portada y reparto
DE AMOR CONYUGAL,
COMEDIA EN DOS ACTOS,
Don Manuel breton de los herreros
MADRID:
EN LA IMPRENTA DE YENES,
CALLE DE SEGOVIA, NUM. 6.
1840.
^/'
La escena es en Madrid.
Esta comedia , que pertenece á la Galería Dramá-
tica, es propiedad del Editor de los teatros moder-
no, antiguo español y extrangero ; quien perseguirá
ante la ley al que la reimprima ó represente en
algún teatro del reino, sin recibir para ello su autori-
zación, según previene la real orden inserta en la gace-
ta de 8 de mayo de 1837, y la de 16 de abril de 1839,
relativa á la propiedad de las obras dramáticas.
Acto primero
ACTO PRIMERO.
Sala en casa de don Agustin medianamente amueblada. Dos puertas la-
terales: la (le la derecha conduce á l;i iantesala, y ambas a lis habita-
ciones interiores. Entre, Otros muebles habrá una cómoda y una mesa
con recado de escribir.
ESCENA PRIMERA.
PAULA , MARIANA.
(PAULA sentada , acabando de bordar una cartera maria- MARIANA de pie quitándose la man luía.)
¿Con qup, lio^ iiiisiiio? De alcgria
no veo ya el ;>b;i lorio.
Me han dicho en el escritorio
qui'j llegará á mediodia.
Ya dudaba ver el fin
de ausencia tan dolorosa.
Ocho días no son cosa...
PAULA. •
¡Quiero tanto ;1 mi Agnslin!
Al que en triste sulcnlad
recuerda ¡í su dueño amante
le parece cada instante
un siglo, una eternidad.
Ese pesar es muy justo.
;lrse un marido á los tres
días de casado !
PATir. V.
\ Puts !
¡Mira que plato de gusto!
Mas don Braulio el fabricante
le envió de pronto á Ucle's
comisionado, y \ya ves!...
como el pobre está cesante.,.
No son de perder hoy dia
cien duros.
Pero es fatal
que al tálamo conyugal
alcance la cesantía.
Ya le emplearán, lo espero,
mediante la protección
de su amigo don Ramón,
que está ahora en candelero.
Y si no logro esta dicha ,
¿cómo ha de ser ! Fiel esposa,
me reduciré' gustosa
ú sopas de ajo y salchicha.
Gran virtud es menester..»
No me distraigas. Quisiera
acabar esta cartera...
¿ Le quiere usted sorprender ?
Sí.
De realce dos- palmas,
y enlazados los dos nombres
forman cifra...
No te asombres.
Lo mismo están nuestras almas.
(En eso pone su ahinco:
por lo demás no se afana.)
Ya solo faltan, Mariana,
!Cualro puntadas ó cinco;
y piips salgo mas de prisa
qi!C imagine con mi empeño,
antes que venga nil dueño
tiempo tengo de ir á misa.
Y sobrado.
Tráeuje pues
los gnanles y la mantilla.
(Suena dentro una campanilla.)
MAKtANA.
Voy. Sonó la campanilla.
Mira primero quien es.
ESCENA II.
¡ Virgen , si á la esposa tierna
hoy vuelve sano y seguro ,
otra misa oir te juro
descalza de pie y de pierna.
ESCENA III.
PAULA , D. CAYETANO , MARIANA,
Vengo á ponerme á los pies
de usted....
PAirLA.
Beso íí usted la mano,
amigo don Cayetano.
¿Dejare' para después.. .i
No , que si el tiempo no alcanza...
Perder la misa no cjuiero.
Anda, que ese caballero
es de toda confianza.
ESCENA IV.
PAULA , D. CAYETANO.
No quisiera ni un momento
incomodar....
No... Iba á misa...
n. CAYETANO.
¡Oh! es obligación precisa.
Pero tome usted asiento.
Gracias. (¡Rostro como el sujo...)
¿ (hie borda usted , vecinita?
Una cartera.
{Acercándose á mirarla.)
Es bonita.
{Lcnanicindose y dándole la cartera.)
Ahora mismo la concluj'o.
ESCENA V.
PAULA , D. CAYETANO , MARIANA.
Tra» Mariana guantes , abanico y mantilla para su
ama , j esfa pone la almohadilla sobre la mesa.
MAIllANA.
Aqtii está todo , señora.
{Mirando la cartera.
Esqnisita es la lahor.
Yo no he visto igual primor.
(Estoy por la bordadora.)
¡ Es obra maestra!
{Se la {'ucl^e f y Paula la pone sobre la mesa.)
¡Que'!
No tal , usted me avergüenza.
Y aqui forman una trenza
dos iniciales; A y P.
¡Miij hien ! Agustín y Paula.
Reciproco amor lo exige.
(¡Que linda! Si no transige,
da conmigo en una jaula.)
Es un débil testimonio
de mi conyugal afecto.
¡ Ah ! bien dicen, el perfecto
estado es el matrimonio.
Sobre tan plácida unión
no tienda Satán sus redes,
y Dios favorezca á ustedes,
con fruto de bendición.
PAUT,A. {Ruborosa.)
¡Vaya!... Ponme la mantilla.
{Juana se la pone.)
Un niño hermoso y robusto...,
pero usted tendrá mas gusto
en que sea una chiquilla.
PAur.A.
Haga Dios su voluntad.
¿Y usted, tan aficionado,
no se casa ?
He tropezado
con una dificultad.
¿Cuál?
Señora, ¡hay tanta maula!
Virtud, belleza, talento...
¿ Donde se halla ese portento ?
;Ah! ¿Dónde hallar otra Paula?
En cualquier parle. Es tan poco
mi mérito...
Y en mis años^
tras de tantos desengaños,
¡casarme!... No soy tan loco.
Novio con el pelo gris
no puede vivir tranquilo,
que tiene el alma en un hilo
y su honra pende de un tris.
El dinero puede mucho
y, aunque de ello no me aplaudo,
con el oro que recaudo
puedo llenar un falucho;
pero placeres comprados
ya se sabe lo que son.
Las telas del corazón
lio salen á los mercados.
No señor. {Aparte á Mariana.)
¡ Que buen sugeto ,
que honrado es nuestro vecino!
(¿Quien ha visto á un libertino
hecho frade recoleto?
MARIANA. {Aparte á Paula.)
Y tan amable, tan franco...
D. CAYETANO,
¿Y cuándo llega el consorte
feliz?..
Hoy entra en la corte.
(¡No volcara en uu barranco!...)
Mil y mil enhorabuenas...
Y á mí misuío mu las doy,
que su apasionado soy ,
aunque le conozco apenas.
¡Cómo! ¿Usted?...
Solo de vista,
mas sus virtudes prochima
con cien trompetas la fama.
Favor que usted...
{Tomando el abanico y el pañuelo.}
Ya estoy lista.
Si e'l me honra con su amistad...
¡Oh! El honrado será c'l.
Scre' su amigo mas fiel.
PAtlLA.
Gracias. Es mucha bondad...
n. CAYETANO.
Si puedo servirle en algo...
¡ Ah , señor!..
Sin cumplimiento :
suyo es desde este monictito
cnanto tengo y cuanto valgo. —
Mas yo hablando á troche y moche
y usted con mantilla puesta...
No importa. Usted no molesta...
¡ Ah ! Vaya usted en mi coche.
No. Mil gracias...
Hace un alie
terrible.
De aquí á la Red
no está lejos.
Mire usted
que lo tomare' á desaire.
Precisamente está ahora
a' la puerta. Hiié enganchafi
mas qnise antes saludar
á mi vecina y señora.
lO
¡Y usted irá á pie por mí...
¡Eh! mejor. Haré ejercicio.
El mucho regalo es vicio.
Vaja, diga usted que sí.
Porque usted no tome á mal...
Con usted iria al templo,
pero ese fuera uu ejemplo
pernicioso á la moral.
Es verdad.
(¡Camastronazo!)
D. CAYiETANO.
Mas ya que cauto me privo
de ese honor, hasta el estribo
sírvase usted de mi brazo.
Mal pago á tanta fineza
seria un desden grosero.
(Tomando el brazo de D. Cayetano.
Vamos... (¡Que' buen caballero!)
(¡Bien va! Por algo se empieza.)
ESCENA VI.
¡Que bien toma mis lecciones
el socarrón! ¡Cómo sabe
el tuno hacer la gatita
de Mari-Ramos! El dianlre
son los hombres. Mi señora
le tiene ya por un ángel.
¡Bien! Esto es algo. — Y no es poco
que, sin saber lo que se hace,
haya aceptado su coche.
Acaso mas adelante,
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luego que el pan de la boda...
(Suena la campanilla.)
Llaman. Voy... Ya ha abierto Jaime.
ESCENA Vil.
¿Que'! ¿Vuelve usted...
Si, Mariana;
si, querida. Vengo á darte
en albricias de mi dicha
este doblón para guantes.
MARIANA. (Lo toma.)
Estimando. Ya ve usted
que mi consejo....
Admirable.
El primer paso eslá dado,
que es lo dificil, lo grande
de estos negocios. Ganada
su conlianza...
No obstante ,
sin ganar la del marido...
Y eso no será tan fácil ;
¿ verdad ?
A fuerza de tiempo...
Es que, si quieres que te hable
con franqueza , temo mucho
que la paciencia me falle
á lo mejor. — ¿Es coloso?
No le he notado ese achaque
basta ahora.
Bieu. ¿Y que
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me dices de su carácter?
¿Es hombre... de armas tomar?
(No tengamos aqu¡ un lance
pesado...)
Es como una malva.
No porque á m¡ me «cobarde
ningún hombre cuerpo á cuerpo,
pero bueno es inforníarse...
Vaya; y que flaco es el su^o?
¿Juega al villar ó á los naipes?
¿Es músico? ¿Es cazador?
¿ Es literato ?
Es cesante.
Sobre todo, ¡ chito !
No es bueno que sejia nadie...
Por supuesto. (¿Yo callar?
Harto será. Sov tan füígil...
Mas ahora tendré prudencia. .,
al menos hasta que alcance
la victoria. A algnn amigo
de los mas íntimos..., pase;
pero ¡ en el cafe'!...)
¿ En que' piensa
líst d ?
En mi plan de ataque.
Pero abur. Ya nos veremos
despacio, que si viene alguien,
podrá sospechar... Lo dicho.
Si me ayudas en mis planes
y logro lo que deseo ,
te hago feliz. Dios te guarde.
ESCENA VIII.
Es preciso tener cara
de baqueta y de vinagre
para negarse á servir
á sngelü tan amable.
La conciencia me remuerde
«a poco , mas treinta reales
de salario mal seguro,
y sin provechos ni gages,
¿ qtie son para que una moza
de mi riHiibü vista y calce
y mantenga nada menos
que a un cabo de provinciales?
Si es tan santa mi señora
como de serlo se aplaude,
por mas que sude el vecino
y por mas que yo trabaje,
se quedará al íin y al cabo
tan honrada como antes. —
Y aun mucho mas; que no hay mérito,
como decia mi madre,
en que triunfe la virtud...
cuando nadie la combate.
Si se rinde, buen provecho.
Ella será la culpable —
(Suena la campanilla.)
¡pues! — ella y los que gobiernan;
que, acumulando cesantes,
tantas ocasiones dan
pura que el diablo las cargue.
ESCENA IX.
(En trage de camino,)
¡Mariana !
4
¡ Ah!,.. ¡Señor ! j Tan pronto!
Yo creí que hasta mas tarde...
He madrugado algo mas
de lo que pensaba. ¿Que' hace
Paula? ¿ Dónde esta ?
Ha salido
á misa.
Eso es muy laudable. '
Creyó que tendría tiempo
antes de que usted llegase...
¡Cuánto sentirá...
(Sentándose y dejando sobre una silla el sombrero.)
Molido estoy del carruage.
¿Se ha desayunado usted?
n. AGUSTÍN.
Sí; medio capón fiambre...
Supongo que no habrá habido
novedad...
Ningún».
¿Y Calvez?
¿ Don llamón ? Ha estado malo.
¿Qué rae dices! ¿Cosa grave?
No señor. El reumatismo...
Habrá seis días... Si; el martes,
hizo cama. Pero ayer
cuando fui yo á preguntarle
como estaba de salud
encontré vacío eF catre.
Ya está tan guapo. Hoy vendrá.
D. AntlSTIN.
Me alegro. Siento sus males
como si yo...
No lo estraño.
Son ustedes uña y carne...
(¡Voto va,... j no se lo he dicho
á don Cayetano!)
Dame ,
mientras viene mi muger,
las cartas que haja de Cáceres,..
No ha parecido el cartero.
(Es raro el no contestarme
la familia. Sentiré'
que desapruebe mi enlace...)
( Suena la campanilla. )
Llaman... Será la señora.
D. AGUSTÍN. (Levantándose.)
I Ah ! No te detengas. Abre.
ESCENA X.
¡ La pobre... Estos ocho dias
se le habrán hecho mortales!
ESCENA XI.
PAULA , D. AGUSTÍN.
¡ Aguslin ! (Se abrazan.)
¡Paula querida !
¡ Dulce sorpresa !
i6
¡Mi bien!
Bendígate Dios , amen.
¿Vienes con salud, mi vida?
Ya lo ves. ¡Y tú tan buena!
l'AULA.
{Oitítase la mantilla y la deja sobre la cómo'ici con
el pañuelo y el abanico.)
Sí , mas en tal desconsuelo
milagro ha sido del cielo
no haberme ahogado la pena.
D. AGUSTÍN,
Yo también muerto de esplín
sin tí y entre aquellas gentes...
j Oh ! Como otra vez te ausentes,
me voy contigo , Agustín. —
Di : ¿recibiste en la villa
de Uclés una carta...
I). AGUSTÍN.
Sí.
En tres noches la escribí.
¡Tres pliegos y una cuartilla!
Por horas y por momentos
un circunstanciad'- narle
de mis obras quise darte,
y hasta de mis pensamientos.
Me cautiva el corazón
tanta fe, Paulíla bella,
pero...
Y otra como aquella
puse anoche en el buzón.
Era inútil. Yo te creo...
{Paula toma la cartera que dejó sobre la mesa.)
17
(Si tardo en volver aquí,
no gano, pobre de mí,
para portes de correo.)
Toma.
jQue' fineza!
En suma ,
solo amándote vivía ;
con la aguja por el día,
por la noche con la pluma.
D. AGUaXIN.
¡Que' cartera tan preciosa!..
Con la cifra de los dos...
¡Otro abrazo, ángel de Dios!
¡ Feliz yo con tal esposa !
Y es poco para mi amor,
que quien el alma te da...
¡ Ab... ¿ sabes que tienes ja
otro amigo y prolector?
¡Otro amigo! ¡Otro... ¿ Qule'n es?
Don Cajetano , el vecino
de abajo.
¡Ya!
Anoche vino/.*
Cómo
A ponerse á mis pies.
Y esa visita... ¿á qué santo...
A título de vecino...
¡ Que buen sugeto ! ¡Que' fino !
¡Cómo le afligió mi llanto!
i8
¿Tan tierno es de corazón?
PAüLA.
Y cristiano muy cabal.
¡Que' máximas de moral-'
Vaya; es un santo varón.
D. AGUSTÍN. '
Como hemos vivido aquí
tan poco tiempo , no se...
no conozco... Ya se ve' ;
todo consagrado á tí..,
¿ Es joven ?
ISo. Ya es machucbo.
Cuarenta y tres le echo yo...
Y su mngcr ¿no subió...
¡Ba ! ¡Si es soltero!...
( ¿Que' escucho! )
¿Cómo en casarse no piensa?
¡ Eh ! Será algún perdulario....
No lo creas; al contrario;
tiene una fortuna inmensa.
l,. AGUSTÍN.
(¡Malo!)
Es hombre muy profundo.
Sí será...
Y tan timorato...
Le inclinan al celibato
desengaños de este mundo.
Yerros de la juventud...
Si vieras con que fervor
elogia el pobre señor...
'9
¿ Tu hermosura ?
Mi virtud.
¡Oiga
Un feliz matrimonio,
dice^ es el supremo bien
en la tierra, es el Edén,
la...
¡Mire usted qué demonio!
Y como yo no imagino
encontrar en esta corte
tan angélica consorte...
D. AGUSTÍN, (^nire dientes.)
Prefiero la del vecino.
¿Eh?
Nada. ( ¡ Y que ella se trague
la pildora!...)
Pues de tí
liace unos encomios...
¿Sí?
¡Que' bondad! ¡Dios se lo pague!
Porque, aunque no te conoce
sino de fama hasta hoy,...
La fama dirá que soy
el mejor par de los doce.
Y añadió: si puedo en algo
servirle, si en algo influyo,
cuente desde hoy como suyo
cuanto tengo y cuanto valgo.
20
D. AGüSTIW.
¡Tanto afecto en una noche!
También me ha venido á ver
esta mañana...
¡ Muger !
¡Vaya; y me ha ofrecido el coche ¡
D. AGUSTÍN. (Con risa sardónica.)
¿ De veras !
Para ir á misa.
¡Que' bondad!... Quedarse á pie
por servirme..
Sí; ¡je, je...
¿De que te ries?
....De risa. —
Ha sido mucha atención.
Y... ¿aceptaste?
Sí , mi dueño.
Lo tomó con tal empeño...
¡No puedo mas! ¡Maldición!
PAULA. (Asustada.)
¡ Ay Dios mío! ¿Que' le ha dado?
¿Es á mí, ó es al vecino...
Ese hombre es un libertino
de profesión, un malvado.
¿Cómo...
¡ Y no le has conocido!
¡ Ah ! ¿que' hombre á muger bonita
con buena intención visita
en ausencia del marido?
Te habló de virtud anoche
para ganar tu amislad ;
I y hoy tienta tu vanidad
otrecie'ndote su coche!
¡Y tú le oíste tranquila
cuando de tu esposo dijo
tantas lindezas ! ¿Qué hijo
le he sacado yo de pila ?
¿ Creerá ¡ pese a Belcebú !
ese hipócrita insolente
que soy yo tan inocente...
ó tan simple como tú ?
¡Ay, no te enojes! Perdona..*
Yo he obrado sin malicia...
Sí, sí; yo te bago justicia.
Esa ingenuidad te abona.
Si del bribón que te engaña
vil cómplice hubieras sido,
no barias á tu marido
revelación tan estraña.
Incauta fui ; no te asombres ,
querido. Mi buena fe...
¡Oh! De hoy mas aprenderé
á conocer á los hombres.
¡Miren el mosquita muerta!...
¡Con qué diabólico enredo
quería... No tengas miedo,
que otra vez estaré alerta.
Si á mis ojos se aparece
el pérfido seductor ,
le hablaré con el horror
y el desprecio que merece.
Aunque me ofrezca el Perú
como me ha ofrecido el coche ,
¿será ese viejo bamboche
tan amable como tú?
¡Ah! sea culpable ó no,
no vuelva jamás aquí.
Basta que te enfade á tí
para aborrecerle yo.
22
1). AGUSTÍN.
Tan bello es tu corazón
cual tu rostro. No me ofendo:
basta ; solo te encomiendo
que aproveches la lección. —
Voy á salir, y este trage...
Olro pantalón; camisa...
PAUtA.
¿A dónde vas tan de prisa ?
A dar cuenta de mi viage.
{Abriendo un cajón de la cómoda.)
¿ Que' pantalón ?
El azul
lurqr.í,
PAULA. {Revolviendo el cajón.)
No se' donde está.
Debajo. Aquí... Este será...
No; es mi mantilla de tul.
Despacha.
Si no le encuentro...
Ab , ya ha parecido. Ten.
{Saca un pantalón y se le da.)
Ahora la camisa.
Bien. {Abriendo otro cajón.)
En este cajón del centro...
Sí.
PAULA. {Registrando.)
En este lado hay calcetas...
Falta me hacen; vengan unas.
PAULA. {Dándole un par.)
Toma... ¿ Y te vas en ayunas ?
No; ya almorcé'.
PAt'LA. {Registrando.)
Servilletas... ,
sábanas..., que be de coser...,
euaguas...
¿Tanto te cuesta?...
¡Ah ! Toma.
{Mirando la camisa que le da Paula f volviéndosela.)
¿Que' me das? ¡Si esta
es camisa de muger !
PAULA. (Rie'ndose.)
Dices bien. Aturrullada
con el dulce regocijo
de verle... (llevneli'e aira yez el cojon.)
Vamos...
Pues, hijo,
ninguna tienes planchada.
D. AGUSTÍN,
¡Voto á!.. Me lleva Pateta.
No te incomodes , por Dios.
¿Has ensuciado las dos
(jue llevaste en la maleta?
Sí, muger; ¡en ocbo dias !...
¿Que' quieres? Pensando en ti
noche y dia... Yo creí
que tan pronto no vendrías.
Yo te agradczo ese afán,
porque redunda en mi gloria ;
¿pero siempre en tu memoria
era yo San Sebastian?
¡Agustín !
n. AGUSTÍN.
Tomarlo ú risa
es mejor; raas le prevengo
para otra vez que no lengo
celos yo de mi camisa.
Confieso que mi pasión...
Pero ya verás que' presto...
(MARIANAcercándose á la puerta de la izquierda,')
Mariana , una plancha , el cesto
de la ropa, el almidón...
D. AOüSTIN.
¿ Quie'n espera á que la plancha
se caliente ?
MARIANA. {A la puerta.)
¿Llama usle'?
Sir planchar me la pondré'
como un tio de la Mancha.
{Despidiendo á Mariana).
Allá voy. — La cubriré'
con la corbata, y asi.,.
PAULA,
¿Saco la levita ?
y el chaleco de pique'.
ESCENA XII.
PAULA,
{Sacando la let'iía f el chaleco.)
I Válgame Dios! cuánto siento ...
¿Dónde estará la levita?
j Jesús! La cómoda está
tan revuelta... El primer dia
que m(i levante de humor
y el tiempo me lo permita,
la he de arreglar... Aqui está.
(Saca una levita.)
La pondré' sobre una silla {Lo hace.)
mientras Lusco ese chaleco.
(Refolfiendo el cajón.)
Aquí no cslá. En el Je arriba...
{Abre otro y saca de él un chaleco.)
Por acá... Ya di con el.
{Desdoblándole,)
¡ Ay, quie le falla una cinta!
¡Válgame el cielo ! ¿De dónde
saco ahora... Tiene prisa...
¡Ab ! Esta es larga. Cortare'...
(Toma de la almohadilla unas tijeras y corla un pe- dazo de la cinta.)
El pedazo en la otra esquina
con un alQler... (Lo hace)
Ya está.
Vov al instante; no diga
que no le ayudo á vestir. —
{Deteniéndose y desdoblando la levita.)
¿Tendrá polvo? No; está limpia.
{Estirando el faldón.)
Por vida de las arrugas...
Pero ¿que' veo! ¡Desdicha!...
Un botón colgando...
D. AGUSTÍN. {Dentro.)
¡ Paula !
¡Voy corriendo ! — La almohadilla.
{Registrándola.)
¡Ay! ¡No tengo seda negra!
¿Que' haré'? ¡Por vida... ¡Por vida...
La aguja tengo enhebrada...,
pero ¡con seda amarilla!
D. AGUSTÍN. {Dentro.)
¡Paula!
PAUtA.
¡Alia voy, amor mío!
{Se sienta y cose apresuradamente el botón.)
Coseré con esta misma.
¿Que he de hacer? ¡Malditos sastres!
¡Malditos de Dios! No cuidan
de asegurar los botones....
Daremos luego con tinta
á la seda.,.
26
ESCENA XIII.
PAULA, D. AGUSTÍN.
(D. Agustín viene en mangas de camiiaj con la cor- bata puesta y cubierta coa sus puntas la pechera.)
¡Vamos, Paula!
(Cortando la seda.)
¡Ah!
¿Qué haces?
PAULA. (Levantándose.)
Nada. Cosía
un botón que estaba flojo.
¡Válgale Dios I
¡Ese Utrilla...
Sí; Utrilla. — ¿Es este el chaleco?
(Lo toma.)
Sí, mi bien.
D. AGUSTÍN. (Soltando el chaleco.)
¡ Cuerno , madrina !
¡Ay Dios!...
¡Maldito alfder!
(Toma el chaleco j" prende mejor el alfder.)
¡Diste en el por donde pinchal
¡No le hubieras tú prendido...
(Se chupa un dedo.)
PAULA. (Asustada.)
¡Sangre! Irán á la botica...
No es nada. Me chupo el dedo...
37
de gasto.
Prendí la cinta
porque no esperases...
¡.Oh!..;
¡Por las ánimas benditas,
despacha !
PAüíA.
Ya no hay cuidado.
{yiyudándole.)
Mete el brazo. — El otro. — Avisa
cuándo he de atar...
(^Poniéndose los botones del chaleco.)
(¡Que muger
para un pobre!) Ata. (Da grima
el pensar...)
¿Aprieto?
Ya está. Ponte la levita , (Dándo![ela.)
mientras te saco un pañuelo...
D. AGUSTÍN. (Poniéndose ¡a levita.)
¡No, por la virgen santísima!,
que esa cómoda es... el caos,
y me darás una almilla,
un calcetin... Me apodero
de este tuyo de batista.
(Toma el pañuelo de Paula.)
¿Y guantes?
(Tomando el sombrero f yéndose enfadado.)
Los compraré
de camino.
PAULA. (Llorando.)
No te dignas
de decirme á Dios siquiera?
¡Con que' crueldad me castigas,
28
ingrato!
(Entre enojado y enlernecido.)
No , muger ; pero...
Vaya , abrázame. (5e abrazan.)
(¡ Es tan Iluda
y tan cariñosa...) A Dios.
No me guardes ojeriza.
Yo me enmendaré...
D. AGUSTÍN. (Enferneci'do.)
¡ No llores.. i
A Dios, Paula. (¡Es una niña!)
ESCENA XIV.
¡Pobre Agustín! Se ha enfadado
con razón. ¡No tener lista
la ropa! Pero ocupada
con la cartera y la cifra...
¡ Cunde lan poco el bordado
de abalorio!... Y las epístolas
amorosas que le he escrito...
Vamos; parece mentira
cómo se pasan las horas,
y hasta que' punto complica
los deberes conyugales
Una ausencia repentina. — -
¡No poder una pagar
costurera ni modista...
Si me ayudase Mariana,
tal cual; ¿pero y la cocina?
(Suena la campanilla.)
¡También os fatalidad
que este' tan mal de camisas
mí amado Affustin ! ¡Jesús!
¡Mal haya la cesantía !
ESCENA XV.
PAULA, D. RAMOW.
Buenos diaS; bella Paula.
Muy felices, D. Ramón.
Celebro la mejoría.
D. RAMÓN,
Malo ó bueno, siempre estoj
á los pies de usted.
También
de enhorabuena estoy yo.
ü. RAMÓN.
Sí, ya he visto en la escalera
á Agustin; mas mi intención
era visitar á Paula,
y sin cumplir no me voy,
señora, con un deber
tan grato á mi corazón.
PAULA. {Recelosa.)
(¡Que' oigo!) ¿Quiere usted sentarse?
Sí haré'.
{Ofrece una silla á Paula y él ocupa otra.)
Usted solo me dio
un parabién ; mas yo espero
retribuirle con dos.
¿Con dos parabienes?
y á mí propio me los doy.
Uno por la bienvenida
de Agustin , que es mi mejor
amigo , como usted sabe,
y otro porque creo que hoy
será colocado.
¿Sí?
3o
y ganando en graduación
y ea sueldo.
Y á usted sin duda
debemos ese favor,
El merece mucho mas.
¿Fuera de la corte?
No,
que si usted saliese de ella
faltara á Madrid el sol.
¿Cómo?... ¡Usted me dice!...
Injusto
fuera que tan linda flor
vejetase obscurecida
en Irun ó en Badajoz.
Esas lisonjas...
¿ Lisonjas ?
No señora, no lo son.
Si hay ángeles en la tierra,
uno es usted.
¡Oh rubor!...
¿Quien no envidiará la dicha
de don Agustin ? Su unión...
{Levanfándose. D. Ramón se levanta también.)
¡ Eh ! basta , ¡ mal caballero,
pe'rfido amigo, hombre atroz!
¡ Que' escucho !
PAULA. {Sin oírle.)
¡Venir, á título
de amigo y de protector,
á requerirme de amores! 3l
¡ Yo señora!...
¡ Que' traición!
Pero si yo...
¡Aparte usted!
Pero, Paulita, ¡por Dios...
Ni por Dios , ni por la virgen.
Yo tengo honra. ¡Soy quien soy !
D. RAMox. {Si'guícndola.)
¿ Quie'u ha pensado... Oiga usted...
No; ¡jamas, jamas! ¡Que' horror!
(F'asc por la puerta de la izquierda , jr óyese el cer-
rojo con que la asegura por dentro.)
ESCENA XVI.
¡Y echó á la puerta el cerrojo!
¿Que, diablos, la he dicho yo
que haye de mí como hayera
de algún sátiro feroz?
¡Porque la digo que es linda
se pone como un dragón !
¿ Que' fuego ha visto en mis ojos
que' mano se deslizó, ^
atrevida aventurera ,
que asi confunde el amor
con una galantcria
propia del genio español
y de la franca amistad
que su esposo me inspiró ?
¡Y cuando vengo á anunciarla
que debe á mi protección
y á mi influjo su ventura,
me paga... con una coz!
No presumí que serla
tan zaina de condición.
(Suena la campanilla.)
Como apenas la he tratado...
Merecía ¡ voto á bríos... I
No que el justo sufrirla
la pena del pecador.
(Queda un momento pensativo. Toma luego el sombre- ro y se dirige á la puerta de la derecha.)
ESCENA XVII.
Don Ramón. d. cayetano
D. CAYETANO. (Sin pasar de la puerta.)
Pues ya ha salido de casa
el recienvenldo esposo,
le vengo á cumplimentar...
Pero ¿me engañan mis ojos.? —
(Adelantándose.)
¡Ramón...
n. RAMÓN.
jCajetauo insigne ¡
¡Aquí tú ¡
¡TÚ tan famoso!
Ya ha dias que no nos vemos.
Desde el ano treinta y ocho.
¿Dónde has estado ?
En Piírls,
en Roma... y luego en Oporio,
en Cádiz... ¡Siempre gozando!
Hay humor y sobra el oro...
¡Bravo! ¿Vuelves según eso
tan libertino (y lau tonto)
como te fuiste?
33
¡Eli ! ¿ Que quieres...
Mientras uno sea mozo...
jMozo tú! /
Es decir, soltero.
Y tú, grandísimo zorro,
¿doblaste ya la cerviz
al J-ugo del malriinotiio?
^ D. RAMÓN.
¿ Pues no sabes que soj viudo ?
No me acordaba. Supongo
que no será tan austero
tu luto... ¿Se hace negocio?
¿Cómo le tratan las bellas?
Siempre fuiste venturoso.
D. RAMÓN. (Ricndose.)
Ya no. Me acaban de dar
calabazas...
D. CAYETANO. (Dándose una palmada en ¡a frente.)
¡ Ah !... ¡ Demonio !
Ya comprendo... ¡La Paulita !
¡ Mi linda vecina !
¿Cómo!...
t). CAYETANO.
¡Pobre hombre ¡ Has llegado tarde.
Ya se' que es casada.
¡ Bobo !
El marido es lo de menos.
D, RAMÓN,
¡Oh! ¿Que' estás diciendo?
D. CAYETANO. (Bajando la toz,)
Hay moros
en la costa.
D. RAMÓN,
No es posible...
34
Quédese eslo entre nosotros;
pero has de saber que Píiiila
corre de nú cuenta.
¡One' oigo ¡
D. CAYETA^O.
No hagas mal tercio á un amigo ;
no pidas peras al olmo.
Ya he ganado á la doncella j
y lo que es el ama, pronto
capitulará...
¡Mentira !
¡Infamia!
¡No hni)les tan gordo!
Cuando yo te digo...
Mientes
como un vil.
¡ Eh ¡ Poco á poco...
(Ya es forzoso hacer de tripas
corazón.) Tomas un tono...
lil que merece un villano.
A tal insulto respondo
con una estocada.
Acepto.
( ¡Muerto soy! ) No es á propósito
este sitio para hablar
del dónde; el cuando v el cómo.
£n mi habitación podemos
tratar...
Bien.
Soy hombre solo...
35
I). KA!\TON.
¿ Üónde...
En esla misma casa,
cuarlo principal , que pongo
íí tus órdenes...
n. RAMDN.
Suprime
cumplimientos enCadosos. ,
1). CAYETANO.
Lo cortes y lo valiente
no se eschijcn. ¿ A que' próginio
eliges para padrino?
n. RAIMON.
A don Agustin Orozco.
j Calle I ¡Al marido...
D. RAMOX,
Cabal.
Yo tengo que buscar otro.
A las dos te espero abajo.
n. RAMÓN.
Puntual serc. (Si le rompo
la crisma, tendré' siquiera
ese justo desahogo.)
ESCENA XVIII.
». CAYETANO.
Yo tiemblo. ¡TtrriMe apuro!
¡Por esta maldita lení^na...
rallará la cita... es nioniíiia j
soltar la pelleja... es duro;
y el me ntata ¡de seguro!
si se e lee! lía la lid.
¿Que liare, cielos!... ¡ Ali ! Un ardid.
Ya el peligro no me in(juiota,
pues hay oro en mi gabela
y policía en Madrid.
{fase fior donde vino.)
Acto segundo
ACTO SEGUNDO.
ESCENA PRIMERA.
PAULA , D. AGUSTÍN.
PAULA. {Con la mantilla puesta.)
Sí, mi adorado Agustin ;
¡tanta ha sido su insolencia ,
tanta su perfidia !
¡Paula!
Ten cuenta , por Dios, ten cuenta
con lo que hablas. Pueden ser
terribles las consecuencias.
No, no me engaño; ni solo
por una leve sospecha
turbaria yo la paz
de tu alma.
¿ Quien lo creyera
de un amigo I
¡Ay, Agustin!
Ya no estraño que pretenda
el vecino liipocrilon
abusar de mi inocencia ,
cuando tu mejor amigo...
¡ Ya no hay virtud en la tierra !
¡Oh , cuan á tiempo me abriste
los ojos con la fraterna
de esta mañana ¡
Olra vez...
¡ Es tanto lo que me cuesta
dar crédito á su traición!
Cucutarae olra vez...
3;
Vergüenza
rae da repetir...
Te lo suplico y , si es fuerza,
te lo mando.
Yo no puedo
decirte al pie de la letra
los requiebros temerarios
con que elogió mi belleza. —
«Hermosa Paula, ya he visto
n Agustín en la escalera ,
mas sin visitar á usted
no me voy , que es una deuda
¡tan sagrada...» Y me llamó
sol y... ¿Que se' yo?.. Azucena.».
Cuando me habló de tu empleo ,
le pregunte': ¿es para fuera
de Madrid? Y respondió :
«no; ¡jamas!, qtie con la ausencia
de Paulita ¡ ay Dios! Madrid
se quedarla en tinieblas.» —
¿Que mas dijo? ¡Ah! Que tu dicha
envidiaba... ¡ Horrible escena!
Yo me levante' indignada,
pero el ¡nada! ni por esas.
¡Que' persecución! Por último,
me fugue echando á la puerta
el cerrojo. Hice muy bien;
¿verdad? ¡Las carnes rae tiemblan!
¡Infame!...
PAur.A.
Pero ¡ por Dios,
mi bien!, que no haya pendencia.
D. AGUSTÍN. (Reprimiéndose.)
No.
Bueno es que le conozcas ;
pero..,, siu reñir...
3a
No temas.
Con el desengaño de boy
no es ya de lemer que vuelva...
Dices bien. Estoy tranquilo...
Puedes estarlo de veras,
que en mi lieiiio corazón
tú solo, tú solo reinas.
Lo se.
Y tengo honra, Agustín,
y religión y conciencia.
¿Yo faltarte en lo mas leve?
¡Yo! ¡Jesús! Primero muerta.
Sí ; lo creo. ¡ Eres nu ángel ! —
\o obrare' con la prudencia
debida... ¿Ibas á .salir?
Sí ; á comprar hilos y sedas..,,
cintas, agujas, botones...
TSíi quiero que me suceda
otra vez... ¡Oh ! Voy ¡i ser, —
ya lo verás — , muy casera,
muy hacendosa. — ¿No vienes?
Ü. AGUSTÍN.
No puedo. Tengo unas cuentas
jjtndientes...
A DiDS , bien mió.
A dios.
Pronto doy la vuelta.
ESCENA II.
¡Buenos estamos, honor !
¿Es esta, Kanion , es esta
tu nnuítad ? ¡ JNecio de nú
que pntle creer en ella ! —
¿Y de que me quejo? ¿Acaso
no me jirotege... y me emplea ?
¿Cómo! ¿Por mi linda cara,
sin n¡n<;iina recompensa ,
soliornará á los j>orteros,
adulará á su escelencia
y siliar.I noche j dia
al olioial de lu mesa?
Si el me pidiese dinero
como tantos que comercian
con su poder ó su influjo,
¡ oh ! seria una hajeza.
Mas codiciar la nuiger
de un |)rolei;ido.., es moneda
tan corriente... Asi será
nuestra anústad mas estrecha j
asi hrillará en la corto
esa heimosnra modesta
que vive oscura , olvidada,
y asi tendrán los podas
satíricos nuevo asunto
donde lucir su agudeza. —
(Suena la campanillo.)
¡ Oh ahominacion I |0h iniamia !
La sangre hierve en mis venas,
y toda la su va es poca
para lavar tantu ofensa.
ío
ESCENA III.
{F'iene por la puerta de la derecha.)
De parle de don Ramón
Calvez, esle pliego.
{Tomando uno que (ras Mariana.)
Venga. —
Vete. (Abre el pliego.)
(Yéndose por la izquierda.)
(Eslá de nial talante.
¿Si tendrá alguna sospecha...)
ESCENA IV.
I). AGUSTÍN.
El despacho consabido...
¡Oh! cumple bien sus promesas. — «
Le haré pedazos... Pero esto
ha de ser en su presencia. — •
Una carta. — (Lee.)
«Amigo ralo ,
estamos de enhorabuena.»
(Interrumpiendo la lectura.)
¡ Estamos!... Sí, ya comprendo...
¿Habrá mayor desvergüenza?
(f^uch'e á leer.)
«Me apresuro á remitirte
el despacho. Estoy de priesa.
Luego te hablare de asuntos
rpic á los dos nos interesan.»
(Suspendiendo otra vez la lectura.)
¡Traidor! Y^a estará fraguando...
(Concluyendo de leer.)
• A Dios. Tuyo siempre.» — ^''c.
(Guarda los papeles.)
Volare en su busca. ¡Aleve!
No esperas lú la respuesta
que voy á darle. — Mariana. -
Donde quiera que le vea..»
/.I
ESCENA V.
Señor...
D. AGUSTÍN,
Dde á tu señora
que salgo á unas diligencias*
Bien.
Y si el señor de Calvez
vuelve durante mi ausencia,
que no se vaya : ¿lo entiendes?
ó diga dónde me espera.
ESCENA VI.
Nunca le he visto tan se'rio.
¿Habrá sabido tal vez
que el señor don Cajetano
quiere que dos sean tres?
Si la señora le ha dicho,
como es tal su sencillez ,
lo del coche y las visitas
de esta mañana y de ayer;
por mas que ella le asegure
que el tal es hombre de bien,
no caerá tan fácilmente
don Agustin en la red. —
Pero al irse esta mañana
¡la abrazó con tanta fe!...
Sí , yo lo vi por el ojo
de la llave. ¿Cómo pues.,.
42
Luego me fui, con prelesto
de oír misa, hacia el cuartel;
don Ramón vino enlrelanlo,
don Cavelano después....
Vuelvo y la encuentro llorosa;
y no me dice por que... ;
y se pone la tnanlilla ;
y el amo vuelve también;
y hablan los dos en secreto ;
y me da un pliego Gint's
para el amo , y el me pone
un gesto de Lucifer. (Suena la campanilla.)
Va^a , aqui haj gato encerrado.
Pero )o no acierto.,..
(Dirigiéndose 4 la puerta de la derecha.)
¿ Quien? —
Abre Jaime.— ^Una sefiora...
con un viejo...
TKtiESA, (Dentro.)
Hasta mas ver,
y gracias.
A((ul se cuela
sin decir Jesús ni amen.
ESCENA VII.
Mariana. Teresa
TERESA. (E/? írage de camino.)
¿Dónde, donde está?
¡Señora!..
¿Por quien preguntaba usted?
Por don Agiislin Orozco.
Aqui vive.
Ya lo se'.
Me lo han dicho en el portal,
y que ya ha vuelto de Ucles.
(Dando algunos pasos.)
43
¿ Pero dónde estií...
Hii salido.
TERESA. (JDcíenicndose.)
¿Y SU señora?
También.
(Sentándose y dejando junto á la mesa la sombrilla.)
A liien que no tardará
en venir. Cosa crncl
es caminar en galera.
Con el continuo vaivén..*
¡Jesús!
(¿ Quien será...)
Hecha traigo
la cabeza un cascabel. —
Me quitare este sombrero ,
que se me salta la sien —
{Se lo quita.)
¿ Y el ridiculo? ¡Dios mió!...
{Tentándose.)
¡No bay mas! ¡Alli lo deje'!
¡Que cabeza! Pongo dentro
llaves, papeles, la fe
de difunto, y con la prisa
de venir , vengo sin el.
¡Mal haya... A>inqnc sea sola,
y aiiiu|ue lo paguen los pies,
{Fuelve ú ponerse el sombrero.)
vuelvo al parador. De paso,
si ya liau descargado , haré'
que me siga con el cofre
algún mozo de cordel,
porque si espero á Aguslin...
TSo obstante le escribiré
dos letras, y si enlretanlo
llega...
{/í Mariana.)
Tintero y papel.
44
(¡Pues alabo...)
{Mostrando la mesa.)
AlH...
Voy, voj...
{Va á la mesa y escribe.)
(¿Está loca esa nuiger ?
¡Que tragin! ¡Que' desconcierto!
Y sin decirme quien es,
habla como una cotorra
y manda á io somaten.)
Ya basta. — Una oblea... — El sobre..*
(Como si fuera un burdel
esta casa...)
No , no espero ,
porque el ridículo...
{Dando á Mariana la esquela que acaba de escribir.)
Ten ,
y dásela en propia mano.
¿A don Agustín?
TERESA. (Yéndose.)
Sí; á el.
¡Mal haya mi aturdimiento...
¿Pero de parte... de quien ?
En la esquela lo verá.
No rae puedo detener.
{f'^ase corriendo.)
ESCENA VIII.
Pero... ¡ Escuclie usted , sonora!
{Desde la puerta.)
No está en él orden... ¡Se fue!
(f^ueU'e á la escena.)
Ella ha olvidado el ridiculo ,
mas no la ridiculez. —
¿Que' veo? Alli se ha dejado
la sombrilla. — Llamare. —
No, siquiera pille un tifus
que la haga soltar la piel.
¡Justo castigo del cielo
porque ha sido descortés! —
Pues, con ese memorión
feliz, tendrá que poner
en el diario de avisos
ocho artículos por mes.
(Suena la campanilla.)
Han llamado. Si será
la forastera otra vez...
(J la puerta.)
No. Es la señora. Esta casa
es hoy torre de Babel.
ESCENA IX.
MARIANA.
4-5
\
(Trae un bulto empapelado, que deja sobre la cómoda.)
Ya traigo aquii provisión
de hilos j sedas distintas,
agujas, botones, cintas
■y ovillitos de algodón.
Judies son los tenderos.
He corrido veinie lonjas.
Mil cumplidos, mil lisonjas,
pero ¡todos tan careros...
¿Se fue Agustin ?
Ya hace rato.—
Yo he tenido una visita.
¿ De qule'n ? '
46
De una señorita. .i
¿Sí?
MARIANA,
De mucho garabato.
¡A tí visita ! ¿ A que' fin?
MARIANA,
Aqui se entró de rondón
preguntando sanfasón...
¿ Por quie'n?
Por don Agustín.
¿Por el?
PAULA,
Si no me equivoco,
le ba tratado antes de ahora.
¿ Quie'n es ?
]No lo se' , señora,..,
y quizas ella tampoco.
Bien quise }o averiguar...,
mas no pude meter baza.
¡Qué torbellino! Su traza
es de una loca de alar.
No hay tino en lo (jue responde..*
Ahí se dejó ese adminículo,
en la posada el ridículo ,
la cabeza no se donde.
PAULA,
¡ Que' escucho!
El aire es sardesco.
Acaso serán los dos
parientes.
¡Y sabe Dios
como sera el parentesco!
¡Cómo! ¿Tú sospcclias ?... ¡Cielos!..
niAUIAMARIANA.
¿Que hombre iío tiene un capricho ?
¡ Ah! Y ella te hubiera dicho...
MAniANA.
¡ Pues ! (Bien. Ya pican los zelos.)
Con que ¿ preguntó por el ?
IMARIANA,
Pero ¡ con que regocijo !
Y al irse , dale , me dijo...
PAULA-
¿ Memorias ?
MARIANA. {Mostrando la esquela,)
Esle papel.
PAULA. (Tomándoía.)
¡Papel cerrado :i mi esposo!
¡Y papel de una miiger !
Yo tiemblo. ¿ Que podrá ser ?
Algún billete amoroso.
¿Tan pronto un hombre se muda?
¡Oh! Yo no creo que el obre
asi...
Rompa usted el sobre
y saldremos de la duda.
¿Romperlo? ¡Que cosas tienes!
Yo no me debo meter...
Entre marido y muger
¿no hay comunidad de bienes?
Sí f pero... uo me decido...
48
MARIANA. •
¿Hay un mandamiento mas
que diga : «no leerás
las cartas de tu marido ?•
' PAULA.
No. — Y es tan fácil... Asi...
(ürgando la oblea.)
Con solo empujar el dedo...
¡Ea!
Pero tengo un miedo...
I Ay ! i Se me escapó ¡ ¡ La abrí !
¡Miren que' casualidad!
Mas ya está abierta , señora.
Sí,
¡Pues!, y quedarse aliora
sin leerla... es necedad.
Tienes razón. Ya es preciso...
E! diablo me compromete...
Leamos. No es un billete
la fruía del paraíso.
Lee. «Mi amado Agustin, pensaba sorprenderte,
pero con el dulce afán de abrazarle , me lie dejado
el ridículo en el parador. Vuelvo a buscarle y entre-
tanto aqui se queda el corazón...»
Y la sombrilla...
PAULA. (MARIANAcodando de leer)
«De tu
Teresa.»
¡ Ah infiel, perjuro , trardor!...
Tierra, ¿cómo no le tragas?
Bien temia... ¿Asi me pagas?
¿Esto merece mi amor?
¡Que' infamia! Y luego dirán...
¡Miren con que retintín
*9
puso : mí amado Agustín
y aquello del dulce afán
Sí , solo el amor se espresa
con tan ardiente pasión.
Ahi te queda el corazón...
¡Que' maldad !
De tu Teresa.
¡Vil! ¡Y quizá no es mas bella
que jo!
¡Hijas de Eva, aprended!
¡Oh!...
¡Casado con usted. .i
y amancebado con ella !
Mas ¿por que' engañarme asi?
¿Por que' se casó conmigo?
El dirá: por mucho trigo.»»
Pues se acordará de mí.
Y si vuelve esa briboiia...
Tratada de esta manera ,
la mas humilde cordera
se vuelve feroz leona.
¡Que' ingratitud, justo Dios!
¿ Y cuándo la suTro , cuándo ?
Cuando á mí me están rondando;
no un amante, sino dos;
¡y los oidos me tapo
cuando el uno se declara ,
y da mi puerta en su cara,
y le pongo como un trapo !
¡Oh ! Si diera con la bija
4
de mi madre...
PACtA.
(Sentándose llorosa y afligida.)
¡Y aun le adoro!
¡Yo, que su perfidia lloro!
(¡ Que' constancia tan prolija !)
PAULA. {Levantándose.)
¡No, no ! Le aborrezco ya,
No quiero ser su niuger.
Un Divorcio..,
• Voy á ver
que' me aconseja mamá.
Dirá que es la acción mas negra,
mas criminal...
PAUtA.
(Da algunos pasos como desatentada.)
\ Loca estoy !
(¡Gran dia tenemos hoy!
¡Buen refuerzo es una suegra!)
PAULA, {Yéndose.)
Sí, sí; vendremos las dos
á confundirle...
(V^olviendo.)
I Oyes !
Que
No le digas.
PAULA,
Callare'.
A Dios.
Vaya usted con Dios.
ESCENA X.
Ya la tenemos celosa
5i
(le su marido. Bien va.
Ella es joven y bonita. —
La venganza es natnral. —
Y aquella es carta de amores,
¿Quien lo duda? El dulce afán,,.
¡ Pues ¡ Lo mismo que yo canto
cuando empiezo á jabonar.
Mas de un cincuenta por ciento
tenemos ganado ja,
don Cayetano. En campaña
tenemos otro rival;
es cierto; ella lo confiesa ,
pero también es verdad
que le ha dado calabazas.
(Suena la campanilla.)
No hará otro tanto quizás
con mi ahijado. Ha pocas horas,
la fruta estaba en agraz,
mas ella irá madurando...
ESCENA XI.
MAPilANA. D. EAMON.
(Será preciso esperar...)
¿Quie'n... ¡ Ah ! Señor don Ramón...
La señorita no está.
Lo se'. La acabo de ver
saliendo ella del zaguán.
(Y ha pasado sin hablarme
mas seria que un tribunal.)
También el amo salió,
mas ya no puede lardar.
Me mandó decir á usted
que tuviese la bondad
de esperarle...
D. RAMÓN. {Sentándose.)
Tomaremos
posesión de este sofá.
Si tiene usted que mandarme
algo...
Nada. Vete en paz.
ESCENA XII.
Me andará buscando el pobre
sin saber por dónde echar.
Como toda la niaiíana
ando de aqui para allá...
Pero si leyó mi esquela,
el, que es hombre tan puntual,
no echará en olvido... ¡Son
(Mirando su reloj.)
las dos y cuarto ! Pues no hay
(Suena la campanilla.)
tiempo que perder. Tocaron
la campanilla. El será.
(¿ie levanta.)
ESCENA XIII.
Don Ramón. d. cayetano
D. CAYETANO. (Entrando.)
(Aquí será mas romántica
la escena, mas teatral.)
¡ Ab! ¡Eres tú!
Sí, vamos pronto.
Ya me canso de aguardar.
(Sacando j moblrándolc el reloj.)
Mira este reloj.
¿Y que?
Por un cuarto de hora roas
ó menos...
53
Desde el balcón
te vi entrar en el portal.
¿No atinaste con mi cuarto?
Pues no hay tanta vecindad
en esta casa.
He venido.,*
Yo no te creí capaz
de olvidarte de «na citii
en negocio tan formal.
¡Cayetano!... Ni yo á tí
te juzgaba tan audaz...
Ea , escusemos razones
y vamonos á matar.
Mi padrino y los floretes
ya esperándonos están
en el coche. ¿A que' aguardamos?
En seis minutos ¡ zis ! ¡zas!
nos planta Domingo fuera
de la puerta de Alcalá.
Cuándo quieras, por mi parte;
{Suena la campanilla.)
pero he venido á buscar
á don Agnstin...
{Acercándose á la puerta.)
El es.
(¡Y Pauljta no vendrá!)
ESCENA XIV.
D. AGUSTÍN . D. CAYETANO. D. RAMOM.
Ramón...
Beso á usted la mano.
54
Servidor... ¡Al Hn te veo!
Tenias que hablarme...
Sí.
Pues yo...
Se trata de un duelo.
Aciertas. Padrino luyo
será el señor...
Nada de eso.
Es mi contrario. El padrino
serás tú.
¿Padrino? ¡Y vengo
á matarte!
¡ A mí !
(¡ Esta es otra!)
Sí , ¡ traidor !
D, R\M0N.
¡ Yo ! ¿ En que' te ofendo ?
¡Te atreves á preguntarlo!
Mete la mano en tu pecho...
¿Estás loco ? S¡ la ofensa
no ha sido darte un empleo...
¡Oh! Eres tú muy generoso;
¡Sí! Guardaba el nombramiento...
{Lo saca.)
¡Agustín !...
D. AGUSTÍN. (Haciéndolo pedazos.)
Hasta que vieran
tus ojos que le desprecio...
Como á lí.
Ü. RAMOÍl.
Mira lo que hablas.
(¡Si ahora olvidasen mi pleito!)
Guárdalo para los vdes
que hacen infame comercio
con su honra.
n. RAMÓN.
(Vamos; sin duda
me acusó Paula,..) ¡Estás ciego,
Agustin ! ¿Yo conspirar
contra tu honra?, ¡y la defiendo
con mi sangre! Solo falta,
para que sea completo
tu error, que des un abrazo
á esc picaro blasfemo.
Sella el labio, ó vive Dios..;
(¡Eh! Ya estoy entre dos fuegos.)
Valga la verdad, vecino.
Yo...
¡Que' oigo! ¿Es usted el necio
que se atreve...
¡ Puco á poco,
que yo no sufro dicterios...
(¡Y no viene ese gandul!)
(A D. Ramón.)
Tú has sido poco discreto
en elegir por padrino
al señor. En mi concepto,
y es la práctica corriente,
no se va con esos cuentos
al marido , que es meter
en una casa el infierno.
Máxima inicua y absurda.
El amigo verdadero
1)0 oculta á un hombre de bien
56
sus agravios y sus riesgos.
Por ejcusarle un disgusto ,
cuando el mal tiene remedio ,
no es razón que de su afrenta
le haga cómplice el sdencio.
¡ Eh! basta. ¡Bueno estoy yo
para cscucbar argumentos!
Para defender mi honor
iii necesito ni acepto
hipócritas defensores.
Te juro...
I). AGUSTÍN.
Ni soy tan lerdo
que se me pueda ocultar
el motivo de tu reto.
Lo que tú vengar deseas
no es mi honor, sino tus celos.
Bien; piensa lo que quisieres,
mas mi cuestión es primero
que la luya.
Enhorabuena ,
con tal de que sea presto.
Lidia primero con el ;
ser tu padrino consiento ;
mas luego te batirás
conmigo.
S¡ antes no ha muerto ,
que mi furor... (¡Cuánto tardan!)
Es que también nos veremos
las caras usted y yo.
¡Sí, señor! (¡Terrible aprieto!)
D. AGUSTÍN,
Pues son dos los que me agravian,
de entrambos tomar anhelo
satisfacción.
5/
Y será
un desafio en terceto.
¿A qnc' esperamos? (Después
yo veré' si le convenzo.)
U. AGüSTIN.
Sí; vamos, antes que vuelva
mi muger.
D. CAYETANO,
(Llegó el ímomenlo
formidaLle... y no parecen.) —
{Deteniendo á D. Agustín.)
Oiga usted. (Ganemos tiempo.)
(Sacando la petaca y de ella un cigarro.)
¿Podre' encender este puro?
¿Habrá quien me traiga fuego?
¡Diablo de cigarro ahora!..
En la calle fumaremos.
No obstante...
{Oyese un campanillazo.)
La campanilla
lia sonado.
(¡Ellos son ! ¡Ellos!)
{Levantando la voz.)
Pues bien ; sin fumar. ¡Al campo!
Baje usted la voz...
No quiero.
¡Vamos!...
Si es Paula...
Aunque venga
una legión del infierno.
58
ESCENA XV.
D. AGUSTÍN D. RAMÓN. D. CAYETANO. ÜN QOIDAM.
EL quídam. (A la puerta.')
Yo solo he de entrar. Ustedes
que'dense afuera,
{Entrando.)
Laus Dco.
¿ Qué es esto ? ¿ Quie'n es usted ?
EL quídam.
La autoridad.
D. RAMÓN. {Kirando por la puerta.)
¡Y alli dentro
gente armada !
¡ Es un agente
de policía!
EL quídam.
No es cierto.
Inspector de protección
y seguridad del pueblo.
¡ Eh ! lo mismo da aceituno
que olivo.
¿Mas con que' objeto
se allana mi casa...
EL quídam.
Estoy
autorizado al efecto. —
Mas nada va con usted ,
y que perdone le ruego
si por no estar en su casa
habitación el sugeto
ú quien yo busco...
{A D, Cayetano.)
¿Es usted
Don Cayetano Ovillejo?
59
El mismo. Nunca he negado
nn nombre.
Et quídam.
Dése usted preso.
¿Porque razón? ¿Quien lo ordena?
{Enseñándole un auto.)
Vea usted el mandamiento
de prisión.
Ü. AGl'STIN.
¡Esto fallaba!
¡Sin comerlo ni beberlo,
en mi casa la justicial
D. UAMON. {En voz baja.)
También debes ese obsequio
á tu muger.
[D. Cayetano figura examinar el documento sm sol- tarle de su mano el Quídam.)
¿Como ?
{Siguen hablando aparte.)
{En voz baja al Quídam.)
¡Bien!
¡De perlas lo estás haciendo!
Mil reales te he prometido...
Te daré' mil y quinientos;
mas ¡cuánto mejor seria
que los prendiesen íi ellos !
{Acercándose á Don Cayetano.)
¿Que' es esto? ¿Que' mala yerba
has pisado?..
Contratiempos...
Lances... Un requisitorio...
Cierta nina de ojos negros,
con quien tuve relaciones
en Cádiz, viene pidiendo
matrimonio... Pero todo
6o
se compondrá con dinero.
Supongo que no hará usted
resistencia.
No por cierto.
Yo respeto á la justicia...
(Vale un Perú mi barbero.)
Pero iremos en mi coche,
que el decoro...
EL quídam.
Condesciendo,
No me da á mí mucha pena
la cárcel. Lo que yo siento . •
es irme sin t'ustar
cierta cuenta.
Yo prometo
que sé ajustará tan pronto
como salgas del encierro.
No la echare' yo en olvido.
¡Bien! (Esta noche no duermo
en Madrid, y mientras vivan
no vuelven á verme el pelo.)
(En foz baja como guardándose del Quídam.)
Kueguen ustedes á Dios
que dure mucho el proceso ;
porque verme en libertad
y enviar al cementerio
dos hombres... Vayan ustedes
preparando el testamento.
ü. RAMÓN. {Con desprecio')
¿Habrá ...
Vamos. (En mi vida
he tenido tanto miedo.)
6i
ESCENA XV.
¡Cuidado que el tal vecino
es mentecato y grotesco
si los hay !
Y apostaría
odio duros contra medio
á que se ha hecho prender
por no arriesgar el pellejo.
Quizá... ¡ Y mi muger tan sandia
que le juzgaba modelo
de discreción y virtud ¡
Pues bien, lo mismo que en eso
se engañó en atribuirme
criminales pensamientos
de que jo no soj capaz.
No: su labio fue sincero,
y ciertas acusaciones
no se hacen sin fundamento.
Ella creeria decirle
la verdad , que no es perverso
su corazón. ¡ Asi fnera
tan sano su entendimiento!
¡Ramón!
¿Tengo yo la culpa
de que ella cambie los frenos
y no distinga del falso
al amigo verdadero?
¿Podia yo figurarme
que frivolos cumplimientos
6a
sonasen á sus oídos
como impúdicos requiebros?
¡Eso dices, y obligada
á huir de tí...
D,RAMO|í.
No ío niego.
Huyó de mí sin oirme
y echó el cerrojo por dentro.
Ese fue el yerro mayor,
que si con rostro sereno
me hubiese oido, se hubiera
desengañado al momento.
1). AGUSTÍN.
¿ A quie'n creeré' de los dos ?
¡Infeliz de mí! Confieso
que llamarte mi contrario
es mi mas cruel tormento.
¡ Yo haber de lidiar contigo j
yo , Ramón, que te profeso
el cariño de un hermano!
¡ Quisiera morir primero ¡
Tranquilízate. Por dicha
puedes quedar satisfecho
de mi inocencia ahora mismo.
(Saca un oficio y se lo da.)
Toma ese papel.
(Después de recorrer ¡o con la vista.)
\ Que' veo !
Su Magestad te conüere
una intendencia...
D. RAMÓN. (Sonriendo se.")
\ En Oviedo ¡
¡ Es verdad !
Mira la fecha.
De anteayer. (Le vuelve el papel.)
63
No era yo reo
todavía.
¡ Ah ! Me confundes.
Creo que sí.
Ya comprendo...
«Estamos de enhorabuena...»
decía tu carta. — ¡ Necio,
necio de mí!
¡ Ya lo ves!
Si yo tuviera proyectos
hostdes contra Paulita,
no aceptaría un empleo
á setenta y siete leguas
del imán de mis deseos.
¡Oh! basta... Dame un abrazo.
(Se abrazan.)
¡Aprieta, que es el postrero!
¡ Que' oigo !
Pense' retardar
mi partida por lo menos
una quincena de días;
pero maíiana me ausento.
¡Ramón! ¿Que' dices?
La paz
de tu matrimonio...
Pero
¡Sí estoy ya desengañado!
¡Si digo que me arrepiento
de mí locura...
64
Tuviste una vez recelos
de mi , y la prudencia manda. .i
No; sino ¡el resentimiento!
Ü. RAMÓN.
Tal vez. La amistad sincera
es delicada y de un pelo
se ofende; — mas te aseguro
que no pasará del puerto
mi rencor. Ah , me olvidaba.
Voy ahora al ministerio
porque es forzoso que estiendan
otra vez tu nombramiento,
Diremos que se ha perdido...
¡Que' ingratitud! Me avergüenzo...
Mas ¿que' quieres?... Con Ja pildora
que yo tenia en el cuerpo...
Es verdad.
Pero, aun sin ella ,
no admito ese documento
si tu partida apresuras
como has dicho.
¡Hombre...
Soy terco.
No te vas en quince dias...
Pero...
O cesante me quedo.
Sea, pues asi lo quieres;^
pero á tu casa no vuelvo.
¿Es posible...
66
n. RAMÓN.
líiistu (jue enviudes...
ó corrijüs los cltíectos
de tu muger.
¡PoLrccita!
Hoy ha hecho mil desaciertos — ■
hijos lodos del tTnior
«{uc me tiene, ¡por sii[nieslo! ;
mas si Dios no lo remedia
}• su pasión va en aumento,
vo^ á ser tan venturoso...
que el mejor dia ¡ me cuelgo!
Fácil será corregirla,
porque repito <]ue es bueno
su corazón. Me retiro...
¡Ah! Otra cosa... Te aconsejo
que pongas pronto en la calle
á la criada.
Lo oí'rezo ,
que su traza no me gusta.
(Suena la ccniípanilla.)
La infame estaba de acuerdo
con don Cayetano...
(Mirando á la puerta.)
Es Paula. A Dios,
Hasta luego.
yíl irse D. Ramón hace á Paula una cortesía. Ella,
le mira con desden.)
C6
ESCENA XVI.
D. AGUSTÍN.
PAütA.
(¡De paseo mi mama
cuando ^o la he menester!,
sin verla me vuelvo acá...)
¿ Ha venido esa muger ?
¿ Que' muger ?
]So tardará.
¿Que' muger? Di, por tu vida...
¿Quie'n ha de ser? Tu querida.
¡Mi querida! Algim engaño...
La de marras; la de anlaiío...
Quieu bien ama tarde olvida.
TÚ eres loca. ¡Que' prurito
de ver visiones ! '
]No tal.
¡Y airado alzabas el grito
contra un hombre desleal ,
siendo mayor tu delito !
¡Oh! Por los clavos de Cristo,
P.íula , ten piedad de mi.
Mira que ya no resisto...
Yo no miento. Ha estado aquí.
¿ Pero quien ? ¿A quien has visto?
Mira, su sombrilla és esa,
la que está junto á la mesa.
67
D. AGUSTH»,
¿Que me importa su sombrilla?
Ella tu traición confiesa ;
¡tu traición y nú mancilla!
D. AGl'STIN..
Si hoy no estás dada al demonio. .^
No creas qnc te levanto
ningún falso teslimoiiio.
Pero...
PAur.A.
¡ Tnfeli?. matrimonio!
Eres hombre...; no me espanto.
D. AGUSTI\,
¿Pero tú la has visto?
No.
La criada es quien la viógj
cuando venia en tu busca ,
y según dice es nuiy chusca...
Te gustará mas que yo.
Algo olvidó en la galera,
y al marchiiise la maldita ,
sin (¡tiercr dncir quic'ti era ,
una caria dejó eíonla,
que dice de esta muñera.
¡Una carta ! ¿Y la has abierto?
Sí , y en ella he descubierto...
D. AGfSTIN.
Dámela aquí... ¡ Mal pecado!
(Dá/ifíolc el liillcte.)
Tómala y ¡cáele muerto
de vergüenza , desdichado!
ü. AGUSTÍN.
{Vicmio la letra.)
¡Que veo ! ¡ Grata sorprcs.v ! {Lee para si.)
G8
PArLA.
¡Parpce que te interesa
la lecüira !
¡Oh ! ¡Mucho! ¡Mucho!
¡ La quiero tanto!..
i'AurA.
¡ Que' escucho !
¿Te atreves...
I). AnrSTIN,
¡ Pohre Teresa !
PAULA. (Llorando.)
¡Ali, que' horror! ¡ qne' felonía!
¿ A donde fue' ?...
¡ Mal marido !
¡Tú apresuras mi íigonia!
(Suena la catii panilla.)
a D. AGUSTÍN.
(yindnndo hacia la puerta de la derecha.)
Yoy... ¿ Si será...
¡ Fementido !
(f.ntrn vorricudo Teresa y la recibe en sus brazos
don j4gustin.)
ESCENA ULTIMA.
D. AGUSTÍN. TERESA.
(Trae el ridiculo.)
j Agustín !
n. AGUSTÍN.
¡ Teresa nna !
PAii.A. (Fuera de si)
Aporta , muíicr liviana. —
¡ Y tú por darme posar
Ja abrazas con tanta gana !
¡ Criifil !
69
¿No la he de abrazar, —
¡cuerpo de Dios!... si es mi hermana?
PAl'LA.
¡Ah!... tu hermana,.. Yo crci...
¿Que' no has de acertar en uada!
¿Y la sombrilla? ¡ Ay de mí !
Otra vez á la posada...
¡Que' memoria !...
{Viéndola.)
No. ¡Está alli!
Pero ¡venir de esa suerte
sin darme ningún aviso !
He querido sorprenderte. —
Y este viage era preciso.
Mi viudedad... ¡Tú tan fuerte!
PAULA. {^Saludando ú Teresa.)
¡Señora!...
¿ Es esta lu esposa ?
Sí.
¡ Bienvenida !
{Abrazándola y besándola.)
¡ Que' hermosa!
Gracias... Bien mió, ¡perdón!
D. AGUSTÍN. {A Teresa.)
Estaba de tí celosa.
¡ De mí !
La misma piísion,,»
D. AGUSTÍN,
Tu pasión nic ha de perder.
yo
PAutA.
Como no dijo quien era ,
dije JO : debe de ser
su querida...
D. AGUSTÍN. . «
Si lo fuera ,
¿la traería aqni? ¡nmger!
¡Mire usted que es fuerte asunto.. é
¡Jesús! Si renis, al punto'
me voy de aquí, que bastante
reñí yo con mi difunto
don Telesforo Escalante.
Dulce imán de mi albodrio,
no me mires con desvio,
que ya arrepentida estoy...
D. AGtrSTIN.
¡Paula! ¿Sabes tú lo que hoy
me has hecho sufrir ?
PAULA:
¡ Dios mío !
Media resma de ternuras
en la carta mas concisa ,
monadas y !)ordaduras ;
¡y ni el botón me aseguras
ni me planchas la camisa !
Mil alabanzas y mil
te merece un hombre vil
de perversas intenciones;
¡y al amigo honrado pones
como hoja de peregil!
Yo te creo como un loco,
y al amigo fiel provoco,
y se arma aquí — ¡santo Dios! —
tal zalagarda , que á poco
no me malo con los dos.
¡ Ay ! ¡ Se me erizan los pelos !
¿Que 0)6 dice$? ¡Santos cielos!
7«
Me (la frió de terciana...
Te ocurre en fin tener celos ;
\y los tienes de mi hermana!
¡Perdona! Mi amor... — Mi llanto...
D. AGUSTÍN. {Abrazándola.)
Sí ; te perdono.
¡ Oh contento !...
Pero ¡ por Dios , dulce encanto ,
por Dios !... no me quieras tanto,
ó quiéreme... con talento.