Oh! Pues yo bien he roncado.

Don Ciriaco

(A Luciana.) Oyes... También he soñado
que don Torcuato me apesta.

Luciana

Y yo qué culpa?...

Don Ciriaco

Ese mozo
nunca ha sido de mi gusto.
Tan uraño, tan adusto...

Luciana

Pero...

Don Ciriaco

  Hablemos sin rebozo.
Yo sé que te ama.

Don Saturio

  Qué escucho!

Don Ciriaco

(A don Saturio.)
Como tres y dos son cinco.
La mira con tal ahinco...

Don Saturio

De veras? Me alegra mucho.

Don Ciriaco

Bien por Dios! Conque tú...

Don Saturio

  En vano
pretende usted que me enfade,
pues me gusta á mí, que agrade
á todo el género humano.

Don Ciriaco

Ya, pero si ella...

Luciana

  Papá...

Don Ciriaco

Le corresponde...

Don Saturio

  Qué error!
Verdad (pie no?

Luciana

  No señor.

Don Saturio

Ya lo oye usted.

Don Ciriaco

  Pero...

Don Saturio

  Ba!

Don Ciriaco

Ello es que él la solicita;
y, favorecido ó no,
un rival...

Don Saturio

  Dale! Si yo...

Don Ciriaco

Es incómoda visita.
Hacerle un dasaire siento,
mas porque historias no haya
será fuerza que se vaya...

Don Saturio

No se irá: no lo consiento.
Dónde hay cosa mas insulsa
que un amante sin rival?
Puedo yo tomar á mal
que él se esponga á una repulsa
Luciana me adora; sí.
Me lo juraba no há mucho;
y semejante avechucho
íne ha de dar celos á mí?

Don Ciriaco

Bien, hombre: no te alborotes.

Don Saturio

Vengo yo de algún establo!
Vaya! Darle al pobre diablo
con la puerta en los bigotes!

Luciana

No es del caso esa porlia.
Ya se fué con mil y mas
para no volver jamás.

Don Ciriaco

Eso es loque yo quería.

Don Saturio

Cómo! Le habrás maltratado
  i
solo por guardarme fé.

Luciana

Lo que le he dicho no sé,
mas su genio...

Don Saturio

  Ay desdichado!
Despedirle así!

Luciana

  No tal.
Yo...

Don Saturio

  Qué crueldad! Dónde estamos?
Y él que es tan sensible... Vamos;
se va á tirar al Canal.

Don Ciriaco

No será tan insensato.

Don Saturio

Olí! como él dé en un capricho...
Señor! Para haberle dicho:
«Perdone usted, don Torcuato.
Me honra usted con ser mi amante,
pero estoy comprometida.
Otro es dueño de mi vida...»
O así... cosa semejante.
«Sin embargo, hasta la muerte
téngame usted por su amiga,
que la gratitud me obliga
á proceder de esta suerte.» —
Pero iracunda y cruel
plantarle en la calle... Eh! Quita! —
Mira: pónle una esquelita
y discúlpate con él.

Don Ciriaco

Hombre! Hombre!

Luciana

  Usted merecía
que yo le diera ese gusto.

Don Saturio

Pero te parece justo?...

Luciana

Oh qué cansada porlia!

Don Saturio

Con justa razón dirá
que le han tendido una red
para...

Luciana

  Permítame usted
que me retire, papá.

ESCENA IX

(DON CIRIACO, DON SATURIO.)

Don Saturio

Lo está usted viendo? Se pica
porque censuro el mal trato
que le ha dado á don Torcuato.
Qué pasión la de esa chica!

Don Ciriaco

Bien: tú has de ser su marido,
y pues á todo se allana,.
tu amor;... pero esta mañana...

Don Saturio

Qué?

Don Ciriaco

  Se hablaron al oido.

Don Saturio

Y qué?

Don Ciriaco

  Con mucha frecuencia
viene á casa ese mancebo.

Don Saturio

Y qué?

Don Ciriaco

  Ocultarte no debo
que él tiene buena presencia.

Don Saturio

Vamos; y qué?

Don Ciriaco

  Nada sé
de positivo. No obstante,
quitándolo de delante...

Don Saturio

Ah! qué pobre hombre es usté!

Don Ciriaco

Ya.

Don Saturio

Solo por la inania
en que usted sin causa ha dado,
yo le enviaré un recado,
ya que ella no se lo envía.

Don Ciriaco

Bien, hombre! Yo, sí advertí...

Don Saturio

Sé lo que vale mi bella.

Don Ciriaco

No dudo...

Don Saturio

  Respondo de ella;...
y sobre todo de mí. ( Mira su reloj.)
Pero son las seis y media,
y tengo mucho que hacer.
í)on Ciríaco, hasta mas ver. —
Hoy se estrena mi comedia...

Don Ciriaco

Saldremos juntos los dos.
Yo he de hacer una visita...

Don Saturio

Bien.

Don Ciriaco

Me pondré la levita...

(La toma de sobre una silla y se la pone.)

Don Saturio

Despáchese usted por Dios.

Don Ciriaco

Salió en el ensayo bien?

Don Saturio

Sí tal: á pedir de boca.

Don Ciriaco

Bravo!

Don Saturio

  La dama está loca.

Don Ciriaco

Oigan!

Don Saturio

  Y el barba también.

Don Ciriaco

Di á los actores...

Don Saturio

  Qué flema!

Don Ciriaco

Que no accionen demasiado.
Jesús! Salgo mareado,
cuando dánen esa tema.

Don Saturio

Oh! Sí. Y usted que es tan parco...

Don Ciriaco

Bueno es que tú les recuerdes...
( Acompaña con la acción todas las palabras de cslos
versos y de los otros dos que mas adelante están de
letra cursiva.)
Entre dos álamos verdes
que juntos forman un arco...
Asimismo como soy
(Vendo á tomar el sombrero.) Ciríaco, representaba
cierto actor que fastidiaba...

Don Saturio

Ya no hay paciencia... Me voy.

ESCENA X

Don Ciriaco

Cuidado que era trabajo
el ver... Ahora entra el busilis.—
Por no despertar á Filis
pasa silencioso el Tajo.
(Viendo que está solo.) Calla! Se ha ido? Me alegro!
Qué desatención! Qué audacia!
Oh! Como él dé en esa gracia,
pronto se queda sin suegro.

[Vuelve con el sombrero puesto. y no advier¬ te que se ha ido don Saturio.)

Don Torcuato

  SEGUNDO
  —*-> -3X5. «£>«- e~*—

Acto segundo

ESCENA PRIMERA

(NEMESIA.)

Nemesia

Señorita!... Hace un instante
que ía dejé en el balcón.
Se habrá ido? — Señorita!...
Dicho y hecho: se marchó.
Cómo ha sabido guardarme
las vueltas! —Válgame Dios!
Mi autoridad se atropella.
Mucho declinando vov.
Se emancipa don Ciriaco,
y ya va dando en la ílor
de imitarle Lucianita.
La casa está en rebelión.
Plantarme de esta manera!
Dejarme sola! Qué horror!
Á toda una ama de llaves,
á una mujer de mi pro...
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer á hoy.
Un tiempo me obedecia
como la oveja al pastor,
mas ¡ay! ya va conociendo
que tiene uso de razón.
Ya aspira á romper el yugo
que quiero imponerla yo,
y una vez con dulce (lecha
herido su corazón,
despreciara mis consejos
por seguir los del amor. —
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer á hoy.
Tantos años sometido
á mi alta jurisdicción,
nada hacia don Ciríaco
sin permitírselo yo.
Como el cuitado ño tiene
todo lo de Salomón,
se esforzaba mi talento
á discurrir por los dos;
v ahora en la misma casa
que entronizada me vió,
ultrajada, indefinida
no tengo voto ni voz. —
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer á hoy.
De dónde viene mi mengua?
Será que el tiempo veloz
las llores de mi hermosura
en abrojos convirtió? —
Y es mas joven por ventura
ese bendito varón?
Se adelanta mas que el suyo
mi desdichado reloj?
Ay triste de mí! Yo creo
que se han parado los dos.
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer á hoy.

ESCENA II

(DON RODRIGO, NEMESIA.)

(Rodrigo.- (No la veo.) — Cómo así tan sola? — Se ha levantado mi primo?)

Nemesia

  Y aun se ha marchado.

Don Rodrigo

También don Ciríaco?

Nemesia

  Sí.

Don Rodrigo

Bien.

Nemesia

  No hay mas que preguntar?

Don Rodrigo

Ah! Sí... Lucianita bella...

Nemesia

Si está usted muerto por ella
qué vale disimular?

Don Rodrigo

io...

Nemesia

  Sí, sí: estoy en mis trece.

Don Rodrigo

Me hará usted creer, señora,
que mi corazón la adora;
y esto...

Nemesia

Qué! No lo merece?
Don Rodrigo, don Rodrigo!
Ya de la infancia salí.
La que se me escape á mí...
Rodrigo: Solo en calidad de amigo...

Nemesia

Oh! Ya es esto inaguantable.
Deje usted ese estribillo,
que ha de darme un tabardillo
con su amistad perdurable.
Eh! Fíese usted de mí.
Hable usted. Según las trazas
si usted lleva calabazas,
que me las claven aquí.
(Con el dedo en la frente.) La que mata usted de amores
y le cautiva y le abrasa
está ahí al lado, en la casa
de su amiguita Dolores.
La llamaré...

Don Rodrigo

  Nada de eso.
No la quiero incomodar.

Nemesia

Yo sé que se ha de alegrar.

Don Rodrigo

Oh! No. Sería un esceso...

Nemesia

Pero, señor, yo pregunto:
qué temor?...

Don Rodrigo

  La envidia muerde...

Nemesia

Bien, bien. Usted se lo pierde.
No se hable mas del asunto.

Don Rodrigo

(Su curiosidad castigo.)

Nemesia

(Sin duda en mí no confia,
y es inútil mi porfía.
Yaya, que el tal don Rodrigo...
parece que en el complot
se propone entrar también
para destronarme!)

Don Rodrigo

(lia tomado un libro.)
  Bien:
una novela de Scot. (Se sienta.)

Nemesia

Ya usted á leer?

Don Rodrigo

  Sí señora.

Nemesia

(Ya tus intenciones veo.)
fNo sale usted á paseo?
Las siete y media. Ya es hora.

Don Rodrigo

La incomodo á usted?

Nemesia

  No tal.
Cómo es posible que á mí?...
Pero estrado mucho...

Don Rodrigo

  Aquí
corre un fresco celestial.

Nemesia

El Prado estará mejor;
y ahora que el sol no molesta...

Don Rodrigo

Prado; v en dia de fiesta!
No lo nombre usted. Qué horror!
Quién tal gentío tolera,
tanto polvo y confusión,
tanto y tan rudo apretón,
tanta cara dominguera?
Dios nos libre. En esta silla
prefiero esperar leyendo
a mi primo, sin estruendo,
sin polvo...

Nemesia

  Al primo! Esa es grilla.

Don Rodrigo

Cómo!...

Nemesia

  Acaso yo me mamo
el dedo? A mi señorita
espera usted. Ya me irrita...

Don Rodrigo

Bien, si usted se empeña...

Nemesia

  El amo.

ESCENA III

(DON RODRIGO, DON CIRIACO, NEMESIA, DON CIRIACO, DON RODRIGO.)

Don Rodrigo

( Deja el libro y se levanta.)
  Señor
don Ciríaco!

Don Ciriaco

  Cómo va!

Don Rodrigo

Perfectamente. Y usted?
Bueno?

Don Ciriaco

  Sí; no hay novedad.
Solito aquí con Nemesia!
La quiere usted cortejar?

Don Rodrigo

Leyendo estaba...

Don Ciriaco

  Ya veo
que fuera mucha bondad
á una mujer de sus años
hacer la corte.

Don Rodrigo

  No tal.
Nemesia...

Don Ciriaco

  No está la pobre
para esas empresas ya.

Nemesia

Mire usted quien se lo dice!
Un inútil carcamal...

Don Ciriaco

Allá nos vamos los dos.

Nemesia

Usted tiene mas edad
que yo.

Don Ciriaco

  Cierto; pero al cabo
dos ó tres años de mas
ó de menos...

Nemesia

  Al señor
poco le debe importar
nuestra fecha.

Don Ciriaco

  Ya es antigua.

Nemesia

Es falta de urbanidad...

Don Ciriaco

Yo me acuerdo, y tú también,
del terremoto de Oran.

Nemesia

Se engaña usted.

Don Ciriaco

  No por cierto.

Nemesia

Usted me quiere insultar.

Don Ciriaco

No, mujer. Yo no te agravio
por decirte la verdad.

Don Rodrigo

Don Ciríaco se chancea.
No lo tome usted á mal.

Nemesia

Yo no gusto de esas chanzas.

Don Ciriaco

Eh!...

Nemesia

  No me haga usted hablar,
porque diré atrocidades.

Don Rodrigo

Vamos, vamos; haya paz.
Qué diablos!... El tiempo vuela
sin volver la cara atrás...
Oh! Y lo que es esta señora,
seamos justos, está
fresca y ágil todavía.

Nemesia

Mil gracias. (Es muy galan,
muy cortesano: eso sí.)

Don Rodrigo

Yo no sé los que tendrá,
pero apenas representa
cuarenta años.

Don Ciriaco

  Tiene mas.

Nemesia

Oh qué hombre! 1

Don Ciriaco

  Yo diré á usted.
Treinta y tres del siglo actual.
Ella nació...

Nemesia

  Se prepara (Interrumpiéndole
el baño?

Don Ciriaco

  Sí.

Nemesia

  (De alquitrán
había de ser.)

Don Ciriaco

  Cincuenta,
cincuenta y cuatro... Cabal.
Cincuenta y cuatro ha cumplido
la víspera "de San Juan.

Nemesia

Oh!... (Cuando le pille á solas
bien me las has de pagar.)

ESCENA IV

(DON CIRIACO, DON RODRIGO.)

Don Ciriaco

Que nunca quieran ser viejas
las mujeres! Fuerte afan!...

Don Rodrigo

Eh! Qué importa?...

Don Ciriaco

  Sabe usted
que hace un calor infernal?
Hoy el termómetro sube
á treinta grados y mas.
Usted no pasea?

Don Rodrigo

  No.
Espero á mi primo...

Don Ciriaco

  Ya.
Bien hecho. Pues yo que vengo
desde la calle Imperial...
Ya se vé, las pretensiones
de mi hermano Baltasar
el brigadier... Santo Dios!
Me tiene hecho un azacan.
Ya sabe usted que pretende
el gobierno militar
de...

Don Rodrigo

Sí señor. (Dios me asista. )

Don Ciriaco

Y el grado de mariscal
de campo. — Como él no puede
sin real licencia mudar
de domicilio, y las cartas
tardan una eternidad,
me ha endosado la incumbencia
de andar de aquí para allá,
á Palacio, al ministerio,
á la inspección general...
Por íin no va mal la cosa.
Ello sí, me hacen sudar,
pero creo que el gobierno
para mi hermano será.

Don Rodrigo

Lo celebraré iníinito.

Don Ciriaco

Ahora acabo de entregar
al ministro de la Guerra
el último memorial.

Don Rodrigo

Me alegro.

Don Ciriaco

  Como yo escribo
con tanta velocidad,
lo puse en cuatro minutos.
Dice así: «Don Baltasar
Villalonga, brigadier...
et certera. Con la mas
profunda veneración
a vuestra real Magestad
dice: que habiendo obtenido
por gracia particular
el empleo de cadete
á los veinte años de edad,
pasó como abanderado
al reino de Portugal
año de mil setecientos...

[Como maquinalmente figura escribir en el pecho de don Rodrigo lo que va relatando.)

Don Rodrigo

Don Ciríaco, por piedad...

Don Ciriaco

Aquí traslado su hoja
de servicios de pé á pá. —
»En atención á lo espuesto,
á su mucha antigüedad
y á sus honrosas heridas...

Don Rodrigo

(Ilav! También las va á copiar
en mi pecho.)

Don Ciriaco

  »Y al atraso
que esperimentando está
en su carrera...

Don Rodrigo

  (Yo muero.)

Don Ciriaco

»Á vuestra real Magestad
humildemente suplica...

Don Rodrigo

Ya, ya infiero lo demás.

Don Ciriaco

»Le nombre gobernador
del castillo y la ciudad
de...

ESCENA V

(DON CIRIACO, DON RODRIGO, NEMESIA.)

Nemesia

  Señor...

Don Ciriaco

  Qué hay?

Don Rodrigo

  (Respiremos.

Nemesia

Ya está el baño.

Don Ciriaco

  Vov allá.

Don Rodrigo

(Gracias al cielo!...)

ESCENA VI

(DON CIRIACO, DON RODRIGO.)

Don Ciriaco

( Volviendo á la acción de antes.)
  » Vacante
por muerte de don Beltran...

Don Rodrigo

(Ah verdugo!)

Don Ciriaco

  El apellido
no recuerdo. Voto va!...
«Domínguez. Gracia que espera
de la notoria bondad
de tan amado monarca,
cuya... et cestera. Alcaráz
siete de agosto de mil
ochocientos...

Don Rodrigo

  Está ya?

Don Ciriaco

«Treinta y tres.»

Don Rodrigo

  Oh! Ni aun la fecha
me quiere usted perdonar?

Don Ciriaco

Ya he concluido.

Don Rodrigo

  Me alegro.

(Toma tierra del suelo y se la echa sobre el pecho.)

Don Ciriaco

El rey lo recibirá...
Qué hace usted?

Don Rodrigo

  Estoy echando
arenilla al memorial.

Don Ciriaco

(Riéndose.) Vaya, que este don Rodrigo
es gracioso si los hay. —
Mucho tarda don Saíurio,
y bien pudiera...

Don Rodrigo

  Él vendrá.

Don Ciriaco

Le haría á usted compañía,
pero tengo que tomar
el baño...

Don Rodrigo

  Sí; vaya usted.
No permite mi amistad
que se incomode...

Don Ciriaco

  Luciana
ha pasado á visitar
ásu amiga. Quiere usted
que mande á llamarla? Juan!...

Don Rodrigo

No. Para qué? Yo no soy
de cumplimiento.

Don Ciriaco

(Se acerca mucho á don Rodrigo.)
  Qué tal?
No es buena boda?

Don Rodrigo

  En efecto...

Don Ciriaco

El buen don Saturio está
muy contento de su novia.

Don Rodrigo

No sería racional
si no lo estuviera.

Don Ciriaco

(Asiendo una punía del pañuelo del cuello de
don Rodrigo y moviéndola en todas direcciones has¬
ta que desata el nudo.)
  Yo,...
hablemos con claridad,
conozco queá la muchacha,
como dice aquel refrán,
no la ha entrado por el ojo
derecho; y á la verdad
no lo estraño, don Rodrigo,
porque es tan original
ese hombre, tan petulante...
Usted me ha de perdonar.
Siendo su primo no es justo...
Cierto es que su probidad,
su ilustre cuna, sus prendas
deben hacer olvidar
sus defectos... Ay amigo!

(Va á atarse el pañuelo don Rodrigo y le toma la mano)

Don Ciriaco

Mi ternura paternal...

Don Rodrigo

(Paciencia.)

Don Ciriaco

  Solo desea
labrar la felicidad
de Luciana.

Don Rodrigo

  No lo dudo.

Don Ciriaco

Hay de por medio un galau
que la pretende.

Don Rodrigo

  Ya sé:
don Torcuato.

Don Ciriaco

(Sobando á don Rodrigo le va quitando uno
por uno los botones del chaleco.)
  Y qué tenaz
es el hombre! Conociendo
que prefiero á su rival,
no desiste...

Don Rodrigo

  Desistir?
Yo sé de cuanto es capaz
un hombre cuando se empeña
en moler y dislocar
al prójimo.

Don Ciriaco

  Lucianita
le ha tenido voluntad;
pero, sea que aquel genio
caviloso y suspicaz
ya la fastidie, ó que al fin
mi paterna autoridad
haya vencido...

Don Rodrigo

  Pero, hombre...
Si yo no me he de bañar...

Don Ciriaco

(Sin darse por entendido.)
Yo quisiera, porque soy
muy amante de la paz,
poder conciliar su gusto
con el mió.

Don Rodrigo

  Es natural.

Don Ciriaco

Mas los jóvenes del dia...
Échese usted á buscar
un yerno donde hay tan pocos
que al lazo matrimonial
(Acabando de desabrocharle.) no tengan antipatía.

Don Rodrigo

(Con fervor.) Ah! No señor. La beldad
de Lucianita, su gracia
y aquel genio angelical
tanta ventura prometen
*á quien la lleve al altar,
que el hombre mas enemigo
de la coyunda nupcial
suspiraría...

Don Ciriaco

(Mirando su reloj.) Qué tarde!
El baño se va ó enfriar. —
Abur, abur. Hasta luego.

ESCENA VII

(DON RODRIGO.)

(Un criado trae luces y se retira.)

Don Rodrigo

Oh!... Llévele Barrabás.
Me está diciendo sandeces
una hora el animal;
me manotea; me pone
mas blando que un cordobán;
al fin logro meter baza;
me resuelvo á declarar
mi amor á su hija, y me vuelve
las espaldas! Voto a San!...
(Componiéndose el pañuelo y abrochándose el chaleco.) Lindo me ha puesto! Si dura
el coloquio un poco mas,
no hay recurso, me convierte
en viva efigie de Adan.

ESCENA VIII

(DON SATURIO, DON RODRIGO.)

Don Saturio

Oh primo! Tú por aqui?

Don Rodrigo

Sí.

Don Saturio

Me has venido á buscar
tal vez para pasear
juntos esta noche?

Don Rodrigo

  Sí.

Don Saturio

Perdóname, que por hoy
no te puedo acompañar.

Don Rodrigo

Por qué?

Don Saturio

  Se va á ejecutar
mi comedia; y, ya ves, voy...

Don Rodrigo

Es cierto?

Don Saturio

  Sí. Palco y coche
tengo á tu disposición.

Don Rodrigo

Esta noche es la función?

Don Saturio

Sí.

Don Rodrigo

Te silban esta noche.

Don Saturio

Qué bobada! Cuando yo
la hago poner en escena...
El barba la dió por buena,
y el consueta le apoyó.
Su mérito literario
reconoce el maquinista.
No hay otra mejor en lista.—
Me lo ha dicho el empresario.

Don Rodrigo

Si de balde se la diste,
no es mucho...

Don Saturio

  Soy yo venal?
No pido por ella un real
aunque está llena de chiste.

Don Rodrigo

Ya.

Don Saturio

Para evitar las trabas
que han sufrido mas de cuatro,
antes de darla al teatro
me agarré á buenas aldabas.

Don Rodrigo

Tanta recomendación,
yo la verdad no te callo,
no te asegura que el fallo
del auditorio burlón...

Don Saturio

Me aplaudirá.

Don Rodrigo

  Quién lo dice?

Don Saturio

Yo.

Don Rodrigo

Cuando lo dices tú...

Don Saturio

Ya prevengo un ambigú
que mi triunfo solemnice.

Don Rodrigo

Cómo puedes recrearte
con semejante quimera
si no conoces siquiera
los rudimentos del arte?
Ah! Si Dios no lo remedia...

Don Saturio

No estudié, pese á tu casta,
gramática...

Don Rodrigo

  Y eso basta
para hacer una comedia?

Don Saturio

Easta y sobra; y yo no aguanto
que un primo..."

Don Rodrigo

  No te acalores.

Don Saturio

En la corte hay escritores
que no saben otro tanto.

Don Rodrigo

Así son ellos.

Don Saturio

  Yeníin,
mi talento nada escaso
puede... Se escriben acaso
las comedias en latin?

Don Rodrigo

No, primo querido: mas...

Don Saturio

Todos alaban la mía.

Don Rodrigo

Algunos por cortesía
y por mofa los demás.

Don Saturio

Se han de gozar en mi daño
los que mi genio estimulan?

Don Rodrigo

Di mas bien los que te adulan.

Don Saturio

Y tú...

Don Rodrigo

  Yo te desengaño.

Don Saturio

Pues con eso nada alcanzas;
no. Por mucho que me digas...

Don Rodrigo

Claro está; tú no mendigas
consejos, sino alabanzas.

Don Saturio

Yo he de brillar en la corte
aunque de envidia te peles,
y ofreceré mis laureles
a los pies de mi consorte.

Don Rodrigo

Aunque digan lo contrario
barba, galan y consueta,
tú no has nacido poeta;
y es designio temerario...

Don Saturio

Cómo! Tú has perdido el seso.
Poeta? Estraño capricho!
Que no soy poeta, has dicho?
Bien. Qué tenemos cog eso?
Tú de la misa la media
no sabes. Hace en el dia
gran falta la poesía
para urdir una comedia?
Soy yo algún zote, algún bobo?
Yo he leído á Cañizares,
á Avellano, Valladares,
Comella y Gerardo Lobo.
Comprendo como el primero
el arte, y sin mucho afan: —
como que he sido galan
en un teatro casero.
Sé muy bien que una comedia
con bodas ha de acabar,
y á lo sumo ha de durar
dos horas ó dos v media.
  •i
Sé que en actos se divide,
v los actos en escenas,
y que al lia como á un Mecenas
perdón al pueblo se pide.
Sé que el escritor novel
por temor de una derrota
se anuncia con una nota
que ocupa medio cartel.
Me he suscrito esta semana
á la Revista, al Diario...
y he comprado el Diccionario
de la lengua castellana.
Pues qué me falta en rigor
de cuanto se pide á un hombre
para aspirar al renombre
de dramático escritor?
Ser poeta? Qué locura!
Dime tú, la mayor parte
de los que ejercen el arte
son poetas por ventura?
Solo de Talía al solio
un poeta ha de aspirar?
No, no es posible aguantar
tan horrible monopolio.
Fuera mucha tiranía
que tres autores ó cuatro...
Ya va! Una cosa es teatro,
y otra cosa es poesía.

Don Rodrigo

Inútil es porfiar
con hombre tan mentecato.

Don Saturio

Cómo!... Aquí está don Torcuato.
Él dirá si es regular...

ESCENA IX

(DON SATURIO, DON RODRIGO, DON TORCUATO.)

Don Rodrigo

No te canses. Para qué,
si vo la palma te cedo?—
AÜtro estorbo. Ya no puedo
verla á solas. — Volveré.)

(Se retira saludando á don Torcualo.)

ESCENA X

(DON SATURIO, DON TORCUATO.)

Don Torcuato

Aquí me tiene usted ya,
señor raio.

Don Saturio

  Ah! Bien. Me alegro.
Habrá recibido usted
un recado...

Don Torcuato

  Con efecto;
y aunque el lugar de la cita
es muy estraño por cierto...

Don Saturio

Qué dice usted?

Don Torcuato

  No reparo
cuando se trata de un duelo...

Don Saturio

Hombre! Yo...

Don Torcuato

  Pocas palabras.
El sitio; la hora. Presto.

Don Saturio

Oiga usted...

Don Torcuato

  A mí me toca
elegir las armas.

Don Saturio

  Pero...

Don Torcuato

El florete, ó la pistola:
á elección de usted lo dejo.

Don Saturio

Pero quién, hombre de Dios,
quién ha dicho que mi objeto?...

Don Torcuato

Cuál puede ser? No es usted
mi rival? No es caballero?
Yo amo á Luciana; la adoro;
la idolatro: no lo niego;
usted la adora también:
debo pensarlo á lo menos;
usted no renuncia á ella;
yo tampoco, y este pleito
solo puede sentenciarse
con el plomo ó con el hierro.

Don Saturio

Si no hay tal pleito, señor!
Yo sov absoluto dueño
del corazón de Luciana.
Si á usted le quiso algún tiempo,
ahora yo solo soy
el blanco de sus deseos.
Qué se ha de hacer? Son vaivenes
de la fortuna. Y por eso
se han de matar dos hidalgos?
Soy sensible; lo condeso;
sé lo que es una pasión,
y de usted me compadezco.

Don Torcuato

Eh I nada de compasiones.
Un balazo es lo que quiero.

Don Saturio

Yaya, usted no está en su juicio.
Yo que de verás le aprecio...

Don Torcuato

Don Saturio!...

Don Saturio

  Le he llamado
para darle un buen consejo.
Procure usted dominar
ese desgraciado afecto.
No ve usted, santo varón,
que si muestra sentimiento
por el desden de Luciana
hace mayor mi trofeo
y halaga su vanidad?
Ño ve usted que el bello sexo?...

Don Torcuato

Oh!... Yo no he venido aquí
á escuchar razonamientos
de moral.

Don Saturio

  Nada. Usted debe
manifestarse muy fresco...

Don Torcuato

Fresco! Fácil es decirlo.
Sabe usted que estoy ardiendo?

Don Saturio

Mal hecho. Yo bien conozco
que ha sido mucho el desprecio
conque le ha tratado á usted
Lucianita.

Don Torcuato

  Eso no es cierto.
Yo...

Don Saturio

  De qué sirve negarlo?
Yo soy justo. No lo apruebo.
Yaya! Tratar de esa suerte
á un escelente sugeto,
á un...

Don Torcuato

  Mi paciencia se apura.
Charlatán de los iníiernos,
yo he venido...

Don Saturio

  Ya se ve;
también tiene usted un genio...
Cachaza, cachaza, amigo.

Don Torcuato

(No sé cómo me contengo.)

Don Saturio

Ella está muerta por mí:
eso lo conoce un ciego;
mas bien pudiera quererme
sin hacer esos estreñios;
sin desesperarle á usted,
y echarle un dogal al cuello,
y abismarle...

Don Torcuato

  Voto á bríos!...

Don Saturio

Yo que de justo me precio
la he reprendido; y no dudo
que ha de hacer muy buen efecto
mi sermón. La pobrecilla
me ama tanto...

Don Torcuato

  (Yo reviento.)

Don Saturio

Nada! Usted no dé su brazo
á torcer. Siga viniendo...
Iláblela usted como amigo.
Diga usted que han sido un juego,
una chanza sus amores.
Así se pone á cubierto
el amor propio, y en íin...

Don Torcuato

(Le voy á ahogar...)

(Se adelanta hacia don Salurio con los brazos levantados en actitud de maltratarle: don Saturio cree que le va á abrazar y le estrecha fuertemente en los suyos quitándole la acción.)

Don Saturio

  Bueno! Bueno!
Un abrazo! Bravo! Amigos
hasta morir.

Don Torcuato

( Pugnando por desprenderse.)
  Oh! Primero...

ESCENA XI

(DON SATURIO, LUCIANA, DON TORCUATO.)

Luciana

Cómo! Abrazados los dos...

(Al llegar Luciana se separa don Salario de don Tor)

Don Torcuato

(Luciana!)

Luciana

  Mucho me alegro...

Don Saturio

Sí; no podías venir,
prenda inia, á mejor tiempo.
El amable don Torcuato
reconoce mis derechos,
y nuestra mutua amistad
será de hoy mas el modelo...

Don Torcuato

Señora, yo... (Loco está;
mas loco que yo.) Protesto...

Don Saturio

Ahora bien, haced vosotros
las paces: solos os dejo.
Quiero que seáis amigos,
ya que el lazo de Himeneo
no os puede unir, pues yo solo
de ese corazón sov dueño. —
Voy á escribir una carta;
cuatro líneas: pronto vuelvo. —
(A Luciana.) Tú te ries? Bien; lo aplaudo.—
(A don Torcuato.) Usted también? Lo celebro. —
Cuánto va á que quiere usted
ser mi padrino?— Lo acepto.

ESCENA XII

(LUCIANA, DON TORCUATO.)

Don Torcuato

Y yo río; yo que tengo
en la garganta un cordel!

Luciana

Es posible no reirse
de semejante sandez?

Don Torcuato

Cuando él habla de ese modo
alguno le apoya...

Luciana

  Quién?
No le he dicho á usted mil veces
que no le puedo querer?

Don Torcuato

Ya. Con decírmelo á raí...

Luciana

Yo nunca le he dado pie
para que objeto se crea
de mi carinó; antes bien
si tuviera entendimiento...
Aun me va á comprometer
mi padre á alguna locura.

Don Torcuato

Es la locura tal vez
el premiar mi tierno amor;
el ser mi esposa?...

Luciana

  No sé.

Don Torcuato

Ah ingrata!

Luciana

  Yo no decia...

Don Torcuato

No se me oculta la hiel
de tus palabras.

Luciana

  Volvemos
á la de antes?

Don Torcuato

  Ya no hav le;
no hay virtud en las mujeres.
La que parece mas fiel...

Luciana

Si usted me dejara hftblar
va le hubiera dicho...

Don Torcuato

  Qué?

Luciana

Que con ostigarme tanto,
lejos de hacerme ceder,
convierte en valor mi padre
mi natural timidez;
que ha llegado ya á su colmo
el odio que tengo...

Don Torcuato

  A quién?
A mí?

Luciana

  No, no. A don Saturio;
y encerrada moriré
en un convento primero
que desposarme con él.

Don Torcuato

Oh ventura! Yo he vencido.
No me cambio por un rey.
Yo solo...

Luciana

  He dicho vo acaso
que el preferido es usted?

Don Torcuato

Cómo! Algún rival oculto
me disputa el dulce bien
que mi corazón anhela?

Luciana

Sí señor.

Don Torcuato

  Quién es? Quién es?
Dilo, y mi furor...

Luciana

  “ No es hombre.

Don Torcuato

No es hombre!— Es quizá mujer?

Luciana

Es ese infame carácter;
ese genio de Luzbel
que le hace á usted insufrible.

Don Torcuato

Ah! Sí. Maldecido, amen,
sea yo si á impacientarte
vuelve mi genio otra vez.

Luciana

Necia seré si tal creo.

Don Torcuato

Oh! No. Mírame á tus pies...

ESCENA XIII

(LUCIANA, DON TORCUATO, DON SATURIO, CON UNA PLUMA EN.)

(la mano.)

Don Saturio

Bravo! Muy bien!— Quieto, quieto.

Don Torcuato

Sí, sí: quieto me estaré.

Don Saturio

Nunca está mejor el diablo
que á los pies de San Miguel. —
Ah íiera! Aun no le perdonas?
Puede hacer mas? 4a le ves.
Infeliz!— Dale la mano.

Luciana

Yo...

Don Saturio

Dásela.— No por él,

Don Saturio

sino por mí.

Luciana

  Si es forzoso...
(Qué necio!) Tómela usted.

Don Saturio

Arriba! Un ósculo ahora
de amistad. Eh? Bien, muy bien.

(Don Torcuato besa la mano á Luciana.)

ESCENA XIV

(LUCIANA, DON TORCUATO.)

Don Torcuato

Ah Luciana! Esa íineza
me ha colmado de placer.

Luciana

Déle usted á don Saturio
las gracias; no á mi.

Don Torcuato

  Cruel,
solo por atormentarme
me niegas el interés
que tu corazón...

Luciana

  Confieso
que en el confuso tropel
de afectos que me domina
no me puedo comprender
á mí misma.

Don Torcuato

  Eso es decir
con amable sencillez
que es usted una coqueta.

Luciana

Bien pudiera suceder
que á pesar mió lo fuese.

Don Torcuato

Sí?

Luciana

Con hombres como usted
de ser víctima ó coqueta
no se exime una mujer.

Don Torcuato

Ah! No seas ni uno ni otro.
Sé mi único dueño, sé
la delicia de mi vida.
Seré humilde como Abél,
tierno, dócil confiado...
Lo que tú quieras seré.

Luciana

(Pobre Torcuato! Me adora
á pesar de mi desden.—
(Le mira sonriéndose.) Ah! Cuando dá en ser amable,
quién es mas amable que él?)

Don Torcuato

Callas! Me miras! Te ries!
No me queda mas que ver.
Ya soy objeto de mofa
para tí. Digna merced
de mi ardiente amor! Oh cielos!
Al íia la venda rompéis
que me cegaba.

Luciana

  Esta es otra!
Si, al contrario...

Don Torcuato

  Buen papel
estoy haciendo!

Luciana

  Torcuato!

Don Torcuato

Tanta es mi ridiculez,
que solo soy á tus ojos
un payaso de entremes?

Luciana

Oigame usted...

Don Torcuato

  Qué he de oir?
Oh vergüenza! Adonde iré,
triste juguete, ludibrio
miserable?...

Luciana

  Yo...

Don Torcuato

  Deten;
deten la lengua perjura.

Luciana

(Ah maldito de cocer!)

Don Torcuato

Adiós, adiós. Yo te juro
por lo mas sagrado...

ESCENA XV

(LUCIANA, DON TORCUATO, DON SATURIO.)

Don Saturio

  Eh!
(. Deteniéndole. Luciana se sienta aburrida.) Dónde va usted tan de prisa?
Esta noche se va á hacer
mi comedia, y tengo palco;
conque...

Don Torcuato

  Mal horno de pez
para el palco, y la comedia,
y para el autor también.

Don Saturio

Cómo!...

Luciana

  Por Dios, don Saturio!
(Esta casa es un babel.) Déjele usted que se vaya
y no vuelva.

Don Torcuato

  Volveré.
Si; que á mí no se me trata
como á un hombre de la hez
del pueblo; y nos han de oír
los sordos...

Don Saturio

  Dios de Israel!
Qué es esto?

Don Torcuato

  Si usted se casa
con ese hidalgo soez.

ESCENA XVI

(LUCIANA, DON SATURIO.)

Don Saturio

Diablo de hombre! Qué le has hecho
que dando tal campanada
se aleja...

Luciana

  Nada.

Don Saturio

  Y por nada
coge con la mano el techo?
Va va; es loco rematado.
Después que yo lo compongo
todo, apearse... Supongo
que él no se habrá propasado.

Luciana

Don Saturio!

Don Saturio

  No te alteres.
Ya sé yo que tu pudor,
y sobre todo el fervor
con que á mí solo me quieres...

Luciana

Quiere usted dejarme en paz?

Don Saturio

Pues! De mal humor te ha puesto!
Sin duda ese hombre indigesto
se destetó con agraz. —
No respondes? Con quién hablo?
Oh! si yo fuera celoso...
Lucia nita! El rostro hermoso
vuelves airada? Qué diablo!...
Esa es ya mucha ternura,
Lucianita. Por los cielos
juro que no tengo celos
de ese joven. Qué locura!
Antes debo suplicarte
que perdones mi manía. —
Vaya; alégrate, alma mia.
Yo que deseo obsequiarte...

Luciana

(Qué suplicio!)

Don Saturio

  Hoy se ejecuta
mi comedia. Tú vendrás,
por supuesto. Ya verás
qué escena la de la gruta.
Hay también cena, torneo,
máscaras, evoluciones,
un proceso de ladrones,
y naufragio, y tiroteo.
Te divertirás. Qué drama!

Luciana

Sí; como de tal ingenio.

Don Saturio

Qué sirve Inarco Celenio
para?...

Luciana

  Dale! Yo...

Don Saturio

  La dama...
(Mira su reloj.) Oh! Las ocho y doce. Voy...
Vístete tú. La comedia
se empieza á las ocho y media.

Luciana

Para comedias estov.

Don Saturio

Qué escucho! Aun no se te pasa
la murria? Ven. No te enfades.

Luciana

Yo? Para oir necedades?
Bastantes oigo en mi casa.

(Voces dentro como de riña.)

Don Saturio

Es posible que te piques
hasta el punto?...

Nemesia

(Dentro.) No señor.

Don Saturio

Calla! Esos gritos...

Nemesia

(Dentro.) Qué horror!

Don Ciriaco

No tal. (Dentro.)

Nemesia

(Dentro.) Sí tal.

Don Ciriaco

(Dentro.) No repliques.

Don Saturio

Acudamos.

ESCENA XVII

(LUCIANA, DON SATURIO, DON CIRIACO, NEMESIA.)

Don Ciriaco

(En bata.) Voto á lirios!...

Nemesia

No señor; no.

Don Ciriaco

  Qué! No mando
yo en mi casa? Desde cuando?...

Nemesia

Con ninguno de los dos.
No he de sufrir tal desastre.

Don Saturio

Sepamos...

Luciana

  Padre!...

Don Saturio

  Qué infierno!

Don Ciriaco

Lo he dicho: será mi yerno.

Nemesia

Será!o que taSe un sastre.

Don Ciriaco

No soy yo su padre?

Nemesia

  No.

Don Ciriaco

Qué se entiende?...

Don Saturio

  Vamos...

Luciana

  Dime...

Nemesia

No es su padre quien la oprime.—
Pero aun vivo, aun vivo vo.

Don Ciriaco

Gran persona!

Nemesia

  Gran persona?

Don Saturio

Haya paz...

Nemesia

  Aquí lo soy.

Don Ciriaco

Eso me faltaba hoy;
que una dueña quintañona...

Luciana

Padre!

Don Saturio

  Calle usted, que es mengua...

Nemesia

Cuidado*con insultarme,
que por menos de un adarme...
No me busque usted la lengua!...

Don Saturio

Qué osadía! Qué descaro!

Nemesia

Mire usted que aquí va á haber
toros y cañas.

Luciana

  Mujer!...

Nemesia

Mire usted que canto claro.

Don Ciriaco

Calle!...

Nemesia

  No me dá la gana.
Sacaré trapos al aire.
A mí hacerme tal desaire!
A mí!

Don Ciriaco

  Márchate, Luciana.

Luciana

Pero...

Don Ciriaco

  Yete.

Don Saturio

  Sí. Tu auxilio
no es del caso en tal momento.
Ya verás con mi talento
qué pronto los reconcilio.

ESCENA XVIII

(DON CIRIACO, DON SATURIO, NEMESIA.)

Don Saturio

Vamos, juicio. Sepa yo
de qué nace esta quimera.

Don Ciriaco

Esa vieja cominera...

Nemesia

No, sino usted...

Don Ciriaco

  No.

Nemesia

  Sí.

Don Ciriaco

  No.
Ella me falta al respeto.

Nemesia

Él con fiera ingratitud...

Don Saturio

Mas flema, que la salud...

Don Ciriaco

Ella se mete...

Nemesia

  Me meto...

Don Saturio

Hable uno solo, por Dios;
y bajo, que las paredes
oyen.

Nemesia

Yo.

Don Saturio

  Tienen ustedes
razón de sobra los dos.

Don Ciriaco

No tal. Yo solo la tengo.

Don Saturio

Oh! Quién lo duda?

Nemesia

  Eso no.
Quien tiene razón soy yo.

Don Saturio

Es claro.

Don Ciriaco

  Miente.

Don Saturio

  Convengo.
(Aun no sé por qué es la riña.)

Nemesia

Ese hombre es un Canc^rl'A,*“
  tu

Don Ciriaco

Cancerbero á roí!

Nemesia

  Yo quiero
que sea feliz la nifia.

Don Saturio

Prueba de buen corazón.
Y la riñe usted por eso?
Yaya; á no perder el seso...

Don Ciriaco

Basta, basta de sermón.
No sabes que esa marmota
mis designios contradice
y dice de tí?...

Don Saturio

“ Qué dice?

Don Ciriaco

Que debes comer bellota.

Don Saturio

Cómo! Y usted no la estruja?

Nemesia

A mí?

Don Saturio

  Por vida de quien!...

Nemesia

Digo bien; digo muy bien.

Don Ciriaco

En una esfinge.

Don Saturio

  Una bruja.

Don Ciriaco

Bruja? eso no. Poco á poco.
Eso de decirla injurias
solo yo...

Don Saturio

Pero... Qué furias!
Si yo...

Nemesia

  Silencio!

Don Saturio

  Estov loco.
(Hasta el fin de la escena hablan los tres a un tiempo.

Nemesia

La culpa, la culpa es mia.

Don Saturio

Santo Dios omnipotente!

Don Ciriaco

Por ser yo condescendiente...

Nemesia

Quién me dijera algún dia...

Don Saturio

Basta, basta de alboroto.

Don Ciriaco

Mas no; ya no me resigno...

Nemesia

Que este "pago tan indigno...

Don Saturio

Horrenda imagen de Cloto,
calle usted! Calle usted, suegro!

Don Ciriaco

Que se aleje esa mujer.

Nemesia

Inicuo! Debes tener
ese corazón mas negro...

Don Saturio

Señora!

Nemesia

  Traidor, ingrato!
No te acuerdas?...

Don Ciriaco

  Embustera!

Nemesia

Si yo á mis veinte volviera...

Don Saturio

Qué locura! Qué arrebato!

Don Ciriaco

Afuera, afuera de aquí!

Don Saturio

No mas!

Nemesia

  Ya me voy, mal hombre;
mas por vida de mi nombre
tú te acordarás de mí.

ESCENA XIX

(DON SATURIO, DON CIRIACO.)

Don Saturio

Gracias á Dios que se fué!

Don Ciriaco

Uf! Los bofes voy á echar.

Don Saturio

Usted se debe alegrar...

Don Ciriaco

No sé dónde estoy; no sé.—
Y yo que tanto idolatro
la quietud... Baño perdido!

Don Saturio

Échese todo en olvido.—
Véngase usted al teatro...

Don Ciriaco

Por San Francisco de Borja
déjeme usted.

Don Saturio

  Esta noche
dán mi comedia, y el coche...

Don Ciriaco

Qué comedia, ni qué alforja?

ESCENA XX

(DON SATURIO.)

Don Saturio

También mi suegro? Cuidado
que es mucha conspiración...
Oh! Yo sé que en la función
será mi triunfo colmado.
No es mi esperanza ilusoria.
Si el palco solo se ve,
no importa: lo llenaré
de confianza y de gloria.
Poetas! Qué envidia os causo!
Oh qué mal vais á cenar!—
Ya mi nombre oigo sonar
con estrepitoso aplauso.
Oh! Tanto laurel me agobia.
Mañana el pueblo en tropel
dirá: «Aquel es; vedle; aquel
es el Cisne de Segovia!»

Don Torcuato

  TERCERO

Acto tercero

ESCENA PRIMERA

(LUCIANA, DON CIRIACO.)

Luciana

Yaya; perdónela usted.

Don Ciriaco

Yo!

Luciana

Por cosa que no vale
la pena...

Don Ciriaco

  Cómo! Me ha dicho
cuatrocientas tempestades.

Luciana

La mucha ley que nos tiene,
es causa de que desbarre
alguna vez...

Don Ciriaco

  Yo no quiero
que nadie en mi casa mande
mas que yo.

Luciana

  Si ella se toma
mas de cuatro libertades,
condese usted que la culpa
no es suya.

Don Ciriaco

  Pues de quién?

Luciana

  Padre,
perdone usted mi franqueza.
Quiso usted que se encargase
del gobierno de la casa...

Don Ciriaco

Sí: y en cuanto á eso nadie
podrá decir que obré mal.
Es honrada; fiel.'..

Luciana

  No obstante,
usted la dió desde luego
muchas alas, y ya es tarde
para cortárselas.

Don Ciriaco

  Eh?

Luciana

Ai menos en mi dictamen
no es prudente, ni es posible
destruir en un instante
la obra de tantos años.

Don Ciriaco

Que no? Pues...

Luciana

  Por otra parte,
despedirla sin piedad...

Don Ciriaco

Sí tal, antes que me arañe,
que según la veo...

Luciana

  Vamos,
á qué quiere usted mostrarse
rencoroso si jamás
lo ha sido?.

Don Ciriaco

  No, no te canses.
A casa no ha de volver.

Luciana

Por qué? Yo salgo garante
de su enmienda.

Don Ciriaco

  Tú?

Luciana

  No dudo
que la riña de esta tarde
le servirá de lección
para ser en adelante
mas sumisa y apacible.

Don Ciriaco

Tiene acibar en la sangre.

Luciana

No señor. Es que su celo...

Don Ciriaco

Me servia á mí de balde?

Luciana

Ya está arrepentida.

Don Ciriaco

  Cómo!
Tú la has visto?

Luciana

  Si; poco hace.—
Dónde quiere usted que vaya
la infeliz llena de achaques,
anciana...

Don Ciriaco

  Tienes razón. —
Pero yo no he de humillarme...

Luciana

Ni yo lo pretendo.

Don Ciriaco

  Bien. —
No siendo yo quien la llame...

Luciana

Si no ha salido de casa!

Don Ciriaco

Ahora con eso me sales?

Luciana

Yo en la puerta la detuve
y la precisé á quedarse
contando con la indulgencia
de usted.

Don Ciriaco

  Si en algo soy frágil
es en eso. Y dónde está?

Luciana

En su cuarto.

Don Ciriaco

  Hecha un vinagre?
Por supuesto.

Luciana

  No señor:
llorando.

Don Ciriaco

(Enternecido.) Llorando! — El diantre
de las lágrimas!...

Luciana

  La llamo l

Don Ciriaco

No, que no quiero que se arme
de nuevo la pelotera.
Quédese en casa, y no se hable
mas del asunto.— (Estas son
consecuencias naturales
de mi... Si el hombre mirára...
En ñn, justo es que yo pague...) (Enojado.)
Ya he dicho que la perdono.
No vuelvas á importunarme.

Luciana

Si no digo una palabra!

Don Ciriaco

Hum!...

Luciana

  Le doy á usted millares
de gracias...

Don Ciriaco

  Basta.

Luciana

  (Callemos,
no haga el diablo que se enfade...)
Ya usted á salir, papá?

Don Ciriaco

Sí; voy a.l café un instante.—
Escucha: ya sé que ha vuelto
don Torcuato á visitarte.

Luciana

Llamado por don Saturio,
que es un...

Don Ciriaco

  Sí, sí, un badulaque.
Y sin duda don Torcuato
á fuer de rendido amante
volverá luego á la hora
de la tertulia.
I ai c i ana. Es probable.

Don Ciriaco

Me alegro. Pues esta noche
le diré yo sin andarme
por las ramas que se vaya
con la música a otra parte.
Tú le amas...

Luciana

  Yo...

Don Ciriaco

  Sí. Por eso
has hecho tantos desaires
á don Saturio.

Luciana

  lr por qué
tanto empeño en que me case
con ese hombre?

Don Ciriaco

  Es mayorazgo,
y sus rentas...

Luciana

  Pero, padre,
t qué falta me hacen rentas?
Soy yo pobre vergonzante
para...

Don Ciriaco

  Es regidor perpétuo,
y su esclarecida sangre...

Luciana

Iré á lucir en el Prado
los timbres de su linaje?
Hacer pruebas de nobleza
hoy dia para casarse!
Qué tienen, pues, de común
en este siglo mercante
con el santo matrimonio
las órdenes militares?
Qué importa que sus abuelos
venciesen á los alarbes,
si él es un pobre demonio,
vanidoso, estravagante
que nos tiene ya á los dos
achicharrada la sangre?

Don Ciriaco

En parte no dices mal.
Don Saturio es petulante.
No me oye con atención
cuando Te cuento algún lance;
cuando gusto de reñir
se empeña en que haga las paces;
quiere llevarme al teatro
cuando yo estoy para ahorcarme;
en todo ine contradice,
y esto no le gusta á nadie;
mas ya le di mi palabra,
y no esperes que yo falte...

Luciana

Y á una palabra indiscreta
quiere usted sacrificarme?

Don Ciriaco

Tu felicidad deseo;
mas...

Luciana

  Ah! Con ese carácter
puede hacerme venturosa?

Don Ciriaco

Cómo no, si es tan afable,
tan complaciente, tan blando?

Luciana

Esas bellas cualidades
pierden toda su virtud
por la causa de que nacen.
Tan poco dama soy yo,
ó tan bello y tan amable
es él, que nunca he de verle
celoso...

Don Ciriaco

  Celoso? Calle!
Tú quieres que tenga celos?

Luciana

Los tendría si me amase;
pero es mas su vanidad
que su amor.

Don Ciriaco

  Si él te complace,
qué mas quieres?

Luciana

  Suponer
que nadie puede agradarme
sino él, y que el alma mia
se ha rendido sin combate
á su mérito sublime,
es un insulto, un ultraje
que yo no puedo sufrir;
y antes que con él me case
soy capaz...

Don Ciriaco

  Cómo se entiende?...

Luciana

Jamás.

Don Ciriaco

  Qué tono arrogante
es ese? De cuándo acá?...

Luciana

Usted me precisa á hablarle
de este modo. Si he mostrado
hasta ahora resignarme
con la voluntad de usted,
es porque he creído fácil
el lograr que don Saturio
á mi mano renunciase;
pero visto que ni hurlas,
ni repetidos desaires
le convencen, antes bien
todas las juzga señales
del amor mas acendrado,
forzoso es que ya declare
mi firme resolución
de consentir que me maten
primero que dar mi mano
á tan necio personaje.

Don Ciriaco

Qué escucho! Tú te me atreves?

Luciana

Yo, papá...

Don Ciriaco

  Tú te sustraes
á mi autoridad paterna!

Luciana

Señor...

Don Ciriaco

  Que una ama de llaves
se las apueste á su amo;
eso ya es corriente; pase:
muchos solterones hay
que sufren ese percance
con resignación cristiana;
pero una hija á su padre!

Luciana

Ah! No. Aplaque usted su enojo,
que primero que yo cause
á quien me dió la existencia
la menor pena...

Don Ciriaco

  Adelante.
(Las lágrimas se me saltan.
Que mi corazón se ablande
con tanta facilidad! ).
No prosigues? (Afectando severidad.

Luciana

  Usted me hace
temblar.

Don Ciriaco

  Qué temblar? Acaso
soy yo algún Abencerragc?

Luciana

Digo que si usted se obstina,
padre mió, en desposarme
con don Saturio, mi mano
está pronta. Los pesares
me matarán; mas qué importa?

Don Ciriaco

(Esta muchacha es un ángel.)

Luciana

El amor filial lo exige.
Paciencia!

Don Ciriaco

  (Ya ha dado al traste
con mi rigor.)

Luciana

  Mande usted
que las galas me preparen
de boda;... y al mismo tiempo
las antorchas funerales.

Don Ciriaco

Hija!

Luciana

Postrada á esos pies...

Don Ciriaco

Levanta.— Virgen del Cármen!..

Don Ciriaco

Basta.

Luciana

  Mi sentencia espero.

Don Ciriaco

Ya he dicho que te levantes.

Luciana

Pero... Si...

Don Ciriaco

( La hace levantar y la abraza.)
  Yen á mis brazos.
Si no quieres, no te cases
con don Saturio. Dirá
que yo soy un botarate:
pero primero es tu vida.

Luciana

Qué bondad!

Don Ciriaco

  Y mas que rabie;
y mas que se queje á Poncio
Pilato.

Luciana

  Querido padre!

Don Ciriaco

Si, Lucianita. No quiero
que algún dia me comparen
con esos padres feroces
de novelas y romances.
Cásate con "don Torcuato;
y si haces un disparate
allá te avengas con él.

Luciana

Si valiera mi dictámen...

Don Ciriaco

Tú le amas.

Luciana

  Yo... La verdad...

Don Ciriaco

Vamos, melindres aparte.
Si yo quiero darte gusto!
Me hasta que tú le ames...

Luciana

Yo contieso que algún dia
le tuve afición. No obstante...

Don Ciriaco

Qué es eso?

Luciana

  Dice el adagio,
señor, antes que te cases
mira lo que haces.

Don Ciriaco

  Ahora
te me vienes con refranes?

Luciana

Yo sería mas feliz
no casándome con nadie.

Don Ciriaco

Chica, chica! Dónde estamos?.
Tú te has propuesto mofarte
de mí.

Luciana

  De usted, padre mió?

Don Ciriaco

Por vida de los Algarbes!...
Te caso con otro, v basta
para que tú le idolatres:
te caso con él, v va
no puedes atravesarle.
Oh qué espíritu endiablado
de contradicción!

Luciana

  Dios sabe...

Don Ciriaco

Dios sabe que las mujeres
son volubles como el aire;
Dios sabe que ya me canso
de ser complaciente en balde;
Dios sabe que un padre viudo
no es el custodio mas hábil
para una niña ojinegra
que quiere lucir el talle;
Dios sabe bien que ya es hora
de que yo duerma y descanse,
y de que algún nietecillo
me consuele en los afanes
de la vejez; sabe Dios
que no están hoy tan sobrantes
los novios para que tú
en escrúpulos te pares;
y, en tin, sabe Dios, Luciana,
que á uno de tus dos amantes
has de dar el sí esta noche,
sino es que Dios te depare
algún tercero en discordia
que del empeño te saque.
De lo contrario, te juro
que otro campo de Agramante
va á ser esta casa: entiendes?
(Gran cosa es tener carácter.)

ESCENA II

(LUCIANA.)

Luciana

Vaya que también me pone
mi padre en terrible apuro!
Con cualquiera que me case
de los dos voy al sepulcro
en quince dias.— ¡Dios mió!
Por qué la suerte dispuso
que no pueda una mujer
buscar marido á su gusto?
Tirana opinión, si yo
pudiera romper tu yugo;
si no temiese... ¡Infeliz!
En qué mi esperanza fundo?
No me ama don Rodrigo;
no. Ningún amante es mudo
cuando conoce que agrada
y al menos está seguro
de no sufrir un desprecio.
Ah!... Y en tanto el testarudo
de mi padre... Y soy tan débil
que por temer un abuso
de su autoridad!... No, no.
Resuelta estoy. Con ninguno.—
(Saca un billete.) Aquí está la humilde carta
en que se acoge á mi indulto
don Torcuato y me promete...
No. Ya es tarde. Yo le juro...
Lo mejor será escribirle
diciéndole sin preludios
que se vaya enhoramala.
(Se sienta á escribir.) Sí, sí. Y ai tal don Saturio
lo mismo. Una circular:
no me queda otro recurso.
A ver si una vez consigo
verme libre de importunos! ( Escr

ESCENA III

(LUCIANA, DON RODRIGO.)

Don Rodrigo

(Según me ha dicho Simón
sola está. Mas oportuna
no puede ser la ocasión.
Ah! Si tengo la fortuna
de rendir su corazón...)

Luciana

Quién ha entrado? Don Rodrigo!

(Se levanta.)

Don Rodrigo

Sentiría incomodar...

Luciana

Nunca incomoda un amigo.
Venia usted á ensavar
aquel dueto conmigo?

Don Rodrigo

Otro es el objeto ahora
de mi visita, señora.
Si usted me dá su licencia;
si cuento con su indulgencia...

Luciana

Mi indulgencia? Usted la implora

Don Rodrigo

Pero usted, si no me engaño,
estaba escribiendo.

Luciana

  Sí.

Don Rodrigo

A don Torcuato?

Luciana

  Esestraño?

Don Rodrigo

De amor?

Luciana

  No es él para mí.
Le receto un desengaño.
Lea usted, no hablo de chanza,
lea usted lo que escribía.

Don Rodrigo

Señora, tal confianza
merece?...

Luciana

  De usted la baria
mayor.

Don Rodrigo

  (Oh dulce esperanza!)

Luciana

Lea usted. Yo escribo mal,
pero claro. (Oh Dios! Se inmuta.)

Don Rodrigo

(Perfectamente.)

Luciana

  Qué tal?

Don Rodrigo

Este billete es igual
á una licencia absoluta.

Luciana

Otro del mismo tenor
prevenia mi rigor
al hidalgo de Segovia.

Don Rodrigo

Así paga usted su amor?

Luciana

Yaya á buscar otra novia.

Don Rodrigo

Qué dirá el presunto suegro?

Luciana

Si en esto pena le doy,
no es mi destino mas negro?
Ayer dos amantes, y hoy
ni uno siquiera!

Don Rodrigo

  Me alegro.

Luciana

Se alegra usted?

Don Rodrigo

  En el alma.

Luciana

Muchas gracias, caballero.

Don Rodrigo

Así en halagüeña calma
puede aspirar á la palma
otro amante mas sincero.

Luciana

Otro amante! Dónde está?
Por qué se oculta á mis ojos?

Don Rodrigo

Luciana!

Luciana

  (Ay Dios! Si será...)
Es porque teme quizá
ser blanco de mis enojos?
Yo no soy ninguna arpía.

Don Rodrigo

No, sino apacible y bella
cual la luz del nuevo dia;
pero tiene mala estrella
como amante, y desconíia...

Luciana

Pero en qué, si no me trata,
en qué funda su temor?
Puedo yo ser en rigor
ni agradecida ni ingrata
a un desconocido amor?

Don Rodrigo

No es tan oculto el amante
ni el amor conque batalla;
no, amiga, que á cada instante
aunque su lengua lo calla
lo revela su semblante.

Luciana

A silencio tan tenaz
quizá su orgullo le impulsa.

Don Rodrigo

Ni es orgulloso ni audaz.

Luciana

Si es su amor tan eficaz...

Don Rodrigo

Quién no teme una repulsa?

Luciana

Cómo sabe usted su arcano?

Don Rodrigo

Nuestra amistad...

Luciana

  Don Rodrigo

Don Rodrigo

Le quiero como á un hermano.

Luciana

Vaya que es usted amigo
de todo el género humano!

Don Rodrigo

Luciana, no es ya ocasión
de reprimir ni callar
la mas ardiente pasión
que jamás pudo albergar
un sensible corazón.
Si la ha callado hasta ahora
el que tan rendido adora
de ese rostro el dulce imán,
no es sin motivo, señora,
que era al fin... tercer galan.
Este empleo no le gusta,
Lucianita; y sabe Dios
que su prudencia era justa.
Un rival á nadie asusta;
mas quién se atreve con dos?
Sufría, pues, y callaba,
mas siempre obsequioso y fiel
la preferencia anhelaba.
Qué otro arbitrio le quedaba
en conflicto tan cruel?
Sino amado, mereció
.ser estimado á lo menos,
v su esperanza fundó
en los errores agenos,
ya que en su mérito no.
No de ellos hablaba mal
con usted; que en su opinión
el deprimir á un rival
es medio ruin, criminal
de ganar un corazón.
Mas, cual si fuera su intento
á mi amigo proteger
y no el triunfo merecer,
ambos tuvieron talento...
para hacerse aborrecer.
Mi amigo en tanto ocultaba
bajo el velo de amistad
la pasión que le abrasaba;
y á tan sublime beldad
en silencio idolatraba.
Sabe Dios si á su despecho
tanto sacrificio ha hecho;
que aunque es grande su temor
mal con tenia al amor
en la cárcel de su pecho.
Mas á tanto afan, señora,
debe también la ventura
de añadir mas precio ahora
á las prendas que atesora
tan peregrina hermosura;
que amorosa intimidad
produce mas de un error,
y Ja mujer en verdad
no reserva á la amistad
lo que disfraza al amor.
Sea en tin grata ó cruel
Luciana, llegó el instante
de que reconozca en él
á un tiempo su amigo fiel
y su mas rendido amante.

Luciana

Éstraña declaraciou!
Quién vió tanta precaución
para descubrir un hombre
su acrisolada pasión?
Y aun me calla usted su nombre!
Por fortuna yo lo sé.

Don Rodrigo

Lueianita!...

Luciana

  Y no me pesa.
Hombre que con tanta fé
por mi dicha se interesa,
quién puede ser sino usté?

Don Rodrigo

Sí, vida mia; humillado
á esas plantas lo confieso.

Luciana

Hola! El galañ moderado
á mis pies arrodillado!
Tanto orgullo para eso!

Don Rodrigo

(Cielos! Todo lo perdí.)
Sera usted tan inhumana
que ahora se hurle de mí?

Luciana

No por vida de Luciana;...
pero está usted bien así.

Don Rodrigo

Yo...

Luciana

Con franqueza lo digo.
Esto es ser en realidad
mi amante.

Don Rodrigo

  El cielo es testigo.

Luciana

Era ya mucha amistad
la del señor don Rodrigo!

Don Rodrigo

Ah! Mi desventura estreñía
en esa risa contemplo.

Luciana

No estrañe usted que yo tema
Eso de amar pide tierna.—
Usted me ha dado el ejemplo.

Don Rodrigo

Qué, señora! Mi humildad
no ha de merecer piedad?...

Luciana

Esa humildad es mi gloria;
que ya dudaba en verdad
de conseguir la victoria.

Don Rodrigo

La victoria! Usted podía
dudar que la dicha mia?...

Luciana

Se cifraba en mi cariño?
Ahora Jo veo, v un niño
de la escuela lo vería.
Veo el cordial interés
de un galan tino y constante
que ha necesitado un mes
para llamarse mi amante,
para postrarse á mis pies.
Veo en íin el desconsuelo,
veo el afan conque al cielo
está pidiendo, no en vano,...
una generosa mano
que le levante del suelo.

(Le levanta. Don Rodrigo besa la mano de Luciana)

Don Rodrigo

Es posible!... Óh dulce bien!
Cesó mi duro quebrando.
Ya no temo tu desden...

Luciana

Cómo! Besarla también?
No Ja doy yo para tanto. —
Basta; no mas. — Siento abrir...
Quizá don Torcuato... Adiós.

Don Rodrigo

Huye usted!...

Luciana

  Pues no he de huir
si ya no puedo sufrir
á ninguno de los dos?

(Aparece don Torcuato y se detiene ú la puerta. )

Don Rodrigo

Conque?...

Luciana

(En voz baja.) Ahí está...

Don Rodrigo

(En voz baja.) No es ingrato
al amor mas verdadero
tu pecho?...

Luciana

(En voz baja.) Calla, insensato!
He de decir que te quiero
delante de don Torcuato?

ESCENA IV

(DON RODRIGO, DON TORCUATO.)

Don Torcuato

Oh mi amigo! Yo me aplaudo...

Don Rodrigo

Buenas noches...

Don Torcuato

  Solo fundo
en usted mis esperanzas,
y es para mí buen anuncio...

Don Rodrigo

Permítame usted...

Don Torcuato

  Yo tengo
un carácter algo brusco,
lo confieso, y es mi flaco
recelar de todo el mundo;
pero me ha inspirado usted
tal confianza que no dudo...

Don Rodrigo

No hay motivo.

Don Torcuato

  Usted perdone
si á mi pesar le interrumpo.
Usted tiene fortaleza
para arrostrar el impulso
de las pasiones.

Don Rodrigo

  No tai.
Mi corazón no es de estuco.
(Vaya, que es fisonomista
don Torcuato cual ninguno!)

Don Torcuato

No ama usted á esa belleza
que está abriendo mi sepulcro,
y al mismo tiempo es usted
el mayor amigo suyo.
Sé muy bien por otra parte
que mi rival don Saturio,
aunque pariente de usted,
no es quien... Por Dios! Ya concluyo.
No es quien usted considera
mas digno del dulce nudo
á que aspiramos los dos;
y aunque tampoco me juzgo
acreedor á tanta dicha,
si cuento con el influjo
de usted...

Don Rodrigo

  Amigo, yo siento...

Don Torcuato

Malo! Malo! Ya barrunto
que está Luciana furiosa
contra raí.

Don Rodrigo

  Yo...

Don Torcuato

  Qué de insultos,
qué de pestes habrá dicho!
Ya se ve; yo soy un buho,
desconfiado, intratable...
Pero por los cielos juro
que la adoro; y que al momento
que la doy algún disgusto
me entra un pesar, una... Vamos,
no daré mas en el flujo
de ser celoso. Y con esto
qué adelanto? Me consumo,
me desespero y me espongo
á las sátiras del vulgo.—
Yo vengo á pedir su mano.
El momento es oportuno
porque sé que mi rival
no ha de arrebatarme el triunfo.
No. Luciana le detesta,
se mofa de él; y presumo
que hará conmigo las paces
si la intersecion que busco
me dispensa don Rodrigo.
Por Dios, por Dios trino y uno
hable usted en mi favor
á la hija, al padre... ¡Cuál sudo!
y á la vieja, pues á tanta
humillación me redujo
mi infausto arnor. Sea usted
mi luz, mi amparo, mi escudo,
mi ángel tutelar en fin,
porque si en tanto infortunio
me abandona, no hay remedio,
en el canal me sepulto.

Don Rodrigo

Qué locura! No es mejor
renunciar...

Don Torcuato

  No, no renuncio.
Valgo mas que el segoviano,
y postergarme no es justo
á semejante individuo.
No faltaba mas!

Don Rodrigo

  Abundo
en esa idea. No obstante,
puede que otro...

Don Torcuato

  Me aventuro
á lodo. La incertidumbre
es el mas cruel verdugo
para raí.

Don Rodrigo

  (Tú saldrás de ella
antes de veinte minutos.)—
Alguien viene... Es don Ciriaco.

ESCENA V

(DON CIRIACO, DON RODRIGO, DON TORCUATO.)

Don Ciriaco

Señores mios, saludo
á ustedes.

Don Rodrigo

  Felices noches.

Don Ciriaco

Vienen ustedes alguno
de hácia la plazuela?

Don Rodrigo

  Yo?
No.

Don Torcuato

  Yro he traído otro rumbo.

Don Ciriaco

Ah! Pues no saben ustedes
el lance... Es cosa de gusto.
Vaya, que la tal plazuela
de Santa Ana... Allá á lo oscuro,
en un banco confidente
de pasatiempos nocturnos
estaban dama y galan
tratando de sus asuntos.
Los veo, paso de largo
v hácia el otro lado cruzo;
pero apenas hube vuelto
las espaldas, cuando escucho
voces como de camorra.
Acudo al banco; y un chulo...
asi... del cuerpo de usted,...
(Palpando á don Rodrigo y luego d don Torcuato.) no; mas delgado de muslos;
gran patilla, mal carado,
vomitaba mil insultos
contra el galan consabido,
que era... como usted: enjuto,
pero agraciado; bien puesto,
ojos garzos, pelo rubio.
A las primeras palabras
la Lucrecia no se anduvo
eu chiquitas: vuelve grupas
y no pára hasta el Refugio.
Acuden los aguadores,
las pasiegas!... Qué barullo!
Los chicos de la candela.
los vecinos;... todo el mundo.
Qué gritar! Nadie se entiende.
En esto cejando el uno...
Por ejemplo, usted.

(Haciendo retroceder á don Torcuato s)

Don Rodrigo

(Ap.) (á don Torcuato.) Cachaza 1

Don Torcuato

Por vida de...

Don Rodrigo

(Ap.) (á don Torcuato.)
  Disimulo!

Don Ciriaco

Y avanzando el otro, llegan
á la fuente. El iracundo
recienvenido, que es hombre
de alma negra y recios puños,
coge al otro, lo levanta...

(Queriendo levantar en alto á don Torcuato.)

Don Torcuato

(Desprendiéndose vivamente.)
Quieto, quieto. Yo concluyo
la narración. Lo columpia,
y entre la risa del vulgo
¡o zambulle en el pilón.
Crece entonces el tumulto;
el agresor se escabulle;
el otro, que no es besugo,
procura salir del agua
y le ayudan los farrucos;
viene la guardia y le arrestan
para mayor infortunio;
huye usted por no esponcrse
á un culatazo importuno,
y entra en su casa: esta es
la historia punto por punto.

Don Ciriaco

Tiene usted razón, amigo;
pero cómo?... yo me aturdo,
cómo ha adivinado usted?...

Don Torcuato

Es que era grande mi apuro.
Si Dios no me hace profeta
ya estaría yo difunto.

Don Ciriaco

Yo... Pero quién entra? Calle!
El insigne don Saturio.

ESCENA VI

(DON SATURIO, DON CIRIACO, DON RODRIGO, DON TORCUATO.)

Don Ciriaco

Tan pronto! A las nueve y media!
Se ha acabado la comedia?

Don Saturio

Voy á responder mas cómodo. (Se sienta.)
— Sí señor, y no señor.

Don Ciriaco

Cómo!...

Don Saturio

  El informe es exacto.
Hemos suprimido un acto.

Don Ciriaco

Hombre!

Don Saturio

  Ha renunciado al último
el benigno espectador.

Don Ciriaco

Singular economía!

Don Saturio

Tanto era el calor que hacia...

Don Torcuato

Vaya, habrá apestado al público
el drama...

Don Saturio

  Creo que sí.

Don Torcuato

El hombre no se acalora.

Don Rodrigo

Y á quién culparás ahora?...

Don Saturio

Yo hecho la culpa á los cómicos,...
y ellos me la echan á mí.

Don Ciriaco

Tú dijiste mil loores
no há mucho de Jos actores.

Don Saturio

Pues bien: habré sido víctima
de alguna intriga infernal.
Desde la primera escena,
y por cierto que es muy buena,
sentí levantado el látigo
contra mi drama. Qué tal?
Se redobló el aguacero
al fin del acto primero,
y eso que hay allí dos párrafos
que parten eí corazón.
Se empieza el acto segundo,
y el público furibundo
grita por todos los ángulos:
«Basta ya! Caiga el telón!»
Prosigue no obstante el drama:
de nuevo la gente brama,
y <pié confusión! qué estrépito!
Otra torre de Babel.
Manda por íin el alcalde
que cese el drama, y en balde
reclamaba yo frenético
la promesa "del cartel.
Pronto mi afan interpreta
un quídam de la luneta
y esclama: «Aquel energúmeno
es el autor! — Él autor!...»
Animas del Purgatorio,
cuál bufaba el auditorio!...
Y yo allí firme, impertérrito
en el campo del honor.
No hay quien al pueblo contenga;
hablo; no se oye mi arenga;
entra en mi palco un satélite,
v me hace salir de allí:
obedezco; escondo el bullo;
en medio de aquel tumulto
me presta su coche un prójimo
y... No hay mas. Ya estoy aquí.

Don Ciriaco

Y que á un hombre se persiga
de ese modo!

Don Saturio

  Es una intriga: (Se levanta.)
ya lo he dicho. Siempre al mérito
persigue la envidia vil.

Don Ciriaco

Pues véngate de la ofensa
dando tu drama á la prensa...

Don Saturio

Por supuesto, y con un prólogo
que ha de arder en un candil.

Don Rodrigo

Pero, hombre, has de ser tan necio...

Don Saturio

(Sin oirlo.) Tranquilo estoy. Los desprecio.

Don Rodrigo

Déjate ya...

Don Saturio

  Gente estólida!
Yo apelo al pió lector.

Don Torcuato

El pueblo fué muy severo.
Tal vez el acto tercero...

Don Saturio

Toma! Es un acto magnífico.

Don Torcuato

Oh! Ya supongo...

Don Saturio

  El mejor.

Don Torcuato

Ya se ve; no lo han oido...

Don Saturio

En vano lo he pretendido.

Don Torcuato

Hombre! una idea bellísima
me ocurre..

Don Saturio

  Sepamos cuál.

Don Torcuato

Eche usted al drama un remiendo
los tres actos refundiendo
y empezando por el último;
y se hace usted inmortal.

Don Saturio

Pues, mire usted, no estoy lejos...
Mas no he menester consejos.—
Ni se ha de abatir mi espíritu
por tan pequeño revés. —
Basta de literatura
y hablemos de mi futura.
Llegó ya el momento plácido,
ó he de esperar otro mes?...

Don Ciriaco

No, no. Esta noche es forzoso
que elija Luciana esposo.

Don Saturio

Ya lo eligió. Qué preámbulos!...

Don Torcuato

Yo la adoro.

Don Ciriaco

  Lo sé va.—
Luciana!

Don Torcuato

  Su mano bella...

Don Saturio

Yo estoy tan seguro de ella
que...

Don Ciriaco

  Despacio.

Don Torcuato

  Si me es lícito...

Don Ciriaco

Bien. Un inomento... Aquí está.

ESCENA VII

(LUCIANA, DON SATURIO, DON CIRIACO, DON RODRIGO, DON TORCUATO, NEMESIA.)

Nemesia

(Ap.) (á Luciana.)
Señorita, ya ha llegado
el momento decisivo.
Buen ánimo. Aquí estoy yo.

Don Ciriaco

Hija mia, ya te he dicho"
que esta noche sin mas tregua
has de elejir un marido.
Bien te pudiera obligar
consecuente en mis designios
a casarte cou el novio
por tu padre preferido;
mas cede la autoridad
al impulso del carino,
y algo se ha de conceder
de una doncella al capricho.
Aquí están los candidatos:
ambos te son conocidos.
Mira tú cuál de los dos
es de tu mano el mas digno,
dásela en presencia mia,
y alabado sea Cristo.

Don Torcuato

(Temblando estoy. No me mira...
Calla... Gran Dios! Soy perdido.)
Señor...

Don Saturio

  Pido la palabra. —
Amigo y muy señor mió,
yo debiera protestar
contra un acto que en mi juicio
tiende á anular mis derechos,
justamente establecidos
en la palabra formal
que usted me ha dado hace un sig
de ser mi suegro. No obstante,
como estoy tan convencido
del amor que me profesa
Lucianita, la autorizo
para que pronuncie un fallo
en que mi ventura cifro.
Así no dará Madrid
el nombre de donativo
á lo que es una conquista;
así el paternal dominio
no há menester instalarme
en un corazón que es mió.

Nemesia

(Qué fantasmón! Le daría
mas bofetadas...)

Don Saturio

  He dicho.
Hable ahora la interesada.

Don Ciriaco

Hable pues.

Don Torcuato

(Ap.) (con don Rodrigo.)
  Yo desconfió;
yo temo...

Don Rodrigo

(Tampoco yo
las tengo todas conmigo.)

Luciana

Padre mió, usted me pone
en un cruel compromiso.
Aquí en presencia de todos
declarar....

Don Ciriaco

  No hay otro arbitrio.

Don Saturio

Cómo ha de ser? Don Torcuato
es un mozo comedido,
juicioso, urbano, prudente;
y puesto que es ya preciso
desengañarle...

Don Torcuato

  Oiga usted!
De ningún hombre nacido
sufro yo...

Don Ciriaco

  “ Por Dios, señores!
Qué es esto? Un poco de juicio.—
Vamos, hablas tú esta noche?

Luciana

Sea cual fuere el partido
que yo tome, no es posible
que agrade ú todos.

Don Ciriaco

  Yo exijo...

Luciana

No me gusta desairar
á nadie.

Don Saturio

  Pues! No lo digo?

Don Ciriaco

Ea, escrúpulos cá un lado.

Luciana

Padre, es mucho sacrificio
el que exige usted de mí,
y yo no me determino...

Don Ciriaco

Ahora salimos con eso?

Luciana

Mas para evitar litigios
y escusarme á mí el rubor
que en vano á vencer me animo,
consiento en dar mis poderes...
al señor.

Don Ciriaco

  Cómo!

Don Saturio

  A mi primo!

Don Rodrigo

Yo, señorita...

Luciana

  Él de todos
es confidente y amigo:
él es buen observador
Y conocer ha podido
las prendas y los defectos
de los que con tanto ahinco
pretenden mi mano: acaso
también habrá conocido
á quien dá la preferencia
mi corazón...

Don Saturio

  Gran prodigio!
Aunque fuera un topo...

Luciana

  En fin,
yo en él solo deposito
mi confianza, y á su fallo
sin murmurar me resigno.

Don Ciriaco

Dice bien. Un imparcial...
Quién mejor que don Rodrigo...
Aprobado.

Don Saturio

  Me conformo. —

(Se están mirando hito á hito. — Ahora me mira Luciana.— Ahora se rie.— Está visto; vo venzo.)

Don Torcuato

  (Será capaz
de preferir á ese mico...
No, no lo puedo creer. —
Pero quién sabe?... Es su primo...

Don Ciriaco

Don Torcuato. Usted qué dice?

Don Torcuato

Yo?... Qué he decir? Que admito
la proposición. Salgamos
cuanto antes del laberinto
y acabemos, que ya estoy
para dar un estallido.

Don Rodrigo

Delicada comisión
es esta, y si bien medito
sus consecuencias... Yo creo
que al labio puro y sencillo
de Luciana corresponde...

Don Ciriaco

No, no. Ya está convenido
que usted sea el juez.

Don Rodrigo

  Yo siento...

Luciana

Mire usted que si yo elijo
á todos los dejo iguales.
Vacila usted?

Don Rodrigo

  No vacilo.
Me dan ystedes palabra
sea cual fuere mi juicio
de atenerse á él?

Don Ciriaco

  La doy.

Don Saturio

La damos.

Nemesia

  Yo la conlirrao.

Don Rodrigo

Don Torcuato es un mancebo
por muchos títulos digno
de mi aprecio. Tiene un alma
de fuego, y otro mas lino,
otro amante mas sensible
á los dulces atractivos
de Luciana, ni capaz
de mayores sacrificios
quizá no pudiera hallarse
á no buscarlo en los libros.

Don Torcuato

(Oh dicha!)

Don Rodrigo

  Pero...

Don Torcuato

  (Ese pero
me asesina.)

Don Saturio

  (Yo me rio
de verle tan azorado.)

Don Ciriaco

Prosiga usted.

Don Rodrigo

  Ya prosigo.
Pero es lástima que tenga
un carácter tan sombrío,
tan suspicaz, tan celoso,
pues con él le vaticino
poca dicha con las damas.
A quién agrada un marido
perpétuamente quejoso,
siempre soñando delitos,
atalaya sempiterno
y tirano vitalicio,
que vive con su mujer
como en pais enemigo?
Nunca el verdadero amor
se cifra en esos delirios,
ni la doméstica paz
se halla por esc camino.—
Creo pues que Lucianita
1c estima á usted como amigo,
pero...

Don Torcuato

  No diga usted mas.
Infiel! Ingrata!... Maldito
sea mi amor y...

Don Saturio

  (Me dá
compasión el pobrecillo.)

Don Rodrigo

Por el estremo contrario
peca Saturio mi primo;
v no sé en cuál de los dos
está mas patente el vicio. —
Qué digo? Un hombre celoso,
aun siéndolo sin motivo,
prueba á su mujer al menos
que la adora, y el suplicio
a que condenada vive
tal vez logra algún alivio
con el incienso en las aras
de su amor propio ofrecido;
mas un marido insolente
que hacer piensa un beneficio
á su mujer si la mira;
y desprecia los peligros,
menos por hacer justicia
á la virtud y al cariño
de su humillada consorte
que por no mostrar indicios
de lo que llama flaqueza
su orgullo insensato, indigno,
puede amarla por ventura
si solo se ama á sí mismo?

Don Saturio

Eso es decir...

Don Rodrigo

  Es decir
que no se casa contigo

Don Saturio

  Qué! Te chanceas.

Don Rodrigo

No tal. Yo...

Don Saturio

. Qué desatino!
Cuánto va á que ella no dice?...

Luciana

Sí señor; y lo repito.

Don Saturio

Cómo!... Qué ultraje! Qué infam
Es esto juego de niños?
Después de tantas finezas,
después?... (Pero á qué me irrito,
necio de mí, si todo esto
es sin duda un artiíicio?...
Claro está. Pues: para echar
al otro. — Sí. Estoy tranquilo.)

Don Ciriaco

Yaya, vaya! Estoy absorto.
Conque sacamos en limpio
después de tanta parola
que ambos quedan escluidos?
Pues, señor mió, no es eso
lo tratado; no. Yo insisto...

Don Rodrigo

Déjeme usted concluir,
don Ciríaco. No imagino
que sea fácil hallar
quien merezca tanto hechizo;
mas si entre dos aspirantes
de carácter tan distinto
otro hombre se presentase,
ni celoso, ni engreído,
ni en estremo confiado,
ni caviloso y arisco,
si el famoso justo medio
que, siendo hoy dia el prurito
de tantos hombres de estado,
nunca pueden conseguirlo,
viniera á nuestro socorro;
si en medio de este conflicto
de opiniones encontradas
se ofreciera de improviso...
así... un tercero en discordia,
que desenredando el hilo
sentenciase en su favor
este singular litigio;
si fuera en fin tan dichoso
que ya hubiera merecido
el amor de Lucianita,
v si fuera noble v rico
como estos dos caballeros,
sería usted tan impío
que le negase obstinado
el premio de sus suspiros?

Don Ciriaco

No por cierto.

Don Torcuato

  (Qué sospechas!...)

Don Saturio

(Ya entiendo.)

Don Ciriaco

  Estoy decidido
á que se case Luciana
cuanto antes; y voto á Crispo
que si hoy no presenta un novio
se lo saco del Hospicio.

Don Rodrigo

Pues bien; es e justo medio,
sean ustedes testigos,
ese tercero en discordia
sov yo.

Don Ciriaco

  Usted!

Don Torcuato

  Usted!

Don Rodrigo

  Yo mismo.

Don Ciriaco

Cuánto me alegro! — Un abrazo.
Pues si usted me hubiera dicho
con tiempo...— Qué dices tú?

Luciana

Que con mucho regocijo
le daré mi mano.

Don Ciriaco

  Bien.
(A don Rodrigo.) Sé su esposa. — Sé mi hijo.
Don Saturio se pasea con aire de satisfacción.)

Don Torcuato

(Se levanta.)
No puedo; no puedo mas!

Nemesia

(Oh! Primero que él se largue...)

Don Torcuato

Mujeres, mujeres!... Cargue
con la mejor Satanás.
Quién lia en vuestra virtud?
Cruel, aleve, proterva,
ese pago me reserva
tu bárbara ingratitud?
Reniego de mi pasión.—
Y usted, usted, don Rodrigo,
á quien tuve por amigo,
me usurpa su corazón!
Ah!... Sea usted condado!
Para el tonto que lo fuera.
Ni me liaré siquiera
del padre que me ha engendrado.—
Ah Dios! Ya en odio convierto
mi amor, infausta mujer,
y por no volverte a ver
soy capaz de irme á un desierto.
Bella ocasión de mi mal
que en matarme te complaces,
solo siento que te enlaces
con un hombre racional;
y que en premio de un perjurio
tan inicuo y espantoso
Dios no te dé por esposo
al cafre de don Saturio.

ESCENA ÚLTIMA

(LUCIANA, DON CIRIACO, DON SATURIO, DON RODRIGO, NEMESIA.)

Don Saturio

Ba! Desahogo impotente
de su rabia. Le perdono,
que no merece mi encono
por caido y por demente.—
Con que vamos; yo supongo
que todo ha sido una chanza...

Nemesia

(Oh que bestial confianza!)

Don Saturio

Eh!...' Yo en tu lugar me pongo.
Como libertarnos de él
sin esa farsa?... Si digo
que las mujeres!... Rodrigo,
has hecho bien tu papel.

Don Rodrigo

Qué papel? Nada he fingido.

Don Saturio

Basta. Ya es mucho moler...

Don Rodrigo

Luciauita es mi mujer.

Luciana

Don Rodrigo es mi marido.

Don Ciriaco

Y ya no hay apelación.

Don Saturio

No? Pues como soy cristiano...

Don Rodrigo

Y ahora va á darme la mauo...

Luciana

La mano y el corazón.

(Danse las manos.)

Don Saturio

De veras?

Nemesia

  Lo dicho, dicho.
Yo les doy mi parabién.

Don Saturio

Bien... No me opongo... Muy bien...
(Vaya, que es raro capricho...)

(Sü queda pensativo.)

Nemesia

Ahora para celebrar
elección tan acertada
nos espera una ponchada
que he mandado preparar.

Don Saturio

(Con sonrisa forzada.)
Ponchada? Bien! Es muy justo...

Don Rodrigo

Vamos, no estés afligido.
Yo siento...

Don Saturio

  No. Distraído...

Don Ciriaco

Yen, hombre.

Don Saturio

  Con mucho gusto.

Nemesia

Victoria por don Rodrigo!

Don Rodrigo

(Dirigiéndose al gabinete.)
Mi bien!...

Luciana

  Mi amor!...

Don Saturio

(En voz bajad Nemesia.)
  Todavía
no han ido á la vicaria. —
Aun se ha de casar conmigo.

Elenco vivo 6 personajes · 3,075 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
620240J1, J2, J3J1 · esc. 2Don Saturio, Don Torcuato, Nemesia
589199J1, J2, J3J1 · esc. 1Don Ciriaco, Nemesia, Luciana
560210J1, J2, J3J1 · esc. 7Don Saturio, Don Rodrigo, Nemesia
558188J1, J2, J3J1 · esc. 7Don Ciriaco, Luciana, Don Torcuato
397139J1, J2, J3J1 · esc. 1Luciana, Don Rodrigo, Don Ciriaco
351125J1, J2, J3J1 · esc. 4Luciana, Don Saturio, Don Rodrigo

Partitura métrica 51 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo
Acto tercero

octosílabos 92 % · mixto 8 %

Expediente

Obra
Un tercero en discordia
Jornadas
3
Personajes
6
Versos
3,075
Versificación
octosílabos 92 % · mixto 8 % medida por La Báscula
Fuente
archive.org: unterceroendisco00bret_0_djvu.txt
Estructura
un-tercero-en-discordia.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, Un tercero en discordia, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/un-tercero-en-discordia.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.